Capítulo 27: Una visita al hospital

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La mañana siguiente pedí permiso para llegar tarde a las clases, pues iría a visitar a Brookelle al hospital

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La mañana siguiente pedí permiso para llegar tarde a las clases, pues iría a visitar a Brookelle al hospital.

Intenté lucir lo más normal posible, sabía que ahí estaría su familia y a los adultos les incomodaba como me vestía, había visto suficiente ayer de como a la madre de Greg casi le dió un infarto al verme (aunque ella era un caso especial de mojigatería) pero aún así.

Me vestí con los jeans menos oscuros que encontré en mi armario, no tenía playeras sin algún estampado de una banda, pero si una camisa de botones negra lisa, así que esa usé. Acomodé mi cabello dejando descubiertos mis ojos, y por último me puse colonia, esa Hugo Boss que Larry me regaló la navidad pasada pero que rara vez utilizaba. Nunca había salido de mi casa así desde que tenía doce años, antes de mi emo-transformación al entrar en la adolescencia, me sentía extraño.

Fui a la cocina por algo de desayunar antes de irme, ahí estaba Larry tomando su café de la mañana. En el momento que me vió casi se le salen los ojos, y como estaba tomando un sorbo en ese preciso momento me escupió el café caliente directo al rostro.

Por suerte lo esquivé con mis reflejos de Matrix.

—¡Oye!, ¿qué te pasa? Por poco me quemas la cara.

—Disculpa Kyle, es solo que... ¿se va a acabar el mundo o algo así? Jamás creí volver a verte vestido como una persona normal —sostuvo una sonrisa burlona en su rostro.

«Ja-ja» me reí con poca gracia.

—Que chistoso eres Larry, y ya deja de verme con esos ojos, que me pones muy incomodo.

Los ojos de Larry estaban tan saltados por la impresión que casi estaban fuera de su orbita.

—Lo siento, es que no logro acostumbrarme. Te veo y no lo creo.

—No te preocupes, no tendrás que acostumbrarte, solo será por hoy.

Mi waffle recién había salido de la tostadora, lo tomé quemándome las manos.

—Me gustaría que fuera así todos los días —mencionó.

Le dió otro sorbo a su café y miró su reloj de mano mientras lo hacía, señal de que estaba a punto de levantarse de su silla porque ya se le hacía tarde para irse.

—Pues siento decepcionarte, pero no será así —en realidad ya quería quitarme estos trapos para volver a mi yo habitual, y eso que todavía no salía de la casa—, oye Larry antes de que te vayas, ¿podrías prestarme diez dólares?

—¿Para qué los quieres?

—Los necesito para comprar algo.

—Para eso esta hecho el dinero, Kyle —me miró frunciendo el ceño— para comprar cosas. ¿Qué es ese algo que quieres comprar?

Bufe y me tallé el tabique de mi nariz con frustración.

Ya sabía como era, por eso no quería decirle nada, no tardaría en hacerse a la idea equivocada y molestarme con eso.

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