Prefacio

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La noche se encontraba con algunas estrellas esparcidas por el cielo, un hermoso azul, la luna llena iluminaba el tramo de la estrecha carretera. Hacía frío, varias ráfagas del viento entraban por la ventanilla del auto, llevaba un sweater verde. Estábamos escuchando la radio, estaba con alguien, no se quien es, su figura pasa por mi mente y tan solo es negra y borrosa. Dicha emisora indicaba que iba a llover durante el 28 de agosto, lo cual estaba en lo incorrecto, porque ya caían gotas del ese oscuro cielo, y todavía no llegaba a las once de la noche del día anterior, no me acuerdo a donde nos dirigíamos, aunque trato de recordarlo es en vano, porque no logro descifrar que hacía esa noche, y por qué.

Y lo siguiente que puedo recordar paso tan rápido, tan deprisa; una luz se acercaba a nosotros a fuerte velocidad estrellándose de frente con nosotros, pero antes de eso, la sombra se tiro arriba mío. Y de unos segundos a otros, vidrios volaban por todas partes de la carretera, charcos de sangre rodeaban partes del auto que se encontraba destrozado. El impacto hizo que termine en la ruta, mi pierna estaba perdiendo demasiada sangre haciendo que no me pueda mover. Trataba de decir un nombre o buscaba algo, me veía en un estado de desesperación. Luego sentí sirenas, y varias personas se acercaba a mí, trataban de decirme algo, pero me encontraba débil, y no escuchaba casi más nada, estaba tan débil que de a poco se me empezó a nublar la vista, hasta que ya no sentí más nada.

Recuerdos del vientoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora