v e i n t i c u a t r o | the middle » hunhan

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Título: the middle (el medio)
Pareja: sehun + luhan
Rating: PG-13
Género: romance, fluff, songfic
Número de palabras: 990w
Resumen: Sehun puede estar aquí o allá, puede estar en el medio de algún lugar o de la nada misma; mientras esté acompañado de Luhan todo está bien
N/A: Basada en «The Middle» de Demo Lovato, y escrito para el #HappySehunDay de 2015
Fecha de Publicación: 11/04/15

☁🌴☁

Quizá fueron las eternas horas al teléfono luego de conocerse, cuando un inocente «Soy Luhan, mucho gusto» flotó en el aire seguido de un tímido «Mucho gusto, mi nombre es Sehun». No sabe qué fue, pero fue algo.

La noche se resumió en charlas sobre comida, películas y tipos ideales de persona lo que terminó con Sehun enviando dos o tres mensajes seguidos a Luhan preguntando si se había quedado dormido, para luego sonreír porque efectivamente, ya Luhan estaba en el quinto sueño.

Sehun nunca tendría las palabras necesarias y justas para explicarlo y sin embargo, intentarlo nunca estaba demás. Eran semanas de salidas entre amigos, citas porque era necesario un poco de privacidad y consecuentemente miradas que viajaban por una fina línea siendo amortiguadas y correspondidas. Eran semanas de roces casuales de manos y cortejo vergonzoso que los hacía a los dos ser más tímidos de lo que realmente eran. Sehun sabía cómo era el mecanismo de lo que se estaba suscitando entre ellos. Sabía qué venía después de algunas palabras, una que otra mirada furtiva, lo sabía y la anticipación hacía mella dentro de él con expectación absoluta.

Luhan era ese tipo de persona célebre y misteriosa. Tenía un aura que emanaba de él con tanta naturalidad que hacía que a Sehun le temblase hasta el documento de identidad. Era del tipo de chico que lo hacía continuar caminando no importando si se dirigían a la mismísima nada. Pero de algo estaba seguro y era de lo que Luhan desarrollaba en él. Abrumador y exquisito como el exagerado vuelo de mil aves que emigran al sur; como el revolotear de mariposas dentro de su estómago. En el segundo que lo vio supo que Luhan tenía que ser y no había nada más que importase en ese momento ni en ningún otro.

La imperante necesidad de estrellarse contra algo duro siempre estaba presente cuando Luhan le devolvía la mirada con ojos de ensueño, o las palabras con dobles intenciones eran correspondidas, dejando que el viento se llevara alguna insinuación que haya querido expresar. Estrellarse sería la mejor manera de saber que era real de alguna forma y luego caer en un abismo que tenía nombre, labios color cerezo pantalones de cuero y cabello cobrizo.

Era algo tan indescriptible que incluso estar en el medio de cualquier lugar, una isla, un cuarto oscuro, en el pleno de una tormenta, no importaba mientras Luhan estuviese allí. Cualquier lugar era mejor que nada, todo era mejor que el vacío que representa no tener a Luhan a su lado, musitando palabras blandas y tocando sus manos con vehemencia mientras con sus dedos dibujaba círculos sobre su palma. Aquel gesto era todo y al mismo tiempo, no era nada. Necesitaba más.

Sehun sólo necesitaba un poco, un poco más de lo que sea que llenara el vacío que provocaba la ausencia de Luhan en noches de estrellas, en noches donde era perfecta la cándida compañía de una persona, de nombre Luhan, por ejemplo.

Todo el sentimiento sólo eran palabras inconexas que intentaban expresar la necesidad de estar en el medio de algún lugar, junto a aquel que tan loco le volvía.

Un día de esos, en donde las horas parecían consumirse con el pasar de un suspiro, Luhan orilló a Sehun al descontrol de sus nerviosos, lo hizo perder la poca cordura de la cual se sostenía, lo hizo estrellarse y caer en un pozo profundo de sensaciones inexplicables y placenteras. Entre el aire que soplaba de un árbol de cedro y el silencio que reinaba, Luhan tomó a Sehun de sus caderas para atraerlo más hacía él y lo besó con la fuerza de alguien que ha añorado ese momento más que la vida misma.

Fueron segundos u horas de sabores mezclados, de labios azucarados y alientos robados. Sehun suspiraba entre cortes de besos y retomaba su labor porque nunca tenía suficiente una vez probado, porque Luhan era adictivo, y nadie podía de alguna manera hacerlo cambiar de opinión. Luhan lo llevaba a los confines de la tierra, al mismo limbo si era necesario. Con cada toque, por más efímero que fuera, era una oleada de sentimientos que empotraban a Sehun de la pared más cercana, como si fuera un cuadro, como si fuera un poster, allí permanecía con la mirada situada en algún lugar mientras Luhan sonreía y le decía «Sehun-ah, eres adorable».

El día de su aniversario por los cien días de su relación, fue por mucho el día en que Sehun pudo corroborar lo que él mismo sostenía con jubilo, «estar con Luhan en el medio de la nada es mejor que nada». Las caricias ese día, a pesar de ser otoño, fueron calientes, los besos más prolongados y dentro de la silenciosa habitación de Luhan resonaba el llamado de las sábanas color crema, una invitación minuciosa a ser habitadas y revueltas, una invitación que ni Luhan ni Sehun fueron capaces de desaprovechar.

Fue una larga espera pero definitivamente placentera una vez que llegó. Una vez que sus manos se pasearon por primera vez por el pecho desnudo de Luhan las explicaciones quedaron atrás y el sentir se convirtió en la necesidad primordial. Una que duró la noche estrellada, la madrugada nublada y la mañana rayada de la luz del sol.

Allí entre las sábanas, entre los brazos y el calor de un cuerpo que lo había hecho perder la cabeza más veces de las que podía contar, descubrió que sí, en cualquier lugar, sea aquí, allá, en una habitación solitaria, «Estar con Luhan en el medio de la nada es mejor que nada».

☁🌴☁

YA LAS ESTABA ABRUMANDO CON TANTO KAISOO 😂
UN POCO DE HUNHAN NO LE HACE MAL A NADIE. 🌚

La Coleccionista → EXODonde viven las historias. Descúbrelo ahora