v e i n t i c i n c o | everything you're not » hunhan

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Título: everything you're not (todo lo que no eres)
Pareja: sehun + luhan
Rating: PG-13
Género: angst, hunhan/broken, songfic
Número de palabras: 1.2k
Resumen: Lo que Sehun quiere, es todo lo que Luhan no es.
N/A: Basada en «Everything You're Not» de Demi Lovato, y escrito para el #HappySehunDay de 2015
Fecha de Publicación: 11/04/15

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Las heridas del pasado, las secuelas de un doloroso amor, el silencio de una habitación cubierta de telas blancas ocre sobre sofás gastados y el olor seco del polvo, es el claro recordatorio de un amor tan profundo como destructivo. Hay puntas de dedos deslizándose sobre polvorientos burós de madera en aquella inhóspita habitación número doce. Es increíble que este sea un número tan importante y tan destructivo para Sehun, todo en la misma línea de descripción.

Pensándolo bien, no puede creer que haya pasado un año desde que soportó tanto dolor, sus heridas aún cicatrizan y una vez al mes se permite derramar una que otra lágrima porque es un proceso y los procesos duelen.

La sensación de haber sido usado salta a la vista incluso en las paredes ya manchadas de moho. El color de la habitación le recuerda a un intenso verano lleno de soledad y el tocadiscos apagado que aún está en medio de la sala de estar entona una triste sinfonía que hace que cada hueso tiemble por el recuerdo. Incluso cuando ha pasado tanto tiempo la sensación de opresión en aquel lugar le ahoga como nada y no deja que el aire puro acondicione sus pulmones.

En la cocina, entre los viejos trastos, los vasos inutilizables y los cubiertos guardados en cajas de mudanza, se encuentran las promesas incumplidas. Peleas agrias y luego besos toscos de convencimiento, palabras vanas, y toques de un conocido que le eran totalmente desconocidos. En la cocina, si cierra los ojos, puede percibir el olor del pollo en salsa agridulce tapado en la mesa y si abre sus ojos puede incluso ver la nota en post-it color naranja, garabateado con letra toda desordenada: «Luhan, espero lo disfrutes. Kyungsoo ha tenido mucha paciencia conmigo en esto cocinar».

Pero dentro de sus recuerdos la nube oscura de la realidad invade, cuando se da cuenta que ya casi es media noche y el pollo está intacto. Luhan siquiera había sido capaz de tocarlo y darle el visto bueno. Y entre las muchas razones, esa. Donde Luhan estaba a su lado aún cuando no reunía ni una característica especial, aún si era la persona más frívola nunca antes conocida.

Allí en medio de esa cocina viajaron las miles promesas de «Cambiaré» pero eran contrastadas por la inminente realidad.

El pasillo está lleno de imágenes, tanto materiales como surreales, Kyungsoo y Jongin junto a Luhan en un picnic, Sehun y Yixing siendo mojados por un alegre Chanyeol. Sehun y Luhan sonrientes y felices. Imágenes de un pasado que se pintó entre sonrisas turbias. Imágenes que se reproducían como película en una esquina antes de llegar a la habitación principal, donde estaba un Luhan desesperado por quitarle la camisa a Sehun y este intentando dictar un ritmo más pausado porque «vamos a hacerlo diferente ésta noche», todo para que al final las ansias carnales de Luhan le ganaran la batalla a su posible romanticismo.

El muchacho que viaja entre cortinas de recuerdos se detiene a pensar en un Luhan molesto por su tediosa forma de ser, el silencio se rompería iniciando una batalla campal porque siempre era un versus entre lo que se supone que debía ser y lo que penosamente era. Estaba en el deber ser de Luhan ser cariñoso con Sehun, ser la pareja que él una vez dibujó sobre un papel llamado «Proyecto de vida», pero lejos del deber ser, un Luhan gruñón y poco cooperador era lo único con lo que podía conformarse.

Tantas cosas que no pudieron ser, tantas cosas que orillaron a Sehun a crearse criterios definitivos, y enjaular a Luhan en una burbuja que se representaba en todo lo que nunca llegaría a ser.

Sehun nunca fue exigente, vamos, el sólo quería un poco de amor; quería, necesitaba dejar de sentir que era el único en aquella relación, pero Luhan estaba lejos de eso. Estaba tan lejos de ser lo que Sehun quería y sin embargo la vida los había arrastrado juntos, como si quisiera hacerlos sufrir de manera distinta a cada uno.

Amaba a Luhan, incluso cuando todo acabó, cuando él mismo decidió cerrar esa puerta, cuando Luhan insistió en que podían seguir porque cambiaría, porque sería otro. Aquella vez simplemente fue la gota que se derramaba en un vaso. No dio su brazo a torcer, no dio prorroga, no dijo está bien, intentémoslo una vez más.

Simplemente se había acabado y fue la mejor decisión que hubiese podido tomar aún cuando en su momento el corazón se dividió en miles de pedazos y cada uno dolía y se seguía fragmentando y fragmentando, hasta no dejar absolutamente nada de sí mismo.

Fue un largo año de transición, de no querer ver a Luhan ni en fotos, de ignorar con ímpetu sus llamadas y sus mensajes para citarse y arreglar las cosas. El aliento era siempre el mismo «Si no cambió en una de las tantas oportunidad que le di, no lo hará ahora, no lo hará nunca».

La promesa interna de Sehun fue siempre de plomo, fue dura como el cemento y convincente incluso para él. No vería el rostro de Luhan nunca más, y nunca permitiría que le golpeara con su indiferencia porque ya bastaba de tanto sufrir. Una vez creyó que era él el culpable y que no había sido suficiente para Luhan pero una vez libre el sentimiento lentamente desapareció.

Aunque fue difícil, y costó bastante tiempo de sanación interior, Sehun había dejado atrás todo el dolor que le había provocado todas las secuelas y sólo atesoraba los pocos recuerdos que alguna vez Luhan le había obsequiado.

Y ahora está allí en su antigua habitación, recogiendo sus cosas porque es ligeramente feliz, porque necesita algunas cosas para su viaje y definitivamente necesita escribir el último párrafo de su trágica novela. Luhan está lejos, quizá en China. Se reunieron hace unas semanas, fue seco y no sintió más que un poco de pesar porque Luhan quizá descubrió todo lo bueno que había tenido una vez que lo había dejado ir. Le entregó las llaves del apartamento, le deseó una feliz vida y antes de que Sehun emprendiera su camino lejos de él, le pidió perdón por no ser la persona que él siempre se había merecido. Sehun aceptó sus disculpas con una media sonrisa dibujada en su rostro y con eso había marcado la retirada definitivamente.

La oscuridad se hizo presente en aquel viejo lugar, cerró los ojos una última vez escuchando a Luhan musitar uno de sus pocos y sinceros «Te amo» y luego, uno segundos después palabras hirientes y al final Luhan callando su boca, queriendo tener la última palabra. Sehun lo amaba con entereza y en cambió obtenía amor a media, con tantos peros de por medio.

Es una pena, pudieron haber sido tan felices, pudieron llenar sus tardes de sonrisas y sus noches de caricias, pero nunca cambiaría, simplemente porque todo eso que Sehun quería era exactamente lo que Luhan no era.

Con las llaves en la mano y algunas cosas que logró recoger, Sehun sale de la habitación dándose una última ojeada a lo que fue su vida durante tres largos años. Es momento de comenzar una canción, a base de las experiencias pasadas y todo aquello que no permitiría una vez más.

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Nada como esta biased, que el día del cumpleaños 22 de su oppa lo celebró
muy angtmente, 😂 Hahaha no me juzguen 😂

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La Coleccionista → EXODonde viven las historias. Descúbrelo ahora