Capítulo #2

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Pegué mi rostro a la almohada, estoy muy cansada, anoche me dormí muy tarde y ahora me he levantado muy temprano. Me iba a disponer a dormir, pero a mi buen padre se le ocurre tocar la guitarra y ponerse a cantar lo peor era que lo hacía con amplificador y micrófono, lo bueno es que la canción que toca me gusta "Rexall" es su nombre.

Mi padre en su juventud fue un músico, y uno muy bueno. Conoció a mi mamá en una tocata que hicieron en su trabajo, ella nunca me dijo en que trabajaba ni como se enamoró de mi papá, eso lo tiene guardado bajo ocho mil llaves.

Me levanté de mi cama y fui donde se encontraba mi padre, estaba en el Garage, siempre toca su música ahí, iba algo "feliz" hasta que escuche los gritos de mi madre y de él, han de estar peleando por el dichoso tatuaje, me dirigí rápidamente a ellos y efectivamente era por eso, mamá es muy exagerada aveces, estaba casi llorando, las lágrimas de ella son un arma mortal para él, cuando la ve llorar se le va el mundo abajo.

  — ¡HEY! ¡SUFICIENTE!  — Grité desesperada.

— Perdón amor, debimos haberte despertado.  — Dijo papá algo apenado— Solo que tu mamá es muy histérica y...

No alcanzó a terminar su oración cuando la palma de una mano se posó fuertemente en su mejilla, tenía a mamá destrozada ¿Pero por qué tanto? Empecé a buscar por partes del garage y por fuera y ahí encontré la razón. "Mary Ann" era su nombre, la mejor amiga de mi padre, mamá es muy celosa y sobre todo con ella, es una chica muy sensual he impresionante-mente hermosa, tiene unos ojos verdes preciosos, una piel perfectamente bronceada, unos labios... Ufff. Sí, suena muy lésbico de mi parte, pero es la verdad. Es una chica muy dulce y simpática, mamá no tiene problema en que sean amigos, el problema es su indebida sensualidad y que ella esta "ciertamente" enamorada de él.

— ¡Hola Mary!  — Dije arriesgándome a las consecuencias, es que la chica me cae muy bien.

— Que hay, princesa. —Me dio una sonrisa que mataría a cualquier hombre.

— Peleas...

  — Lo noté. — Hizo una mueca de disgusto.— No he querido causar esto, lo siento — Puso sus manos en su rostro.

  — Descuida... Mi mamá es muy celosa, ese es el problema. 

Ella me guiñó un ojo y entró al Garage para ver que pasaba, mi mamá la vió y en sus ojos se veía que solo quería asesinarla. mi papá la tomo de la cintura y la llevó a otra parte, pero no sin antes de darle una sonrisa apenada a Mary Ann.

Le ofrecí a Mary dar un pequeño paseo y ella aceptó.

—  ¿A qué has venido Mary? — Pregunté sin mirarla.

— Solo quería saludar a Josh, pero desafortunadamente llegó Mónica y nos vio abrazándonos.

— Mary, ¿A ti aún te gusta el sexy de mi padre?

  (Rió) —  Si, cariño. Aún me gusta el sexy de tu padre, y  mucho.

No me sorprendí demasiado, se le notaba. No me molestaba en lo absoluto, pues se que ella no haría nada para separar a mis padres, sabe perfectamente lo mucho que se aman y no se entrometerá en su relación.

Mi padre es diescinueve años mayor que Mary, pero eso nunca fue impedimento para amarlo. Cuando ella creía que tenía oportunidad con el, apareció mamá. Por lo que me contó, mi madre siempre la humillaba y la hacía llorar.

Paramos frente a un caballero que tenía un carrito con helados y compramos dos. ella pidió uno de vainilla y yo uno de chocolate menta, nos sentamos en el césped de una plaza por aquí cerca.

  — Mary... ¿Y tu no has pensado buscar a alguien más?

  (Suspiró) — Muchas veces, pero nadie me gustó tanto como Josh. Cuando creí haberlo encontrado resultó ser un adicto al sexo tipo dominante. Y yo no iba a permitir que me azotaran con un látigo en el trasero y mucho menos que amarraran al respaldo de la cama.

  — Suena divertido hacer todo eso (Reí)

  — ¡Ni de chiste! prefiero mil veces jugar al DJ, Tu me entiendes.

Me guiñó un ojo y yo me sonrojé. Pasaron las horas y nos quedamos ahí sentadas la gran mayoría del día hasta que me fue a dejar a la casa, cuando entré encontré  un incómodo silencio. Subí las escaleras y se escuchaba una cama rechinar, sentí que mi cara ardía a más no poder y mucho más cuando escuché unos gemidos que se hacían cada vez más fuertes, Automáticamente corrí hasta llegar a mi habitación y poner música al máximo volumen.

¿Qué peor que encontrar a tus padres teniendo sexo descontrolada mente?

TULPA: Un amor imaginarioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora