Primera Parte

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No intentó nadar. Se dejó abrazar por el agua tibia y serena sin oponer ninguna resistencia. Descendía hacia el fondo de modo pausado y rítmico. Solo podía oír un leve murmullo de burbujas de agua, las que se habían liberado con el impacto y que ahora le acariciaban la piel. Era el final, lo sabía, pero no tenía miedo. No era consciente de que nada la hubiera golpeado, pero sentía un escozor punzante en en brazo derecho. Entreabrió los ojos. Una nube de dolor le impedía ver. Los cerro de nuevo, no sin cierta dificultad, y volvió a dejarse acunar por el agua, extendiendo los brazos. Empezó a sentir algo de mareo y trató de abrirlos nuevamente. Agitó la cabeza para retirarse el pelo de la cara y dirigió su mirada hacia la zona más luminosa. Pudo vislumbrar el embarcadero, cuya madera parecía curva por las distoriciones provocadas por el reflejo del agua, y en en borde, una figura, alguien que parecía estar contemplándola.
Nadar. Intentar nadar.

Nunca Digas Nunca - Amy LabDonde viven las historias. Descúbrelo ahora