Capitulo 1

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Capítulo 1

Aquella mañana de invierno aprendí 4 cosas: 1) Nunca correr con tacos de 15 cm, y menos un primer día de clases. 2) No confiar en tu mejor amiga cuando te dice que te despierta para ir a clases. 3) Poner el despertador una hora antes de lo necesario y 4) Tener en cuenta la fuerza al abrir la puerta del gimnasio a las 8 de la mañana cuando éste es usado para un homenaje.

Desde ya les aviso que absolutamente todos los alumnos y profesores del internado Morris Phelps se quedaron mirando como quien mira un circo.

La profesora Abdou, quien estaba hablando antes de mi interrupción, me lanzó una mirada cargada de odio. Y eso no era por nada. Yo asistía a ese instituto desde mi primer año de la secundaria, y ya andaba en el cuarto. Desde entonces, yo y mis 6 mejores amigas tuvimos tiempo para hacer suficiente como para ganarnos una reputación, y no de putas.

 —Bienvenida a otro año estudiantil, señorita Sullivan. —Todas las palabras cargaban con un doble significado. Yo le sonreí con mi tan común sonrisa falsa. 

—Gracias profe —saludé antes de correr hasta las grabas y sentarme al lado de mi mejor amiga en el mundo, Charly, que se encontraba en la segunda fila junto a las otras chicas. Todas vestían el habitual uniforme del internado privado que se encontraba en Newcastle, Inglaterra, que constaba con una pollera roja y una camisa blanca con un blazer negro. Así de sencillo y discreto.

—Bueno alumnos y alumnas —dijo la secretaria Foster, que había reemplazado el lugar de la vieja Abdou—.  Estamos felices de tenerlos nuevamente en el internado Morris Phelps. Para los que no me conocen, yo soy la secretaria Foster. Conmigo podrán hablar sobre los problemas y toda esa clase de razones. Hoy, como es el primer día para los de primero, explicaremos los temas que salgan sobre nuestro funcionamiento. ¿Alguien quiere empezar a preguntar?

Una chica menuda con el pelo más rojo que el mío levantó la mano a la velocidad de un rayo.

—¿Las habitaciones si o si son de a dos? —preguntó.

—Ese tema es uno de los más importantes —dijo Foster—. Para empezar, el edificio de los chicos y las chicas están en los extremos opuestos del campus. Para elegir en que habitación ocupar, tendrán que ir a la lista de papel que hay en el pasillo del ala de ciencias y anotarse ustedes mismos. Y pueden ser más de dos por habitación a partir de segundo año. Estas se ordenan en número, y siempre las mayores están en los últimos pisos. ¿Alguna otra pregunta?

Esta vez el que habló fue un chico flacucho.

—¿Nos asignarán casilleros?

—No, cada uno se hace la mochila para todo el día. ¿Algo más? —preguntó. Como nadie dijo nada, prosiguió—: En esta institución hay 3 normas fundamentales. Número uno: está terminantemente prohibido que los chicos estén en el edificio de las chicas o viceversa luego de las 7 P.M ¿Quedó claro? Segundo: los celulares. No se pueden ver en clases, o si no, se los quita durante una semana. Y la última y más importante: nada de computadoras o televisiones en los cuartos. Bueno alumnos, por ser el primer día, los dejamos descansar, ya que muchos llegaron ayer a la noche. —Luego de decir esto, cantamos el himno y salimos del gimnasio.

Una vez fuera, nos sentamos en nuestro lugar habitual: un lugar de pasto debajo de un árbol.

—Gwen, ¿ya hablase con la entrenadora? ¿Éste año seguirás siendo la capitana de las animadoras? —Le preguntó Les a Gwendolyn con mucho entusiasmo.

—Pues sí, me dijo que sí. —Mientras ellas dos entraban en una charla de animadoras, Ashley  y Betty hablaban sobre libros nuevos.

—Chicas ¿Vieron algún chico nuevo? —preguntó, por supuesto, Cheryl.

Todos contra todos: La batalla recién comienza - PAUSADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora