"Tan mal como creías"

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Justin's Pov

Negué con los ojos cristalizados.

-Tú no lo entiendes- susurré.

-Podría hacerlo - animó.

-Él es un monstruo, no es capaz de sentir, el no es... Humano- advertí.

Ella frotaba mi espalda con la lisa palma de su mano. Buscando las palabras adecuadas para hacerme sentir mejor.

-¿Te hizo daño?- cuestionó.

-No te imaginas cuanto. O como debe de sentirse que tu propio padre te aborrezca desde que naciste, y todavía no sabes por qué es que te odia tanto- confesé.

Su mano se puso más tensa en mi espalda.

-Justin- dijo y levanté mi cabeza. Quedando a una altura en que yo pudiera mirarla a los ojos.

-No creo que él quiera que tu te sientas de ese modo, tan deprimido. Es tu padre y debe amarte- habló.

Ella era tan inocente. En realidad no sabía de que eran capaces las personas afuera.

-Hace más de un mes, me enteré que tiene que tiene amante y un hijo de esa zorra. Ha estado mintiéndonos y odiándome por no ser lo suficientemente bueno como lo es su otro hijo- revelé.

Ella abrió los ojos y tragó saliva.

-¿Fue por eso que te fuiste?- cuestionó y asentí.

-Mi padre les compró una cada hace años, y cuando me enteré que la tenían, la hice cenizas. Después mi padre me hechó de la casa- admití. -De todos modos no iba a quedarme- sonreí, dándome ánimos a mi mismo.

Ella me miraba con las cejas juntas, y preocupación en los ojos.

-Lo siento tanto, ahora en realidad no sé que decirte- habló. -Pero voy a estar aquí para ti- animó.

Solté el aire contenido y me bebí un trago más.

Estaba incompleto ahora, y necesitaba llenar esa ausencia de algún modo, aunque sólo fuera pasajero. El alcohol iba a ayudarme a olvidar ese vacío por esta noche.

Y bebí otra vez mientras, mientras le contaba lo de esta tarde y lo mucho que lamentaba haber olvidado el cumpleaños de mi madre.

Sky's Pov

-¡Despierta!- gritaron el un susurro en mi oído.

Aún con la pesadez en mi cuerpo, abrí los ojos para encontrarme con la mortificada cara de Marta.

-¿Qué pasa?- hablé adormilada. Me removí en la cama, y miré a Justin durmiendo pacíficamente.

-Tú respóndeme eso- dijo y me tomó de la mano.

-¿Qué está pasando?- cuestionó mientras me llevaba escaleras abajo.

Froté mis ojos cuando sus jalones terminaban. Trate de mantenerme en equilibrio mientras ella me miraba.

-¿Qué está pasando?- preguntó por segunda vez.

-No entiendo que es lo que pasa- respondí al fin.

-Te pierdo de vista toda la noche, y a la mañana siguiente, te encuentro en tu habitación con ese muchacho- habló tratando de sonar tranquila.

Pensé un momento en sus palabras y luego reí por lo que ella y su mente sucia trataba de insinuar.

-Pudo ser lo que fuera, menos lo que estás pensando- dije sonriente.

Marta me miró todavía disgustada.

-Escucha, él comenzó a beber más de la cuenta, y luego estaba muy mal como para volver solo. Lo mejor que de me ocurrió fue llevarlo a mi habitación y dormir- expliqué.

-Hay más habitaciones- regañó.

-Eran más de las dos de la mañana, no pensaba con claridad. Además ¿Cómo crees que iba a sentirse despertando en una habitación extraña con un tremendo dolor de cabeza?- cuestioné siendo razonable.

-Entonces la tuya debe conocerla a la perfección- habló todavía más enojada.

-No hablo de eso- defendí.

-¿Sky?- habló Justin adormilado.

Marta me miró furiosa, e hizo una señal con sus dedos que me estaba vigilando y después se marchó.

-¿Sky?- cuestionó de nuevo.

-Abajo- respondí.

Después de unos segundos, Justin apareció un piso arriba de mi con una sonrisa inocente y un poco más despeinado de lo normal. Que hacían un complemento seductor y tierno a la vez.

-Hola- sonrió.

Le sonreí también.

-¿Dormiste bien?- pregunté.

El asintió con una sonrisa más amplia y su cabello moverse al mismo ritmo que su cabeza.

-Hubiera sido aún mejor despertar contigo a mi lado- comentó.

El calor subió a mis mejillas. Me tomó por la cintura y me dio un pasional pero corto beso.

-¿Quieres comer algo?- pregunté.

Lo dudó un segundo y luego negó.

-Será mejor que me vaya, pero ha sido la mejor sensación del mundo dormir a tu lado- dijo.

-¿Estabas consciente de eso?- cuestioné avergonzada.

Él sonrió con picardía y luego tomó su saco del sofá y luego caminó hacia la puerta.

-No estaba tan mal como creías- habló finalizando. Cerró la puerta y me quedé sonriendo por un minuto.

-Fue lo mejor que de haya ido- comentó Marta detrás de mí.

Reí y rodé los ojos.



Amar El Olvido - JbDonde viven las historias. Descúbrelo ahora