Nuevos recuerdos

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Parecía que la Navidad se había emborrachado y vomitado sobre la Casa de Alex. Había un enorme y extraño Darth Vader Santa de plástico en el patio delantero. Un reno de alambre brillando en la noche, parpadeando de blanco y rojo. Había otro Santa en el techo, sentando sobre la chimenea.

Tenia un sable de luz.

También un gran trineo sobre la hierba congelada. Luces navideñas de todos colores colgaban en el techo y en la barandilla del pórtico. Un muñeco de nieve lo saludaba. Escalofriante. En el pórtico estaba un androide de Star Wars, quien comenzó a cantar una canción navideña en cuanto Willy estuvo a unos metros de él.

—Guau —dijo, rodeando esa cosa.

Antes de que tocara la puerta, relajó sus hombros, tratando de quitarse la actitud molesta que traía consigo desde ayer, cortesía de Samuel. Que tonto había sido al ser considerado y ordenar su comida favorita, asumiendo que él pasaría la Noche buena con él.

Debió haberlo sabido mejor. Ellos fingían todo el asunto de las citas. No se detuvo a pensar cuando él le envió el mensaje de texto. No se imaginó que le pediría que no fuera a la Gala con él.

Como sea. No iba a dejar que ese problema con Samuel arruinara la única noche del año que la pasaba rodeado de sus amigos.

Frank abrió la puerta, vestido con un suéter que hizo que Willy se riera tan fuerte que temió que él no fuera a darle los regalos que le compró. Tenía un gran San Nicolás con un cartel que decía: Incluso Santa se prepara para el fin del mundo. ¿Y tú? ¡Feliz Navidad!

—Si dices una sola palabra —dijo Frank, manteniendo la puerta abierta—, te patearé el trasero.

El padre de Alex salió y ondeó su mano a manera de saludo.

Usaba el mismo suéter. —Hola, súper estrella.

Willy luchó para que la sonrisa no se desvaneciera de su cara. —No diré ni una palabra.

—Eso espero —Frank tomó una de las bolsas que traía consigo y luego le frunció el ceño—. ¿Dónde está Samuel?

Siguió a su mejor amigo dentro. El aire olía a sazonador de camarón y cerveza, una tradición navideña de la familia de Alex. —No pudo venir.

—Umm —dijo Frank, poniendo las bolsas en el suelo junto al árbol.

Willy se dio la vuelta, con la esperanza de poder escaparse antes de que amigo pudiera comenzar a hacer más preguntas. De pronto, lo envolvió un cálido abrazo.

—Me alegra que hayas podido venir —dijo la mamá de Alex, abrazándolo tan fuerte que apenas podía respirar, pero joder, le encantaban esos abrazos. Él se echó hacia atrás, la piel alrededor de sus ojos arrugándose mientras sonreía—. ¿Cómo es posible que seas más hermoso cada vez que te veo?

—Asco, mamá —dijo la voz de Alex en la cocina.

—Ni yo mismo lo sé, Señora. —Guiñó Willy.

El papá de Alex pasó su brazo sobre el hombro de su esposa. Él era tan grande como un oso. Su Santa-preparado-para-el-Apocalipsis era al menos tres veces más grande que el de Frank. —Lo siento, Willy, trataré de que mantenga sus garras lejos de ti.

—Oh, él sabe que mis ojos y garras son sólo para ti. —Para probar sus palabras, le agarro el trasero.

Alex sacó la cabeza y curvó sus labios con horror. —No es algo que quisiera volver a ver. Nunca.

Para Siempre - Fanfic WigettaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora