Narra Kat
Observé el día que no estaba tachado, lo que quería decir que era hoy, y con un boli rojo que sostenía en mi mano izquierda, lo taché con una cruz.
En cuanto me alejé un poco y pude ver todo el mes de marzo, me di cuenta de que por alguna razón la había dibujado diferente.
Fruncí el ceño. Di unos pasos hacia detrás, vacilando en cada uno.
Miré hacia la izquierda, sobresaltándome al ver a Ashton apoyado contra el marco, sin mirarme.
-- No me ha dicho nada. -- dijo, como si estuviéramos hablando ya de antes, y me hubiera contestado a algo.
Fruncí el ceño, quedándome en el sitio sin saber qué hacer, y esperando a que siguiera hablando.
-- Seguramente ni ha pensado en ti.
-- ¿Por qué dices eso? -- pregunté, extrañada.
Él me miró por fin, con una media sonrisa. -- Porque lo noto cuando te mira. ¿A que ya no es igual que antes? -- ladeó su cabeza.
-- N,no. -- dije, sintiendo un malestar por dentro.
-- Vamos, si ya ni siquiera te toca. ¿Cuándo fue la última vez? ¿Cuando casi te mata tu propia madre? -- rió.
Me dejé caer al suelo, porque algo en mi estómago me obligaba a doblarme y esto era más fácil, y de pronto todo se volvió negro.
Ahogué un grito cuando mis ojos parecieron recobrar el sentido de la vista. Abrí la boca para poder inspirar y expirar con mayor facilidad.
Miré todo mi alrededor, para luego llevarme la mano al pecho cerrada en un puño y cerrar mis ojos.
Otra pesadilla. Solo había sido otra pesadilla.
¿De quién estaría hablando? ¿Por qué parecía tener sentido todo lo que me estaba diciendo? Yo no sabía de qué estaba hablándome, ¿verdad?
Pero si Ashton salía en mi sueño, estaría en peligro. Una vez ya se metieron en él, ¿quién me aseguraba que no volvería a pasar?
-- ¡Hey! ¿Todo bien? -- oí la voz de Ashton desde el otro lado de la puerta.
Me volví a sobresaltar, pero esta vez más discretamente.
-- Eh... sí, ¡sí!, todo muy bien. -- dije, pasándome una mano por el pelo lleno de nudos, y maldiciendo al hacerme daño en uno más enredado.
-- Vale. ¡Estoy abajo!
-- ¡Vale! -- dije elevando un poco la voz.
En cuanto estuve segura de que se había ido, gruñí, tirándome a la cama de nuevo, pero esta vez boca abajo.
¿Qué pasaría si me quedaba en la cama un poco más? Tampoco me había comprometido del todo a bajar a desayunar... A Ashton no le importaría...
¡Mi madre! A ella sí quería verla.
Me puse en pie, recogiendo mi pelo en un moño muy poco sofisticado, y saliendo de mi habitación.
Me llevé las manos al brazo opuesto, acariciándome a mí misma al sentir que el pijama de seda finito que llevaba no era suficiente.
Miré detrás de mí, porque me sentía observada, y aunque nunca había nadie mirándome todas las veces que miraba, me ayudaba a calmarme.
Como siempre, no había nadie, y volví a mirar al frente mientras suspiraba por el frío.
-- ¡Oh! -- exclamé al chocarme con alguien antes de poder ver algo.
En cuanto alcé la cabeza para ver quien era, me sorprendió ver a Luke, aunque no me sorprendió la expresión de seriedad. Ultimamente todo le preocupaba, y eso que no estaba en mis zapatillas.
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No confies en los fantasmas || Luke Hemmings
FanficSolo una chica normal, en una casa no tan normal.