Siento un cosquilleo en el espacio que hay entre mis clavículas provocado por el cabello del albino, que me aprisiona con fuerza entre sus brazos.
Pongo ambas manos en su espalda y apoyo mi mentón y mis labios en su cabeza, envolviéndole en un tierno abrazo.
Mi visión se vuelve borrosa por las lágrimas que la empañan, las cuales poco a poco mojan mis mejillas. Espero que Juuzou no se dé cuenta, por el simple motivo de que no comprendería mi estado y no quiero contarle mis pensamientos ni mentirle sobre ello.
Mi mente no para de recordarme las veces en las que Juuzou me abrazaba, besaba, se sonrojaba o cuando su mirada mostraba cariño y amor hacia mi persona, en cambio ahora, Juuzou es sádico, violento... Y aunque me cueste aceptarlo se ha convertido en la persona que era antes de conocerme, es decir, esta es su verdadera personalidad.
Seco mis lágrimas con el lateral de mi mano mientras me siento en la cama, provocando así, que el albino se separe e imite mi posición. Sujeto bien la sábana mientras Juuzou deja caer la suya, cubriéndole así de cintura para abajo. Solo espero que no se mueva mucho pues con solo un movimiento podría quedarse completamente desnudo.
Observa mi rostro en silencio y estira su mano posando la yema de sus dedos debajo de mis labios, tocando delicadamente mis costuras.- Te quiero. -digo con las esperanzas de que sienta lo mismo.
Vuelve a sonrojarse pero esta vez me da un beso en la mejilla. Juuzou envuelve su cuerpo con la manta y se va de la habitación, dejándome sola. Enciendo la lámpara y busco por el suelo mi ropa, que poco después la encuentro tirada junto a los grilletes que me encadenaban.
Lanzo mi vestido roto sobre la cama mientras sostengo mi ropa interior con la mano. Me visto lo más rápido que puedo y salgo por la puerta sin miedo a encontrarme con Juuzou. Avanzo casi corriendo mientras inspecciono mi alrededor. Es un pasillo oscuro y frío, muy poco agradable a la vista puesto que las paredes tienen arañazos, grietas, grandes agujeros y sangre... Desgraciadamente el suelo también tiene estos mismos defectos así que tengo que estar muy atenta para no tropezarme. Intento no imaginarme lo que ha pasado aquí, pensando el cómo de ágil tiene que ser Juuzou para atravesar este pasillo tan rápido como lo hizo cargando conmigo.
Al llegar a la puerta que lleva a la "habitación de la tortura", me detengo, debido a que oigo voces desconocidas en el interior de esta. Poso mi mano en la puerta sin saber muy bien qué hacer, hasta que de repente una mano agarra mi muñeca y tira de mí. Los pocos rayos de sol que atraviesan las paredes y el techo me ayudan a ver que es Juuzou el que corre con sigilo por el corredero. Le imito procurando que mis pasos hagan el menor ruido posible.
Entramos por una puerta colocada en la pared a mitad del pasillo, la cual no sabía ni que existía. Está iluminada por una ventana abierta con los cristales rotos en la cual hay dos cortinas, blancas con manchas rojas, que se mueven por el viento. También hay un armario al que le falta una puerta.
Juuzou coge del mueble una gran camisa blanca y me la ofrece ligeramente sonrojado.- Date prisa. -susurra.
Me visto con agilidad y veo que la prenda me llega por suerte hasta las rodillas. El albino me carga y yo le rodeo el cuello mientras me pego lo más que puedo a él, pensando que saltará por la ventana. Y así lo hace, aunque afortunadamente solo había un metro que separaba la ventana del suelo.
Suspiro aliviada al ver que Juuzou se recompone del salto con total normalidad, pero luego empieza a correr, alejándose rápidamente de aquel sombrío lugar.
Observo por encima del hombro de Juuzou el edificio en el que nos encontrábamos, el cual me parecería abandonado si no fuera por las voces que escuché en su interior. Su aspecto deteriorado (ventanas rotas, grietas, sangre, suciedad...) me advierte que nadie vive allí o es usado por ghouls de vez en cuando.- ¿Por qué corres? -pregunto ilusa.
- Ahí dentro habían ghouls que - hace una pausa para respirar y prosigue -habían notado nuestra presencia.El corazón se me acelera de tan solo pensar en qué hubiera pasado si nos hubieran encontrado.
El albino se detiene y mis pensamientos desaparecen cuando me doy cuenta de donde estamos; delante de mi casa... Nuestra casa.- ¿Cómo sabes dónde vivo? -pregunto sabiendo que él no es la persona con la que he pasado tanto tiempo.
- No lo sé.No me maten sé que este y el anterior capítulo son aburridos pero no pasa nada, el próximo se pondrá más interesantes.
Pequeño Spoiler:
Saldrá Touka.VOTA ^.^
↓
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© Te temo pero te quiero: Segunda Parte- Juuzou Suzuya
Short StorySegunda temporada de La hija de Shinohara ⚠️No está editado. Perdón la incoherencia y mala redacción⚠️