La tormenta -Invierno I-.

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Ése día, en la noche, me tragué un relámpago.

Estaba en mi cama, mi habitación estaba totalmente oscura y oía como la lluvia caía en el techo de mi casa, era relajante (al principio), estaba muy cómoda con ese sonido ya que era suave, me concentré en la sonoridad que producía.
Me arrullaba, estaba al borde de quedarme dormida cuando...

¡TRUM! Un trueno me despertó.
Lo que era sólo una llovizna, ahora era una tormenta.Las gotas caían fuertemente en el techo, creí que mi casa iba a ser destruida. ¡Por todos los dioses!
Ya no podía conciliar el sueño. Arriba de mi cabeza hay una gran ventana, que sonaba fuertemente al contacto de las gotas cayendo, seguía tronando y mi ventana temblaba junto con mi casa y conmigo.
Seguía mirando la ventana y en ese momento, cayó el relámpago más brillante que había visto en mi vida. Sin sonido, claramente. Grité.

El relámpago traspasó mi ventana mientras mi boca permanecía abierta y se adentró en mí. Me tragué un relámpago.

No recuerdo muy bien que fue lo qué pasó minutos después, posiblemente me desmayé porque lo que recuerdo a continuación es la alarma despertándome por la mañana.

Pasé todo el día convenciéndome de que había sido un mal sueño, aunque sentía algo raro en mi estómago, ¿qué es lo que pasa?
Lo curioso fue que no me tragué el trueno. Mi voz fue el trueno.
En la noche, volvió la tormenta a atormentarme más, no soporto al relámpago que en mi estómago no deja de alumbrar. ¿Por qué no puedes brillar en mi corazón?
Entendí que eso pasó por mis ganas de esplender. No era un sueño lo vivido, nunca lo iba a ser, tenía que vivir mi luz en un lugar oscuro.
Todas las noches llovía, en mi desdeñable hogar, todas las noches oía a los truenos sonar. Cuando amanecía, siempre llevaba una parte de la tormenta en mí, que se manifestaba con una rara punzada que una que otra vez me quitó el aliento. Por intentar coger luces, cogí un malestar.
A todo lugar que iba, el relámpago nunca se calmaba, el frío de mi cuerpo jamás cesaba, yo buscaba la solución pero nunca la encontraba.
Brillaba en todo lugar de mi cuerpo, excepto en el lugar indicado.
Es obvio que cuando se fue el Otoño yo no supe a donde más regresar.
Quería que me cayera un relámpago directo al corazón. Y así fue.

Cayó de nuevo, justo en el corazón, mi cuerpo dio un pequeño salto y después se desplomó, murió allí mi corazón.

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⏰ Última actualización: Mar 28, 2016 ⏰

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