Capítulo 13; la odiaba con todas mis fuerzas

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Chanel PDV

Me sentía en una mismísima nube, y nunca quería bajarme.

Cuando estábamos en el balcón contemplando todo ese maravilloso paisaje, sentía que me pediría ser su novia.

Mis nervios estaban aumentando, pero le agradezco que no lo haya hecho, no quería que todo fuera tan rápido, a penas llevábamos 2 días conociéndonos.

No quiero que él se aburra de mi tan rápidamente y todo esto termine.

Sé que esto estaba recién comenzando, y no quiero imaginarme todo lo otro que vendrá.

Chanel, no pienses en el futuro.

Mi subconsciente tiene razón.

No tengo que pensar en el futuro, sólo tengo que vivir el presente, porque quizás la vida puede dar un giro de noventa grados y me arrepentiré de no haber disfrutado de todo esto.

No quiero perderme ni un detalle de todo esto.

—¿Qué estas pensando?— Justin pregunto sacándome de mis pensamientos.

—Nada.

—No mientas.

—No miento...

—¿Segura?— dijo mientras comenzaba a poner sus manos en mi barriga.

—Sí, no p-para— intentaba decir con el apenas aliento que tenía.

Cuando me hacían cosquillas, mi instinto era pegar por la desesperación.

—No hasta que me digas la verdad— Justin seguía haciéndome cosquillas sin una pisca de que fuera a parar.

Cuando no podía más le di un puñetazo inconscientemente.

—J-Justin, yo, lo siento de verdad— trataba de decir intentando de no reírme por el puñetazo que le había dado.

—Me duele.

Me di cuenta que la nariz le estaba sangrando.

¿Eres imbécil? Arruinaste todo este momento tierno.

Mi subconsciente otra vez más teniendo la razón.

Justin, lo siento de verdad. Voy a por el botiquín no te muevas.

Justin PDV

Chanel se alejó.

Me reí al darme cuenta que un momento que pensaría que sería divertido para nosotros, haya acabado con mi nariz sangrando.

Tienes que admitir que el golpe fue gracioso y a la vez adorable.

—Ven a que te cure— decía mientras se ponía de rodillas a limpiarme la nariz.

Me reí por ello.

—¿De qué te ríes?

—De como traes un botiquín sólo para limpiarme un poco de sangre.

—Y encima que me preocupo por ti— dijo poniendo cara de enfadada.

—No intentes hacerte la enfadada, no eres nada buena para el teatro.

—Vete de mi casa— dijo esta vez verdaderamente enfadada.

—¿Qué?

—Lo que haz oído, que te vayas de mi casa.

—Sólo era una broma, yo pensaba que lo pillarías.

—¿Una broma? ¿En serio una broma Bieber? — cruzo sus brazos y apoyándose de un extremo de su cadera.

Del odio al amor. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora