Dallas
Tres años después.
Me despierto y me doy cuenta de que Jess me estaba mirando dormir. Sonrío.
- ¿Qué estás haciendo? - Le doy un beso en la frente.
- Te miraba, es que eres muy guapo.- Me dice y la beso.
- ¿De veras? Tú eres más guapa, ¿sabías?- Le digo y me subo encima de ella sin dejar de besarla.
- Dallas. Aiden y Chloe...- Advierte.
- Están durmiendo, amor.- Le digo y se echa a reír.
- ¡Eres muy impaciente! - Me golpea en el pecho y acto seguido me besa.
Empiezo a meter mis manos debajo de su pijama y de cuando alzo a ver, ella tiene los ojos cerrados y su labio mordido. Por alguna razón la mirada se me desvía y entonces...
- ¡Chloe! - Grito y me lanzo a un lado de la cama.
Empiezo a reírme a carcajadas al igual que Jessica, sólo que ella está ruborizada.
- ¿Qué haces ahí, nena?- Le digo a mi pequeña que está de pie en la puerta de la habitación.
Tiene los ojos verdes, un verde muy fuerte como el de los míos. Se parece muchísimo a Jess, es preciosa. La llevo a la cama y la dejo a lado de Jess. Me voy a la habitación de mis pequeños y veo a Aiden jugando con un león de felpa. Lo saludo y lo levanto para sacarlo de ahí.
Mi pequeño hombrecito tiene los ojos color verde agua, casi turquesas. Él se parece un poco más a mí. Dejo a Aiden también con su mamá y bajo a tomar un vaso de agua. Cuando subo, me quedo mirándolos desde el marco de la puerta.
Jessica y cada parte de ella me tiene embobado desde hace mucho tiempo, más aún cuando la veo reflejada en nuestros dos pequeños monstruos. En aquellos labios entreabiertos, en aquella mirada tierna y en aquél frágil corazón, mi amor revive una y otra vez, más profundo que nunca. Ahora tengo a dos enanos molestosos que me recuerdan a ella todo el tiempo, que me hacen sentir diferentes cosas, me hacen estar orgullosos de que el amor fue lo que hizo que Jess y yo creáramos esas dos pequeñas criaturas.
En momentos así es cuando me doy cuenta de que no hay otro lugar en el que quiero estar, siempre es a su lado. Es tan increíble darse cuenta de que la vida puede cambiar de un momento a otro, todos tienen un destino y no todos lo siguen, por suerte, yo lo hice.
-¿Qué haces ahí? ¡ven aquí!- Me ordena Jess y me tiro en la cama con mis dos chicas y mi niño.
- Te amo.- Le digo y la beso.
-¡Amor! - Me regaña.
- A ustedes también, pequeños demonios.- Les doy un beso en la frente a cada uno.
Ha sido un buen año, al principio, los mellizos nos causaban muchos problemas, no podíamos dormir bien, lloraba uno y luego el otro, tenía hambre uno y también la tenía el otro, el uno dormía el otro también, todo lo hacían igual. Ahora ya no son un problema al dormir, no se despiertan muy seguido pero cuando lo hacen, no hay quien los frene.
Cuando no trabajo, los llevo a pasear a la playa o la piscina, los llevo de paseo, de compras o a comer. Lo mejor de todo, es que trabajo con mi padre sólo en la mañana, a veces me quedo un par de horas en la tarde, cuando tiene asuntos pendientes. A Aiden y a Chloe les encanta verme tocar el piano así que vamos juntos a cada evento que tengo.
Nuestra pequeña familia es perfecta.
- ¿Emma vendrá hoy?- Pregunto.
- Sí, Avril, Alan y Jake también.- Dice y la miro desanimado.
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Inesperadamente Enamorados
Teen FictionNos equivocamos al decir que nos odiábamos, porque nos amábamos y no lo sabíamos... Dos personas completamente diferentes, Dos caminos distintos que seguir, Dos vidas complicadas que vivir. Destinados a enamorarse, juntos experimentarán cosas que n...