Narra Luke
Antes de abrir los ojos, ya sentía que había algo que se salía de la normalidad.
Primero sentí su calidez, luego su olor, y no tardé en notar el contacto entre nuestra piel. Yo me apoyaba en ella, y a la vez ella se apoyaba en mí.
Abrí los ojos, deseando verla. A ella y a su nueva faceta de chica 'no virgen'. Sonreí sólo de pensar en su cara cuando se lo dijera. Seguro que se sonrojaría.
Y ahí estaba, serena, en paz, y con la cara de joven lista para cambiar el mundo a su manera. Sólo tenían que darle una oportunidad. Por lo que yo sabía no había conseguido trabajo aún.
Seguía desnuda, y me encantaba comprobar que estaba en una posición cómoda, y no tratando de taparse. Tenía la cabeza apoyada hacia un lado, con la palma de su mano estirada sobre mi pecho, como si estuviera protegiéndome de algo o dándome más calor.
El brazo que tenía debajo de mí apenas lo sentía, puesto que haberme apoyado completamente en ella la habría dejado un tanto chafada. Sabía que habían bastantes posibilidades de despertarla si me movía , por lo que ignoré el dolor y seguí mirándola.
¿Cómo iba a renunciar a levantarme con estas vistas todos los días? ¿Cómo iba a dejarla ir?
Ella no me daba nada material, y sin embargo me daba todo lo que necesitaba.
Ayer me hizo sentir... esperanza, entre muchas otras cosas. Si podía tenerla a ella, no todo estaba perdido. Pero seguía dispuesto a morir por ella si era necesario. Al menos ya sabía con certeza que la amaba.
Entonces, sin yo haber hecho nada, abrió los ojos, cruzándose con los mios al instante. Diría que ya llevaba un rato despierta, pero descansaba.
Por un momento había temido que antes de dormirse se hubiera arrepentido y ahora no quisiera estar en esta posición conmigo, pero todos esos miedos se disiparon cuando sus labios se curvaron ligeramente hacia arriba.
Me entró tanta felicidad al haber hecho ese gesto, que yo también lo hice, aunque bastante más grande que la suya. Tenía los parpados medianamente cerrados, pero se la notaba descansada. Ni siquiera sabía a qué hora fuimos a dormir, pero yo diría que había descansado más en una noche que en las dos últimas semanas. Ni siquiera me había despertado en medio de la noche.
-- ¿Cómo te encuentras? -- pregunté, para resolver la duda de si ella sentía lo mismo.
Me miró a los ojos, y su expresión me transmitía felicidad. Al menos la podía hacer feliz. -- Muy bien. -- dijo, cerrando sus ojos entonces y estirándose ligeramente, de modo que pude sacar mi brazo y dejar que la sangre volviera a fluir por él de nuevo. -- ¿Y tú?
-- Genial. Nunca me había encontrado mejor. -- dije, apartando la mirada por lo raro que sonaban esas palabras saliendo de mi boca.
-- Ayer parecía que no habías dormido en toda la semana. -- dijo, llevando una mano a mi pelo, y mirándolo mientras comenzaba a acariciarlo. -- Te fuistes a dormir a las siete y media de la tarde.
-- Eso era porque no había dormido en toda la semana. -- sonreí, para contrarrestar la gravedad de mis palabras.
Frunció el ceño, ladeando la cabeza. -- ¿Cómo? ¿Por qué? -- preguntó mientras se levantaba. Al principio no supe qué hacía, pero entonces vi que se estaba poniendo la ropa interior.
Decidí contestarle con la verdad antes de que llevara las paranoias que estaba creando en su cabeza demasiado lejos.
Sí, lo veía desde aquí.
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No confies en los fantasmas || Luke Hemmings
FanfictionSolo una chica normal, en una casa no tan normal.