Capitulo 43

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No sabía qué hacía aquí, pero quería estar. O al menos hacía 10 minutos sonaba como el plan perfecto.

-- Ho... -- se detuvo a sí mismo cuando me reconoció, dejando la boca abierta. -- la. -- terminó, sonriendo por cortesía. -- ¿Qué tal, Luke?

-- Pasando el rato. -- sonreí también por cortesía. -- Me preguntaba si podíamos hablar.

-- Sí, me lo he imaginado en cuanto te he visto. -- miró fugazmente al suelo, para volver a mirarme en seguida. -- ¿Quieres pasar, o...?

-- ¿Te importa si damos una vuelta? -- pregunté, rascándome la nuca.

Había una chica ahí dentro que me miraba fijamente, queriendo saber quién era y qué relación tenía con Calum. La miré seriamente, y ella se fijó un momento en mi ropa antes de dar media vuelta e irse de mi vista.

Medio sonreí. Por alguna razón intimidaba a la gente. A Kat le pasaba lo mismo, aunque eso sólo fue...

-- Luke, tio. -- chasqueó sus dedos delante de mi cara Calum. Desvié mi mirada hacia él.

-- ¿Qué decías?

-- Que tengo media hora. ¿Tienes pensado algún lugar, o no conoces muy bien el pueblo?

-- Llevo suficiente tiempo en él, gracias. Solo quiero dar un paseo.

-- Eh... -- miró hacia dentro de su casa. Se comunicó visualmente con su hermana, y luego volvió a mirarme. -- Está bien. -- dijo, volviendo a mirar dentro de su casa. -- ¡Me voy, Mali! ¡Si mamá viene le dices que no tardaré!

Sin esperar respuesta, cerró la puerta, dedicándome una sonrisa. Ambos comenzamos a andar, y pude oir sus pensamientos. Sonreí mirando a otro lado.

¿Hablo yo? No. Quizás la cague. Kat sabría qué hacer.

Pensé en qué sería lo normal entre dos personas, y luchando contra mi orgullo, decidí ponerlo en práctica.

-- ¿Qué... tal?

Era extraño preguntar cuando ya sabía cómo estaba, y no ir al grano directamente, para ahorrar cualquier perdida de tiempo y posible olvido.

-- Pues... yo estoy bien. Un poco intranquilo, pero bien.

Fruncí el ceño, y aunque quise preguntarle por qué no estaba del todo bien, me detuve. -- Pues, yo también estoy un poco intranquilo. ¿No notas a Kat diferente últimamente? -- pregunté, como el que no quiere la cosa, mirando a ambos lados del camino.

-- ¿¡Verdad que sí!? -- exclamó, extendiendo sus brazos, y mirándome con la boca abierta, al igual que sus ojos.

-- Me alegra saber que no es sólo cosa mía. -- dije, tirándome de las puntas del pelo, y oliendo lo que sin duda era tabaco. Me fijé en el hombre que iba con el cigarro en la mano, dejando una hilera de humo gris a su paso.

-- Está más distante, pero del modo en el que se va a sus pensamientos, como tres segundos después de haberte respondido y de parecer interesada en la conversación, dejándote un poco... bueno, hablo por mí, y me deja confuso, y... también... -- me miró, dudando entre si decírmelo, o no. Yo hice como que no me había dado cuenta. De ese modo acabaría diciéndomelo. -- También me preocupa. Tiene algunos secretos no muy amigables, ¿sabes?

Emití un sonido gutural como que le había oido y eso. Me jugaba un brazo a que sospechaba que yo tenía algo que ver.

-- ¿Has hablado con ella últimamente? -- preguntó, metiendo sus manos en los bolsillos del pantalón.

-- Sí, pero conmigo estaba más centrada. -- tiré de unas pielecitas de dentro de mi boca con los dientes, ocultando la pequeña sonrisa.

-- Oh, me alegra oir eso. Supongo que tú sabes de qué va toda la cosa, ¿no?

No confies en los fantasmas || Luke HemmingsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora