Las cosas más importantes, son las más difíciles de explicar, quizá por eso me cuesta tanto trabajo hablar de ella en éste preciso momento. Dicen que lo que no se va en lágrimas se va en suspiros, sin embargo, con ella, las cosas se van en una combinación de lágrimas, suspiros, risas, besos y abrazos. Me parece un tanto ridículo el hecho de tratar de explicar lo que siento al tomar su mano, dado que es casi imposible; aún así lo intentaré. Tomar su mano, era una de las sensaciones más conmovedoras y placenteras que he tenido a lo largo de toda mi vida, quizá, sólo puedo relacionarla con momentos de mi infancia donde era realmente feliz, pero no lo sabía; me sentía seguro, protegido, como un abrazo de mi madre mientras decía que todo iba a estar bien, como esa sensación que te provoca el subirte a una montaña rusa por primera vez, esa sensación de miedo, mezclada con adrenalina y emoción. Me gustaba verla cuando ella sólo miraba a la nada y pensaba sobre sus problemas existenciales «Todo estará bien» -Le decía, aunque en ocasiones tenía la duda de que lo estuviese. Mientras ella pensaba en «Todo» yo sólo pensaba en ella, como siempre tendía a hacerlo; realmente era un deleite verla en las pura de sus facetas, sin nada de mascaras, tal y como ella era. A pesar de que me gustaba observarla así, también me hacía sentir mal, y de manera simultanea agradecerle a la vida que ella tuviese gustos tan malos para los hombres...
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