CAPÍTULO 2: MI SECRETO

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N/A: Muchas gracias a todos por leer y comentar... Veo que Pam ha tenido mucho éxito... La verdad es que es una madre genial... Poco a poco iremos llegando a ese prólogo... Habéis adivinado bien, hay algo de drama en medio... Y poco a poco iremos llegando ahí...

CAPÍTULO 2: MI SECRETO

Blaine y Sam enseguida se hicieron inseparables. Su pasión por los cómics, la música y el cine fantástico los unía más de lo que ellos podrían haber imaginado. Ninguno de los dos había tenido nunca un amigo así y les encantaba haber encontrado al otro. Pam seguía viendo algo más en esa amistad y no le preocupaba, el rubio era todo lo que podía pedir para novio de su hijo. Mary, la madre del ojiverde, también tenía mucho cariño por el mejor amigo de su hijo.

Durante los tres primeros meses de clase habían dormido varias veces en casa de otro, Stacy, la hermana de Sam, se había "enamorado" de Blaine e intentaba llamar su atención cada vez que el moreno visitaba la casa de los Evans. Todos estaban seguros de que esa amistad duraría eternamente.

Sin embargo, el ojimiel tenía una gran duda. Todavía no le había contado al rubio que era gay y temía la reacción de su mejor amigo. Sin embargo, sabía que no debía ocultárselo más, que merecía saberlo. Había preparado una tarde divertida para que estuviera de buen humor, con la esperanza de que eso ayudara a que se tomara mejor la noticia.

Llevaban dos horas cuando Sam se cansó y dejó el mando de la consola en la mesa. Se volvió para mirar a Blaine, que sonrió comprensivo antes de imitar su gesto. El moreno se puso nervioso, sabía que era el momento y debía ser valiente, pero eso no facilitaba las cosas.

– Estás distraído. – El rubio comentó con una sonrisa. – ¿Ocurre algo?

– Quiero hablar contigo sobre algo. – El ojimiel respondió evitando mirarlo.

– Sabes que puedes hablar conmigo de lo que quieras, eres mi mejor amigo. – El más alto intentó tranquilizarlo.

– Es algo que... No es fácil... – Anderson sintió que estaba a punto de llorar pero intentó contener las lágrimas.

– Me estás asustando... Seguro que no es tan grave. – Evans estaba preocupado, no se le ocurría nada que pudiera tener a su amigo así.

– Yo... Soy... – El más bajo suspiró, sabía que no podía retrasar más ese momento. – Soy gay.

El silencio se hizo entre los dos amigos, lo que provocó que Blaine se pusiera más nervioso.

– ¿Eso es todo? – Sam preguntó confuso.

– Sí... – El moreno no sabía qué era lo que pensaba el otro.

– Me habías asustado, pensaba que era algo malo. – El rubio parecía realmente relajado.

– Bueno, hay personas que no aprueban como soy... – Los ojos color avellana se encontraron por primera vez con los verdes y supo que no había nada que pudiera decir, que iban a ser amigos por siempre.

– Que te gusten los chicos no cambia que eres buena persona, que te gustan los cómics o que podemos pasar horas tocando y cantando juntos. ¿Por qué habría de importarme? Lo único que puedo hacer es esperar que encuentres a alguien que te ame y te haga feliz... No importa quién sea... – Evans sonrió al ver que su amigo estaba más calmado.

– Eres el mejor amigo del universo. – Anderson agradeció abrazando a su amigo. Era un gesto habitual entre ellos y notar que Sam lo abrazaba también era casi tan relajante como las palabras que le había dedicado.

La confesión de Blaine consiguió que los dos amigos se unieran aun más. Ambos seguían siendo igual de cariñosos con el otro y el contacto físico seguía como siempre, si no había aumentado ligeramente. Los dos se sentían cómodos y no les importaba nada más.

Si algo había cambiado, era que Sam estaba más pensativo de lo habitual en determinados momentos. Al principio, el moreno se preocupaba pero pronto se acostumbró, supuso que cuando su amigo quisiera, le contaría lo que le pasaba.

Los dos estaban tumbados en la cama del ojimiel, leyendo cómics, una tarde de sábado. Los dos pasarían todo el fin de semana juntos.

– ¿Cómo supiste que eres gay? – El rubio quiso saber.

– No fue algo repentino... Fue poco a poco, pequeños detalles que por separado no tenían sentido pero hicieron que me diera cuenta de que no era heterosexual. – El más bajo se extrañaba por la pregunta.

– Yo... Creo que tampoco soy heterosexual... Pero tampoco soy gay... – El ojiverde miró a su amigo, desesperado por obtener una respuesta a todas sus dudas.

– ¿Quieres hablar? – Anderson ofreció, quería que le aclararan esas palabras.

– Yo creía que soy gay, ¿vale? El año pasado había una chica en clase y me gustaba mucho... La besé y sentí algo... No sé como explicarlo... Sólo sé que era especial... Sin embargo, creo que me siento atraído por chicos... Bueno, por un chico en concreto y no sé... – El más alto parecía perdido.

– Lo primero que debes entender es que en ese aspecto las cosas no son blancas o negras. – Blaine se dio cuenta de que su amigo no lo entendía por su expresión. – Quiero decir que la homosexualidad y la heterosexualidad no son las únicas etiquetas que existen. Hay otras opciones como la bisexualidad, la pansexualidad, la demisexualidad...

– La bisexualidad si la conozco pero las otras dos no. – Evans lo interrumpió frunciendo el ceño.

– Si quieres, luego investigamos todas las etiquetas, pero ahora quiero que comprendas algo. Lo importante a la hora de amar o de sentirse atraído por alguien no son las etiquetas. Lo importante es lo que sientas y que escuches a tu corazón sin prejuicios. – El moreno terminó su discurso.

– Eso ha sido genial... – Sam miró a su amigo asombrado.

– Lo he copiado de lo que mis padres me dijeron cuando les confesé que soy gay. Ellos me apoyaron y se mostraron muy comprensivos... Lo malo es que tuve dos charlas sobre sexo ya que habían hablado conmigo sobre sexo heterosexual y después lo hicieron sobre el gay... – El ojimiel bromeó para aligerar el ambiente.

– Espero que mis padres sean comprensivos... – El rubio miró a su amigo con tristeza.

– Te recomiendo que esperes a tener algo más claros tus sentimientos. – El más bajo sugirió.

– Sí, eso haré. No sabría cómo explicarlo si ni siquiera yo lo entiendo. – El ojiverde confesó.

– Ya lo entenderás... Por cierto, ¿quién es el chico que te ha hecho dudar? – Anderson preguntó. Esa era la parte de la conversación que más le interesaba a él. Sabía lo que él sentía, estaba atraído por ese joven que parecía un Dios Griego. Sabía que para él sería muy fácil enamorarse de su mejor amigo, alguien que parecía que era su otra mitad.

– No lo conoces... – Las mejillas del más alto se tiñeron de rojo.

– Bueno... Ya me contarás si ocurre algo... O incluso podrías presentármelo... – Blaine estaba realmente interesado en ese misterioso chico.

Después de eso, comenzaron a investigar sobre las diversas "etiquetas" y reflexionar si alguna encajaba con cómo se sentía Sam. Para sorpresa del moreno, el rubio se decidió por demisexual. El ojiverde se sintió aliviado por su decisión, todo lo que estaba sintiendo y que no entendía empezaba a tener sentido. Esos "experimentos" tratando de dilucidar si se sentía atraído por hombres o mujeres no habían dado sus frutos y al leer la definición de demisexual se dio cuenta de por qué sólo se había sentido atraído sexualmente por dos personas. Eran las únicas con las que había mantenido un vínculo lo suficientemente fuerte cómo para poder tener esos deseos.

El resto de la tarde fue como cualquier otra, como si no acabaran de resolver una gran duda de Evans. Pero su amistad siempre era así, no importaba lo malo, ellos volvían a ser los mismos.

Amor Adolescente (Blam boyxboy)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora