53. Garret toxicómano.

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Además de Zayn y yo, Niall y Megan; también se encontraban Louis y Eleanor. Y para mi agradable sorpresa, Danielle junto a Liam. Y un Harry un poco desorientado.

Sí, así es, Liam, Harry y Danielle. Luego de darme un caluroso abrazo y conversar un poco sobre nuevos acontecimientos en nuestras vidas, me explicaron acerca de cómo armaron un majestuoso plan que explicaré más adelante.

Sin duda esa tarde era una de las más perfectas, y le rogué a Dios porque no me quitara la oportunidad, de por lo menos ese día, ser feliz.

Aunque, como dice mi madre, ser felices sólo depende de nosotros mismos. Pero, ¿cómo ser feliz si la vida, muchas veces, parece interponerse en ello?


Miré a Zayn, y comprendí todo: al frente de mí, se encontraba mi felicidad. Miré a mis amigos, y allí también había felicidad. Sonreí, y sentí felicidad.

Ahí estaba la felicidad.


-¿Tengo algo en la cara? -cuestionó Zayn al percatarse que mi mirada no lo dejaba sentirse cómodo- ¿Me veo bien?


Sonreí.


-Te ves perfecto -le dije- Luces como el regalo que toda chica quiere recibir en su despedida de soltera.


Fue un raro cumplido, lo supe por la expresión de confusión que adornó su rostro.


-Bueno, gracias. Pero quiero que sepas, mi querida novia, que sólo quiero ser el regalo de bodas de una sola. -me guiñó el ojo.


No pudo haber mejor sensación en el mundo, que aquella que sentí al saber que esa chica era yo.


-¿Debería sentirme halagada?

-Deberías de dejar de preguntar tanto y besarme.


Y eso hice, una y otra vez. Lo besé tantas veces que las miradas de nuestros amigos eran completamente ajenas a nuestro mundo.

Como no dijeron nada ni hicieron algún tipo de comentario, pensé que optaron por ignorarnos.

No fue sino hasta cinco minutos intercambiando besos, que Zayn y yo decidimos unirnos a la conversación, a él le interesaba, porque se trataba de un nuevo proyecto, acerca de fundar una pequeña empresa.


-Nueva York sería un excelente lugar para comenzar, es un buen mercado de comercio y cuenta con una población de once millones de personas, más que en Londres... -explicaba Liam con entusiasmo.

-Sí, pero si se comienza desde aquí, tendríamos que trasladarnos hasta aquí. -interrumpió Harry.


Zayn tomó mi mano fuertemente, escuchando con atención a cada palabra.


-Yo no tendría ningún problema, Danielle y yo podríamos trasladarnos aquí sin ningún problema. ¿Tú sí? -miró a el rizado.

-No, la verdad no -respondió con una enorme sonrisa- Siempre he tenido curiosidad de saber cómo es la vida aquí en Nueva York, oí que hay buenas discotecas.


Liam asintió, para preguntar: -¿Tú estás de acuerdo, Zayn?


Enamorando a Verónica → zaynDonde viven las historias. Descúbrelo ahora