54. Comida y desapariciones.

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A las tres con cincuenta y siete de la mañana nos encontrábamos saliendo del club.

A las tres y cuarenta y nueve Harry tropezó con una diminuta roca y se golpeó el hombro.

Ya para las cuatro de la mañana nos encontrábamos de vuelta a mi apartamento, siendo llevada por Zayn en el auto de un muy adolorido y borracho Harry.

Eleanor y Louis se encontraban en el auto del ojiazul, siguiéndonos. Niall y Megan se habían ido más temprano, debido a que el rubio tenía trabajo que hacer por la mañana. Liam y Danielle no se quedaron atrás, y en cuanto el reloj marcó la una con treinta y siete, se fueron a su hotel. 

Y no precisamente a dormir.


-Mierda, me duele. -se quejaba constantemente el ojiverde.

-Harry, no exageres, apenas y el suelo tocó tu hombro. -regañó Zayn completamente irritado.


Sabía que detestaba lidiar con ebrios. Y si Harry era molesto en sus cinco sentidos, en ese estado un niño de seis años era mucho más agradable que él.


-¡¡Atención, amigos!! -había bajado la ventanilla de su propio auto y gritaba a las oscuras calles- ¡¡Soy Harry Styles y me quedan pocos minutos de vida!!

-Ven aquí, ebrio cochino. -tomé su brazo y lo recosté, quedándose dormido apenas cerró sus verdes ojos.


Zayn lo miraba por el retrovisor, y no pudo evitar soltar una sonora carcajada. Las mías se unieron con las de él.


-Definitivamente, estoy considerarlo venderlo por eBay.


Supe de inmediato que bromeaba.

Solo tomó un par de minutos más llegar a el hotel, y definitivamente, intentar alcanzar la luna siendo un ratón era quizás más fácil que llevar a Harry Styles a su habitación.

Al principio, Louis y Zayn lo cargaban con facilidad, el problema fue cuando subían las escaleras, que el rizado se zafó de el agarre y cayó, rodó aproximádamente por trece escalones.

Lo más extraño de todo es que luego de eso, se levantó con una espeluznante sonrisa y pidió como un niño traviso que lo hiciéramos una vez más. Zayn simplemente lo ignoró, y ayudado por Louis, lo siguieron subiendo por las escaleras.

Acostarlo fue tarea sencilla, solo bastó acostarlo -o más bien, lanzarlo- sobre su cama para que cayera en un basto sueño, del que probablemente seria imposible despetarlo.


-Yo me iré -Louis soltó un enorme bostezo luego de decir aquello- Eleanor muere de sueño y yo también, que tengan buenas noches.


Y no esperó respuesta por parte de nosotros para salir de la oscura habitación.


-Bueno, supongo que nos vemos mañana. -intenté depositar un beso en los labios de Zayn, pero él solo me miró confundido.

-¿Crees que te vas a escapar tan fácil? -arqueé una ceja, completamente perpleja- Yo te voy a llevar a tu casa, y voy a dormir contigo.

-¿Q-qué? -mis ojos casi salían de mi cabeza.

-No pienses mal, preciosa -guiñó un ojo, mientras arropaba a el rizado adormilado- Garret puede entrar a tu casa, o puede forcejear la entrada, como sea que lo haga, no quiero que ese idiota se te acerque, y menos si es para hacerte daño, Bonnie.

Enamorando a Verónica → zaynDonde viven las historias. Descúbrelo ahora