6.- Un enemigo, una pista.

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¡ Hola!

Estoy de vuelta por estos lares, a decir verdad fue una semana difícil, pero aquí estoy y agradezco a las personas que me dejaron sus palabras de confort en el aviso que puse en mi otro fic.

Capítulo 6 arriba n.n

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Luego de leer cada palabra escrita, pues la maldición no sólo había sido hablada sino escrita, el papel se deshizo rápidamente entre sus dedos, Sisifo puso su mano capturando las partículas a las que recosntruyó en un abrir y cerrar de ojos. Dégel frunció el ceño al ver tal acción.

—puedes necesitar este trozo de papel—dijo poniéndolo sobre la mesa.

—¿ en qué puede ayudarme esto?

Sisifo no dijo nada, buscó con la mirada a su hijo mayor Aioros.

—¡ Aioros!

No hubo respuesta por lo que alzó más fuerte la voz.

—¡ Aioros!

—¡ estoy ocupado!—gritó.

—¿ qué te dije?

A los pocos segundos se presentó el chico cuyos ojos azules rivalizaban con unas tremendas ojeras debajos de sus ojos. El chico había estado traduciendo desde la noche anterior las hazañas de varios reyes y emperadores entre esos Darío I.

—lo siento...

—no quiero que te desveles, no quiero verte cansado y envejecido prematuramente—dijo con cariño paternal.

El mayor temor de un inmortal, aquel que tuviese hijos, era que estos murieran prematuramente y Sisifo era sensible mucho más que Dégel, pues comentaban que si perdía a uno de sus amados hijos, perdía una parte de su inmortalidad ya que era el más poderoso entre todos ellos. O tal vez moría.

Los hijos humanos de un inmortal nacidos de una mujer humana, eran susceptibles.

—si tienes razón—dijo restregándose los ojos—voy a dormir—¿ para qué me necesitabas?

  — para nada, ve a dormir— dijo guardando la hojita— es para otro día. 

Cuando Aioros se fue, todo quedó en la más absoluta quietud, ni siquiera Aioria se oía por ahí. El pequeño de siete años tenía tres gatos que había recogido a los que cuidaba y alimentaba, pasaba más tiempo con ellos que acompañando a Aioros en sus traducciones.

Pero la columna vertebral de Sisifo, era Aioros; así como lo fue Camus para Dégel.

—¿ Te presentarás cuando el bebé nazca?

—tú lo has dicho—dijo admirando un inmenso retrato de Aioros y Aioria pintado a mano—entonces mi maldición acabará apenas sienta su llanto.

—naturalmente.

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Carrie la fue a ver pues no había dado señales de vida y eso era inusual en ella que acostumbraba a estar a las ocho de la mañana molestando. El guardián del edificio le comunicó que su amiga no había salido del edificio.

Grande fue su sorpresa al entrar al departamento y hallarla con varios trozos de papel pegados por doquier con frases o párrafos acerca de maldiciones a inmortales.

μετενσάρκωση ( Reencarnación: Camus)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora