CAPÍTULO 10: ¡Voy a despellejarlo vivo!

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Era la hora de estudio y Bai Luo Yin fue compelido a salir del aula por parte de la profesora

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Era la hora de estudio y Bai Luo Yin fue compelido a salir del aula por parte de la profesora.

- Desconozco su opinión personal respecto de mi persona, pero usted aseveró no tener inconvenientes respecto de la tarea que di. Y aún en el caso de que los tuviese, bien podría habérmelo comunicado personalmente. En absoluto debió haber jugado de esta manera conmigo. Había tenido hasta este momento de usted una buena imagen. Pero estos últimos acontecimientos me han causado respecto de usted una honda decepción.

Bai Luo Yin no atinaba a alcanzar el sentido del sermón que le estaba siendo proferido.

- Quiero que me dé una explicación acerca de qué es lo que esto significa -dijo la profesora y le arrojó encima su cuaderno de ejercicios.

- Quiero que me dé una explicación acerca de qué es lo que esto significa -dijo la profesora y le arrojó encima su cuaderno de ejercicios

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Bai Luo Yin miró dentro del libro. No había en su interior ni una sola palabra. Sólo la consigna de la tarea, arrancado el resto de la página. Procuró rememorar detalladamente. Había escrito el ensayo en acuerdo a la consigna dictada por la profesora. No era por cierto una pieza brillante, pero no lo era tampoco tan desastrosa como para merecer que la profesora la arrancase y acto seguido le endilgara un sermón.

- Indíqueme qué es lo que esto significa, un cuaderno vacío.

- ¿Vacío?

Fue la palabra, "vacío", que dejó a Bai Luo Yin consternado y estupefacto

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Fue la palabra, "vacío", que dejó a Bai Luo Yin consternado y estupefacto. La profesora estaba realmente furiosa:

- Deje de una vez la escenificación. Hace ya tantos años que enseño, y he visto ya tantos géneros de mala conducta. Vuelva a su asiento y redacte un escrito con una reflexión al respecto.

- Hay un error... -Bai Luo Yin estaba un tanto nervioso- Profesora, yo sí escribí el ensayo, no sé quién pudo haberlo arrancado...

La profesora giró hacia él despacio y le dirigió una mirada sombría.

- Entonces lo que usted sugiere es que fui yo quien lo arrancó

- No, no, no es eso lo que quiero decir

- Queda suspendido de la próxima clase. Se quedará aquí afuera reflexionando hasta que haya escarmentado.

Bai Luo Yin se quedó petrificado. La profesora volvió a mirarlo y bramó:

- Ni se le ocurra pensar que me puede pasar por encima.

"¿Quién había pasado por encima de quién?" Bai Luo Yin apretó los dientes. "Mierda. Una vez que encuentre al hijo de puta que me rompió la hoja, ¡voy a despellejarlo vivo!

 Una vez que encuentre al hijo de puta que me rompió la hoja, ¡voy a despellejarlo vivo!

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En cuanto a Gu Hai, ese día estuvo cenando en un restaurante con dos de sus amigos más cercanos, dos amigos de la infancia. Los tres se habían criado juntos en la base militar de su padre y hacía ya unos diez años que se conocían.

- ¿Ha intentado buscarte tu papá en estos días?

- No

- Debe estar verdaderamente furioso en este momento.

Gu Hai dejó escapar un zumbido risueño mientras jugaba con su trago entre las manos. Contestó de un tono despreocupado:

- No está enojado. Simplemente no le importo. Creo que hace tiempo ya que tenía la intención de echarme de casa. Sólo le faltaba un motivo suficiente.

- Pero a fin de cuentas sos su hijo. No puede ser tan desalmado, ¿verdad?

Li Shuo le sirvió otro trago a Gu Hai y los tres chocaron y apuraron las copas.

- ¿Ya se olvidaron cuán despiadado puede ser? Recuerden esa otra vez cuando osé contestarle

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- ¿Ya se olvidaron cuán despiadado puede ser? Recuerden esa otra vez cuando osé contestarle. Me encerró y casi me termina enviando al hospital. Si mi madre no hubiera aparecido, no sé si estaría acá hablándoles a ustedes.

Zhou Si Hu asintió.

- Pero de todos modos me asusta tu papá.

- Tu plan de la otra vez, que te lo arruinaron y te llevaron el equipo... ¿ya lograron encontrar al que lo hizo?

Ese recuerdo hizo a Gu Hai temblar de rabia.

- Encontré dos de las partes en una tienda de segunda mano. El ladrón usó un nombre falso, de modo que será realmente dificultoso llegar a saber quién fue. Pero no me importa, quiero llegar a saber quién fue que se atrevió a robar mis cosas.

Li Shuo sonrió y movió la cabeza de un lado a otro:

- Esa persona sí que está en problemas.

Zhou Si Hu tomó una porción de carne y dirigiéndose a Gu Hai le dijo:

- Supe que esa mujer tiene también un hijo. ¿Ya lo conociste?

- Mejor que no me conozca.

Li Shuo replicó juguetonamente:

- ¿Y si un día te supera? ¿No te da miedo?

Gu Hai le ofreció el filo de sus ojos glaciales, que casi convierte en hielo el plato de carne caliente. Zhou Si Hu le dio sonriendo un golpecito al hombro de Li Shuo y enseguida destensó la cuerda:

- Bueno, bueno, ya no hablemos de cuestiones superfluas. Comamos.

¿Eres adicto? (traducción)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora