CAPÍTULO 5: NO SE PUEDE TENER TODO
Un nuevo partido de fútbol americano llegó y Sam fue el héroe. Su equipo iba perdiendo cuando él consiguió la carrera que hizo que ganaran. Todos sus compañeros de fútbol lo celebraron con él y eso hizo que el rubio se sintiera muy feliz. Esa noche los chicos más populares del equipo le invitaron a que fuera a cenar con ellos y Evans aceptó.
La salida con los chicos fue muy divertida, cenaron juntos y luego fueron al cine a ver una película de acción. No era muy distinto a lo que hacía con su mejor amigo y no entendía por qué esos chicos no podían ser más cordiales con él.
Le gustaba pensar que tal vez pudiera convertirse en alguien popular y desde esa posición proteger y cuidar a Blaine. Su mejor amigo lo estaba pasando muy mal por culpa del acoso y eso era algo que él intentaría remediar. Intentaría hacer cualquier cosa para poder ayudarlo.
Al día siguiente, cuando fue a visitarlo, se encontró con que el moreno estaba algo distante. Al principio no le dio importancia pero cuando se pusieron a jugar al Mario Karts y el ojimiel no celebró cuando ganó una carrera hizo que se cansara de la situación.
– ¿Qué es lo que te ocurre? – Evans quiso saber preocupado.
– ¿Por qué me habría de pasar algo? – Anderson cuestionó altivo.
– No lo sé, pero estás raro. ¿Estás enfadado conmigo? – Sam preguntó.
– Ayer fui a verte al partido y pasaste de mí para irte con tus nuevos amigos. ¿Cómo crees que me sentó? – Blaine confesó enfadado.
– Me invitaron y no pude decir que no. Siento no haberme despedido de ti pero no querían entretenerse porque íbamos a ir al cine después de cenar. – El rubio explicó esperando que lo entendiera.
– Y me dejaste tirado para ir con ellos. – El moreno concluyó antes de volver la vista a la pantalla para iniciar otra carrera pero el otro no prestó atención.
– Quiero hacer más amigos. B, me encanta nuestra amistad pero no es algo exclusivo. Quiero tener más amigos y puede que si paso tiempo con ellos, consiga que dejen de acostarte. – El ojiverde explicó deseando que el otro lo comprendiera.
– No van a dejar de acosarme porque se hagan amigos tuyos. Si quieres tener más amigos, está bien, pero deja de fingir que lo haces por mí. Lo único que te estoy pidiendo es que no te olvides de mí y que si no vas a venir conmigo tengas la decencia de avisarme. – Anderson comentó molesto.
– Sí puedo conseguir que dejen de acosarte. Lo hacen porque eres gay y no saben que eres un chico normal como ellos. Ayer vimos una película que tú hubieras disfrutado y no hicimos nada diferente a lo que solemos hacer tú y yo. Si consigo que lo entiendan... – Evans estaba explicando pero fue interrumpido.
– ¡No lo van a entender! Las personas como ellos no atienden a esas cosas, no les importa si soy como ellos o no. Sólo ven que soy gay, que soy diferente y eso es suficiente para que crean que tienen el derecho de hacer lo que ellos quieran conmigo.
– El prejuicio es sólo ignorancia. Si consigo que dejen de ser ignorantes en cuanto a la homosexualidad...
– Encontrarán otro motivo para querer que esté lejos de ellos. No quieren a personas como yo a su lado, no importa lo "normales" o "diferentes" que seamos. – Blaine cada vez estaba más enojado.
– Déjame al menos intentarlo. – Sam suplicó, consiguiendo que su amigo se relajara un poco. Sabía que nunca conseguiría negarle nada cuando lo miraba así.
– Sólo quiero que me prometas que no te olvidarás de mí.
– Te lo prometo.
Blaine miró su teléfono con resignación. Era la segunda vez que Sam cancelaba sus planes esa semana por "cosas del equipo de fútbol". El moreno no era idiota, sabía que su amigo se estaba distanciando y que era cuestión de tiempo que lo "abandonara" para ser popular. Sin embargo, saber que eso iba a pasar no suponía que doliera menos.
El suspiro que hizo el joven alertó a su madre, que lo miraba con preocupación. Se había dado cuenta de que su hijo estaba más triste. Suponía que tenía que ver con el hecho de que Evans pasara menos tiempo con ellos en casa.
– ¿Va todo bien? – Pam preguntó con cariño. Estaban en el salón viendo la televisión junto a su padre, que miró a su esposa e hijo con interés.
– Sí, claro... ¿Por qué habría de ir algo mal? – El menor se sobresaltó por la preocupación de su madre.
– Hace dos días que Sam no viene a casa y tú tampoco has ido a la suya. – La mujer quería ser sutil pero sabía que con su hijo era mejor ser directa.
– Está saliendo con unos amigos del equipo de fútbol. – Blaine informó intentando aparentar tranquilidad e indiferencia, aunque sus padres lo conocían muy bien.
– ¿Por qué no sales tú con ellos? – James quiso saber.
– Yo no juego al fútbol, por lo que no puedo ir con ellos. – El adolescente intentó explicar sin entrar en más detalle.
– ¿Tú no tienes otros amigos? – El padre insistió.
– Tengo algún conocido pero ningún amigo real. No te preocupes papá, estoy bien.
Sam sabía que había tenido algo descuidado a Blaine, por lo que decidió guardarse todo el domingo para estar con él. Llamó a su casa porque quería hablar con Pam, necesitaba su permiso para lo que quería hacer. Los padres del rubio iban a Columbus a ver una obra de teatro infantil con Stacy y Stevie, por lo que él se iba a quedar solo en casa. Con esa escusa, iba a conseguir ser invitado a comer y así podría compensar a su mejor amigo por todos los días que había pasado sin verlo.
Cuando contó con el beneplácito de la señora Anderson, se preparó y fue a casa de su amigo. Una vez ahí, llamó al timbre y esperó a que alguien le abriera la puerta.
Blaine abrió y se quedó asombrado porque no esperaba que Sam llegara a su casa a las diez de la mañana de un domingo, ya que para eso tendría que haberse levantado a las nueve y era imposible que su amigo se levantara a esa hora un fin de semana.
– Sam... ¿Qué haces aquí? – El moreno preguntó.
– Traigo palomitas y las películas de James Bond que tiene mi padre... ¿Te apetece que hagamos ?una maratón del agente 007? – El rubio propuso.
– Sí, claro... ¿Hoy no vas con tus nuevos amigos? – El ojimiel no pudo evitar preguntar.
– No, hoy soy todo tuyo.
Tal vez las palabras de Evans no eran en el sentido romántico o sexual de la frase, pero Anderson no pudo evitar sonrojarse al pensar en todo lo que haría si Sam realmente fuera todo suyo. Sin embargo, decidió que sería mejor pensar en algo más inocente antes de que el rubio notara lo que empezaba a sentir por él.
Su día fue perfecto, algo que ambos necesitaban. Parecía que no había pasado nada, que seguían siendo los mismos y que su amistad seguía intacta. El problema era que sólo lo parecía.
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Amor Adolescente (Blam boyxboy)
ФанфикBlaine y Sam... Sam y Blaine... ¿Será posible que su relación sea algo más que el primer amor, un Amor Adolescente?