Capitulo 3 - Los juegos de Guerra

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Año 5302 dos de octubre. Sistema Vesper. Estación espacial Denarian.

La casa estaba iluminada por los focos que estaban en las paredes. Aún no amaneceria por lo que estarían encendidos por al menos una hora más.

Ya reunidos en la sala de estar, las lágrimas no pudieron evitar rodar. Él niño corrió a abrazar a su madre como si está no lo volvería a ver, y así sucedió. Se despidió de su madre rogándole que se quedará, el niño había perdido a su padre y no quería también perderla a ella.

Desde la ventana junto a su tío vieron como se iba caminando a un vehículo donde un hombre la esperaba. Su tío siempre lo cuidaba en los viajes de su padre, ahora lo hacía con su madre, el niño le quería mucho, era más mayor que su madre, pero no tenía trabajo, por lo que tenía el tiempo suficiente para cuidarlo.

La carta con la desaparición de su madre, posiblemente muerta los había dejado a ambos devastados. Su tío desesperado por conseguir trabajo, había recibido el dinero que ganaba su hermana, hasta que la flota dejo de enviar el dinero y perdió su comunicación. Él niño comenzó a quedarse sólo por muchas horas esperando la llegada de su cuidador, pero su tío lejos de llegar alegre y lleno de vida como los primeros meses llegaba en un estado de ebriedad y de muy mal humor, también r como una vez había llegado de la escuela un poco más tarde y su tío lo golpeó en la cara, y luego mientras el niño lloraba lo pateó un poco en el suelo antes de irse al trabajo, quejándose de perder su tiempo.

Luego cuando tuvo once años, como su tío había conocido a una mujer que tenía un hijo, él niño en un principio le había caído mal ya que mostraba su odio por él abiertamente, pero con el paso del tiempo se habían echo inseparables, hasta el punto de meterse en el mismo problema del que no parecía que había forma de escapar.

Jim se despertó un poco agitado en su cama, el sargento Anderson entró vociferando a voz en grito que se levantarán.

Todos sus compañeros se levantaron igual que él y se plantaron frente a sus literas.

– !Señores y señoritas¡.– Dijo Anderson, caminando por la sala frente a cada soldado.– Ya han llegado la época de los juegos de guerra. Los quiero listos en quince minutos.

Él sargento salío tan rápido como entro, sus botas sonaban con cada paso. Todos comenzaron a buscar sus cosas, y preparse para darse un baño.

– Ya escucharon a Anderson, dense prisa.– La atronadora voz de Ezequiel sonó por toda la habitación.

– Vamos chicas es hora de darnos un baño.– Cody ya se había quitado su camiseta blanca.– Estamos a punto.

Katie empujó a Cody y lo hizo a un lado.

– Te recuerdo que nosotras nos damos un baño primero.– Dijo esto con una sonrisa, y le guiño el ojo de manera pícara.

– Te recuerdo que en el campo de batalla no habrá tiempo para estás nimiedades.– Replicó Strauss, mientras sacaba una toalla de una maleta.

El aspecto del muchacho era igual de malo que al principio, a pesar de comer y entrenar lo mismo que los demás su masa corporal en vez de subir parecía bajar.

– En el campo de batalla no habrá tiempo ni de tomar un baño.– Replicó Hayle caminando al baño.– Vamos.

Las muchachas entraron al baño apresuradas. Garret río.

– Mi hermana les dio una lección.– Garret ya tenía todo listo.

Los muchachos siguieron hablando por más de un minuto, hasta que Jim volvió a hablar.

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⏰ Última actualización: Jul 15, 2016 ⏰

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