Capítulo 4.

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La taquilla ya no me parece tan perfecta. Esto debe de ser algún tipo de broma del destino. Me aparto de la ventana y apoyo la espalda en las taquillas con cara de susto y con los ojos como platos. Adam esta con la boca abierta, se acerca a la ventana y asoma la cabeza, con el gorrito de lana azul, buscando la llave. - No la veo. - Lo fulmino con la mirada. ¿Qué espera? ¿Qué la llave salga de quién sabe dónde y lo salude? No puede ser, justo cuando me iba a librar de él me las apaño para fastidiarlo todo. Ahora que tan solo nos queda una llave... - No te preocupes, nos queda la mía.

-Eso es un alivio. ¿No te has parado a pensar que ahora dependo totalmente de ti y de tu llave para echar mano de mis propias cosas?

- Nos acostumbraremos, cuando necesites abrirla tan solo me tienes que buscar. - suspiro, no lo entiende.

- ¿No creerás que voy a estar todo el curso detrás tuyo buscándote? Yo tengo una idea mejor. Dame la llave. Esta tarde iré a hacer una copia al cerrajero y mañana te la devolveré. Nadie tiene porqué enterarse de que hemos perdido una.

- Has perdido una. - me rectifica, subiendo el tono en el "has". Si no fuera porque tiene la maldita llave ya me hubiese largado de aquí. Noto una expresión divertida en su cara. - ¿Por qué tendría que fiarme de ti? Esta llave es la única que queda, y con tus ganas de perderme de vista posiblemente no volvería a verla. Déjame acompañarte.

- ¿Qué? ¿Te das cuenta de lo que me pides? Sabes que no accederé, nunca. No quiero ser tu amiga y no quiero volvértelo a repetir, no quiero amigos. Además, me has hecho una promesa, te he traído hasta la taquilla ahora te toca dejarme en paz. Dame la llave, mañana te la devuelvo y nuestra relación acabará allí. - concluyo.

Pienso que me va a reprochar y no me va a dejar marchar sin su compañía, pero para mi sorpresa suspira y sostiene la llave en su mano - Tienes razón, prometí algo y yo siempre cumplo mis promesas, aquí la tienes. - cojo la llave y lo dejo atrás con las manos en sus bolsillos con una mirada de cachorro abandonado.

'No cedas Gi, eres una chica que no necesita a nadie y acabas de ganar una batalla, en cuanto le des la llave ganarás la guerra. No te volverá a molestar más y seguirás siendo la misma, solitaria, sin depender de nadie, porque no les necesitas' Me susurra la voz en mi mente mientras bajo las escaleras en dirección a clase.

Al final el día no fue tan malo. Las clases no fueron excesivamente pesadas pero ya tenía la agenda llena de trabajos. Esa misma tarde fui al cerrajero y me puse a hacer deberes para desviar la mente de mis pensamientos. Aquella noche la pasé entre pesadillas, que me recordaron que mi lucha nunca me ha dejado. Ha vuelto y comprendo que nunca ha acabado y que debo seguir peleando, como una guerrera.


Thin skinDonde viven las historias. Descúbrelo ahora