Martes 13 de Septiembre

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Eran ya las cinco de la tarde más o menos cuando quise despertarme. Había descansado algo y la verdad que lo necesitaba. Empecé a buscar a mi madre hasta que finalmente la vi en su despacho con cientos de papeles rodando por su escritorio.

-Cariño, te quedaste dormida. No quise despertarte...
-No te preocupes, ahora comeré algo- le respondí con la misma dulzura.
-Vale. Por cierto, he sacado cita en el veterinario y he pedido la compra online, ¿no es genial? Ha llegado esta tarde así que ya no hay de que preocuparse. La cita en la clínica es mañana a las 14:00pm. Tendrás que llevarle tu.
-Entonces, ¿nos lo quedamos?-pregunté.
-¡Claro que sí!

No sabía como agradecerselo a mi madre así que la abrace. Marina era muy comprensiva. Después de tantos años seguía sin comprender cómo "mi padre" si es que se merecía ese nombre, nos había abandonado de aquella manera. De alguna forma, estaba satisfecha. Prefería pasar cada dia al lado de mi madre sin ese hombre de por medio, a tener cada día dolores de cabeza al escuchar como discutía al llegar a casa. Gracias a Dios movió su culo y se fue de patitas a la calle. Aunque tampoco es algo que celebraría.

Volví a mi cuarto y empecé a escuchar sonar mi móvil. 124 mensajes.

A medida que escribían, iba agregando sus números a mis contactos. Sinceramente no tenía muchas ganas de leer tantos mensajes, así que me di por vencida.
En cuanto bloqueé mi móvil, apareció reflejada una llamada entrante en mi móvil. Steph.

-¿Si? -pregunté.
-Hola Mia, soy Steph.
-Hola Steph.
-Queria decirte que hoy no has venido a clases y han dado apuntes y que a lo mejor los querías...
-Sí, claro que sí. ¿Podrías dejarmelos?
-¡Claro! A eso iba. Esta noche hemos quedado todos para cenar y he pensado, bueno, hemos pensando que a lo mejor te apetecería venir y así aprovecho y te llevo los apuntes.
-Vale, supongo que sí.
-Genial, pues nos vemos luego. Hemos quedado a las 8pm. Pasarán a recogerte.
-Está bien. Gracias. Nos vemos luego.

Quizás lo mejor habría sido quedarme en casa y hablar un poco más con Marina, aunque también era cierto que una cena podría mejorar la amistad del grupo y yo. Me sentía un poco mal por mis pensamientos egocéntricos pero ya había dicho que iría, no había nada que hacer.
Empecé a rebuscar en mi armario pero todo lo que habían eran camisas y sudaderas entre otras cosas igual de informales. Quizás debería haber ido de compras... En cualquier caso, tenía que recurrir a alguien y como no, Steph. No sabía que hacer, si llamarla o escribirle un mensaje, en cualquier caso no quería parecer una pesada así que decidí escribirle un mensaje.

(Mia)
-Steph, ¿qué podría ponerme para ir a cenar?
(Steph)
-Bueno, no se que habrá en tu armario...
(Mia)
-Tienes razón. Oye, ¿qué te parece si vienes a mi casa y me ayudas? Por favor... si no puedes lo entiendo.
(Steph)
-¿De verdad? ¡Me encantaría!

Después de nuestra conversación, le di la dirección de mi casa y apareció en 1 hora aproximadamente, la cual la utilicé para darme una ducha y dejar que mi pelo se secara.
Abrí la puerta en cuanto escuché el timbre y reconocí sus ojos azules. Resulta que Steph era bastante guapa, era también bastante delgada pero sin sobrepasar límites , su pelo era castaño, más claro incluso que el mio, hasta podría decirse que era rubio, y liso, bastante liso.
-Que empiece la fiesta. -dijo nada más entrar en casa.
Mientras subiamos las escaleras pegué un grito indicándole a mi madre que una amiga había venido a casa. No le debió de parecer mal ya que no escuché su contestación.

-Vaya, que grande es tu casa...
-Supongo que sí. Es bastante acogedora.
-Es más grande incluso que la mía. ¿Sabes que vivimos casi en el mismo barrio? Me sorprendió cuando me dijiste tú calle. ¡Vivimos a 5 minutos!
Lo que pasa es que he tardado un poco por esto- empezó a mover su brazo haciendome ver que llevaba varias bolsas de diferentes marcas.

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