Capítulo VIII: Suceso Inesperado

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-K-Kasen...déjame en paz.-dije mirandole con una mirada de enfado.

-Vamos peluchín, estás en mi cuarto solamente conmigo ¿cómo esperas que reaccione?-comentó con una sonrisa pícara en su rostro mientras rozaba su nariz con la mía.

Rápidamente, le pegué una patada en la barriga y conseguí salir de su cama. ¿Acaso se piensa que puede hacer conmigo lo que le dé la gana? eso lo lleva claro. Le eché de la habitación quedándome sola, así podré trabajar tranquila.

Continué limpiando su blanca mesita de noche, como toda la habitación. Parecía un lugar lleno de la nieve que cae cuando las temperaturas son bajas. Seguí limpiando hasta que me encontré una foto escondida de debajo de su cama. En ella salían él, su hermana, su madre y... lo que parecía ser su padre. Ahora que lo pienso nunca me ha hablado de su vida o, más bien, de su padre. Después le preguntaré. Al acabar de limpiar, dejé que Kasen entrase. 

-He encontrado esta foto, no sé si la estabas guardando o escondiendo, pero será mejor que te la dé.-le dije dándole la foto.

-No te preocupes.-le cambió la cara a una de tristeza.-la iba a tirar.

Le miré a los ojos, los tenía rojos, a punto de llorar. Se secó los ojos con las mangas de su larga chaqueta y me relevó quien era el hombre de la foto:

-Es mi padre. Murió hace dos años, y todavía no he conseguido superar del todo su pérdida. Cada noche recuerdo como salíamos a la montaña a caminar. Era un rey totalmente distinto a los de tu mundo. Pero un día fue al mundo de los humanos y no ha vuelto.

Kasen miraba a la foto fijamente, como si fuese lo único que pudiese observar. Nunca le había visto así. Es totalmente diferente a lo que era antes, feliz, bromista, pesado y idiota, MUY idiota. Supongo que todo el mundo tendrá su lado sensible ya que no todo son sonrisas.

-Muchas gracias.-agradeció Kasen.

-¿Eh?-pregunté confusa.

-Por limpiar la habitación. Es muy grande y no has tardado mucho.

-Ah, es que en mi mundo era yo la que recogía mi cuarto y ya me he acostumbrado a limpiar.-dije sonriendo.

-Bueno...¿Qué te parece si te llevo de viaje al mundo de los humanos?

-¿Qué?-volví a preguntar confusa ¿Cómo me va a llevar allí? 

-Ven aquí a mañana por la mañana a las... cuatro y media.

-¿¡CÓMO QUIERES QUE ME DESPIERTE TAN TEMPRANO!?

-Ay, pues te despertaré con un besito mañanero.

-No hará falta...

-Pues no sabes lo que te pierdes.

-Muy bien.

Recogí mis cosas y salí de su cuarto, una habitación maldita. Al salir, vi a Yoru saliendo de la habitación de la hermana de Kasen. Parecía tan tranquilo como siempre, menos mal que no le ha tocado limpiar el cuarto de Kasen porque si no acabaría desquiciado.

Entré en mi cuarto y nos encontramos Yoru y yo. Por alguna extraña razón él no dejaba de mirarme. No pude aguantar ese intenso silencio y dije algo por decir.

-¿Que tal en el cuarto de Emi?

-Bien. No hizo mucha falta que limpiase ya que estaba todo bastante ordenado.

Por lo menos la hermana de Kasen es más limpia. ¿Por qué me tuvo que tocar limpiar la habitación de Kasen? ¿Es que no habían otras habitaciones, o que? Ay...

Yoru se acercó a mí mirándome fijamente con sus profundos ojos. Dicen que puedes leer a través de los ojos de alguien, espero que funcione porque parece que él me trata de decir algo.

-Señorita...creo que serás más feliz si me voy.

-¿Que estás diciendo?

-Dime que sentido tiene estar locamente enamorado de una persona que está comprometida con otra. ¿A ti no te gustaría desaparecer?

-Yoru no has de deprimirte por eso. Seguro que encuentras a alguien que realmente te merezca.

Le abracé fuertemente mientras notaba sus lágrimas en mis hombros, unas lágrimas cálidas pero a la vez frías, reflejando el dolor que sentía él en este momento. De verdad que me sabe mal que esté sufriendo pero no puedo obligarme a enamorarme de Yoru, mas bien, tú no decides de quién enamorarte. Por ejemplo, si yo quisiera no me hubiese enamorado de Kasen, no obstante, las cosas ocurren por algo y nuestro corazón elegirá con quien quedarse. 

-Haru...

E-es la primera vez que me llama "Haru" a secas. No sé porqué, pero me siento feliz.

-Haru mírame a los ojos y dime lo que ves.

-Veo...mi reflejo.-susurre. Él pareció decepcionarse.-Y también a un chico muy inteligente, educado, amable, cortés, honrado, sincero y bastante agradable.

-Gracias.-dijo con una cálida sonrisa.

Yoru se separó de mí, salió de la habitación porque tenía que atender unos asuntos. Mientras, yo estaba en mi cama tumbada pensando en que esto parecía algo sacado de un libro de fantasía. De repente, un intenso dolor de cabeza apareció. 

-Ah, uh...

Empecé a masejear mi cabeza mientras me calmaba. Hoy es mi día de suerte, ¿eh?

El dolor cada vez se hacía más intenso, cómo si estuviesen clavándome un montón agujas en mi frente, nariz y cráneo. Después, la habitación se inundo de un escalofriante frío. Por mucho que me tapase con la manta seguía congelada. Desvié mi mirada, vi una pequeña chimenea ¿por qué no me habré dado cuenta antes? Cogí un poco de leña, unas cerillas y encendí el cálido fuego, pero aún así, seguía haciendo frío. Me tapé con otra manta de lana y me acurruqué cerca de la chimenea. Salía el típico humo del invierno que aparece cuando hablamos por mi boca, mientras me encogía cada vez más, hasta parecer un huevo. 

Entonces, escuché la puerta abrirse y a Yoru gritar algo, pero no entendía lo que decía. Mi cuerpo me pidió que cerrase mis ojos, que descansase y eso hice. 

Escuchaba la suave voz de Yoru junto con la chillona voz de Kasen. 

-¡Haru!¡Despierta!-gritó el príncipe.

Cuidadosamente, abrí mis párpados y vi a Kasen mirándome fijamente con lágrimas en sus ojos. A lo lejos, estaba Yoru frotándose las manos, lo que hacía cuando estaba nervioso.

-¿Q-que..?-pregunté susurrando.

-¡Haru!

Kasen me abrazó fuertemente mientras acariciaba mi pelo con suavidad.

-Menudo susto...-dijo aliviado.-por favor si te sientes mal dilo.

Me miró fijamente, después, me besó con ternura. Kasen......¡YORU ESTÁ AQUÍ! De verdad, no se puede ser más sinvergüenza...

-M-mejor me voy...-comentó Yoru mientras se iba del cuarto.

-Estas congelada, ¿te ocurre algo?

-Supongo...antes me dolía la cabeza. Ahora ya no.

-Haru, me has dado tal susto...pensaba que no iba a volver a verte.

Él se separó de mi, pero sin dejar de acariciarme el pelo. Sus ojos estaban llorosos, cómo si alguien muy importante hubiese muerto. ¿De verdad soy tan importante para él?

-Me quedaré aquí, abrazándote, hasta que ya no tengas frío.

-M-muchas gracias.-dije con una pequeña sonrisa.

CONTINUARÁ EN EL CAPÍTULO IX

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⏰ Última actualización: Sep 25, 2016 ⏰

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El Camino Que Me Iluminaste (Cancelada//Pausada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora