Fue un viernes 13. Tal vez, desde ese día, el destino nos tenía pronosticado un desenlace trágico. Tal vez, nosotros quisimos que fuera así. En cualquier caso, ya no importaba.
Nos conocimos en un bar, los tres un poco pasados de copas (y con un poco me refiero a todo lo contrario). En mi caso, había ido a ahogar una pena de amor, en el caso de Jaime y Allison, todos los viernes a asistían al mismo bar y se sentaban a conversar de lo ocurrido en la semana, siempre acompañados de su gran amigo: el alcohol.
En este momento, ni siquiera recuerdo muy bien como fue que nos hicimos amigos, debe de ser por la cantidad de tiempo que ha transcurrido desde aquel día. Pero, lo que si recuerdo con claridad es la envidia que sentí al momento de ver lo felices que eran Jaime y Allison juntos. Ahora que lo pienso, fui muy iluso al creer que yo no encontraría la felicidad algún día.
Esa noche conversamos sobre todos los temas posibles en del mundo: política, religión, pobreza, sexo y mucho más. Nos reímos demasiado, y la verdad es que los "chupitos" nos ayudaron bastante. Al finalizar la noche, Jaime me pidió mi número, y prometió llamarme para otra salida. Y así lo hizo.
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Historia de un desquiciado
Short StoryLa mente humana, si se sabe aprovechar bien, siempre será de gran ayuda. Por otra parte, la mente también puede ser muy traicionera y muchas veces te puede jugar una mala pasada. A Jaime esto fue lo que exactamente lo que le sucedió.