Él:
Al verla ahí recostada en el suelo, seguía siendo el ángel más hermoso que haya conocido, profanado con su propia sangre. — Mi amor, ¿quién ha sido capaz de cometer tan atroz crimen, por qué me ha robado a quienes más amo?—.
—Despierta por favor dime que todo esto es un sueño, no me dejes, nuestro hijo.... — le dije a mi esposa entre lágrimas y sollozos, ya no me salían más palabras. Estaba tendido sobre ella abrazándola cuando abrió sus ojos.
Ella:
— Aléjate ¿por qué lo hiciste?—pude decir solamente cuando lo vi sobre mí, mi hijo ya no estaba, no pude hacer nada por él, y mi esposo me miraba con lágrimas en los ojos. Me miraba con tanto amor, tan distinta a la mirada fría de antes.
— ¿Por qué lo mataste....?— movía los labios pero mi voz ya no salía. Quería alejarme de él, cosa que mis fuerzas ya no me permitieron. Y entonces me di cuenta que había alguien más.
Él:
No entendía lo que me decía. Creía que yo era el asesino. Solo estaba demasiado confundida para darse cuenta que era yo quien estaba frente a ella.
Levantó lentamente su mano para acariciar mi mejilla, mirándome con un intenso dolor. En ese momento comenzaron a llegarme imágenes, como recuerdos, que debían de pertenecerle a alguien más, pero lo que veía sucedía en mi propia casa. Vi a mi hijo flotando en el cuarto mientras lo apuñalaba una y otra vez sin detenerme, gozando plenamente de la situación. Estaba viendo lo que el asesino hizo.
Enseguida vi como atacó también a mi esposa y una vez que ella perdió la conciencia, en medio de la oscura habitación, caminó hacia el baño.
Lavaba sus manos cubiertas de sangre y entonces se encendió la luz.
Me encontré conmigo mismo en el espejo sobre el lavabo.
—No era posible, yo no podía ser el asesino— pensé en mis adentros.
—Sí, fuiste tú— me dijo ella, su voz era distinta.
Fue entonces cuando sentí un frío metálico que penetraba mis entrañas y las retorcía. El cuchillo, que no había notado estaba en las manos de mi esposa, giró un par de veces mientras seguía viendo lo que había hecho sin siquiera ser consciente de ello.
Unas manos invisibles ataban a mi hijo al columpio donde lo encontré y escribían el terrible mensaje que me trajo aquí. Lentamente me encaminé hacia la banca donde desperté, solo para encontrarme con ese niño solitario en la oscuridad. Aún no entendía como fui capaz de hacer todo eso, pero...
...merecía morir.
Alguien más:
Lo observé mientras recorría la casa hasta encontrar a su esposa inconsciente sobre un charco de sangre, que en su mayoría no le pertenecía pero él no podía saberlo. Se arrodilló ante ella, ya no podía más, le era insoportable el dolor que sentía, ya no quería vivir.
La abrazó con las pocas fuerzas que le quedaban, le hablaba. Había llegado el momento, ella reaccionó.
Me había encargado de dejar el cuchillo en manos de ella, porque esperaba que ella se atreviera matarlo, pero al ver que no tenía fuerzas, ni la decisión para hacerlo tuve que ayudarla un poco.
Me apoderé de su cuerpo, estando ella consciente y le permití ver lo que sucedía. Trató de alejarme de ella pero le fue imposible. Así que le hice saber que mataría a su esposo, que ella lo haría.
Es una cálida sensación sentir como tus lágrimas recorren las mejillas. No eran mías, si no de ella, pero compartíamos su cuerpo aunque fuese solo por unos instantes.
Acaricié su mejilla tiernamente como lo hubiera hecho ella y le transmití imágenes de lo que le había hecho a su hijo y me encargué de hacerle saber que había sido él quien lo hizo, o al menos eso pensaría al verse a sí mismo haciéndolo.
—Sí, fuiste tú— le dije.
Si bien su mente ya era un desastre preguntándose cómo era posible que él fuera el asesino, no se sorprendió cuando le di el golpe final usando a su esposa para matarlo. Con el cuchillo en su estómago aceptó su muerte, creyéndose el asesino de su hijo, no la culpó a ella por hacerlo. En verdad creía merecerlo.
A pesar de sus gritos y sollozos nadie pudo escucharla, solo retumbaban en su cabeza, y únicamente yo dominaba su voz.
Enseguida tomé su cabeza por la nuca, aferrándome a su cabello, la hice hacia atrás, saqué el cuchillo de su cuerpo, él no opuso ninguna resistencia y de tajo rebané su cuello llegando muy profundamente. Recibí extasiado un flujo de sangre constante que me cubrió por completo. Sus venas casi se secaron por completo y su corazón se detuvo. Por fin era mío.
Ella:
La policía me encontró abrazada a mi esposo, cubierta de sangre, parecíamos muertos los dos. Al cerciorarse comprobaron que aún vivía.
Desperté en el hospital aturdida por el dolor y la luz de la habitación lastimaba mis ojos.
— ¿Dónde estoy, que hago aquí?— me preguntaba mientras trataba de aclarar mis ideas y reconocía el lugar, entonces recordé que había matado a mi esposo, no, no había sido yo, fue ese ser que me ató dentro de mi cuerpo y lo usó para sus diabólicos planes. Me obligó a ver como mataba a mi marido, a sentir que lo hacía yo. Ese monstruo debió tomar control de su cuerpo también para matar a nuestro hijo. No puede hacer nada para librarme de ese ser maligno, solo se fue una vez que comprobó que mi esposo estaba muerto.
Me encontraron aferrada a él, apenas consciente. Cuando me trajeron aquí, aún estaba en shock y mis recuerdos son algo borrosos desde entonces. Durante el día entraban y salían personas del cuarto donde me encontraba. podía sentir el desprecio con que me miraban algunos, pensaban que yo lo había hecho, estaba segura, pero no podían imaginar siquiera lo que en verdad paso. Probablemente tampoco me creerían. Otros se compadecían de mí por lo sucedido, no tenían ni idea.
Aparentemente mis heridas no fueron tan graves, así que ya estaba fuera de peligro. Eso fue lo que le escuché decir a un doctor que se encontraba ahí hablando con el que parecía ser un policía. Encontraron el cuerpo de mi hijo en un parque algo alejado de mi casa. ¿Cómo pudo haber llegado allí?, pensé. Así permanecí en estado de sopor por varias horas apenas viendo y escuchando lo que pasaba a mi alrededor. Nadie había hablado conmigo. Esperaban a que recuperara mi plena conciencia.
En este momento ya nada importa, mi familia se ha ido y yo pronto me reuniré con ellos. El viento se ha vuelto demasiado helado, mi cuerpo ha empezado a caer, pareciera que volara, libre hacia la noche, las luces de los edificios son líneas rectas que pasan a gran velocidad, brillantes colores apenas distinguibles, conforme el suelo se acerca hacia mí, en esta inmensa oscuridad...
...Y esta vez no me dejará salir de ella.
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Noche de otoño
TerrorInesperadamente la vida de nuestro protagonista se tiñe de rojo. Cuando él creía que todo en su vida iba bien, un terrible mal parece ensañarse contra él y su familia. Acostumbraba a disfrutar de la brisa fría de la noche y cuando regresa a casa ca...