CAPÍTULO 13: Debo hacerme amigo de esta persona

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- ¿Podría ir un poco más despacio?

- ¿Podría ir un poco más despacio?

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Furioso, el taxista le contestó:

- ¿Más despacio querés que vaya? ¿No ves a cuánto vamos?

- A ese de allá, el de uniforme azul, sígalo

- A ese de allá, el de uniforme azul, sígalo

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Ahora el taxista perdió los estribos.

- ¿Me voy a pasar todo el día así perdiendo el tiempo? ¿Persiguiendo a un peatón? ¿Te subiste con el propósito de mortificarme? ¡Pero si el precio es por distancia, no por tiempo! ¡Se me va a ir medio día de trabajo casi sin recorrer ninguna distancia!

Gu Hai extrajo dos billetes de los grandes y se los lanzó a la cara. El conductor automáticamente se convirtió en una dulzura.

- Y cuénteme, joven, ¿por qué es que no lo sigue usted mismo por la calle? O en una moto. Ciertamente que le saldrá mucho más barato que tomar un taxi. ¿Le parece gastar tanto dinero en esto?

- Me descubrirían de inmediato si fuera por la calle. ¡Vamos, rápido, dobló por ahí!

Cuando Bai Luo Yin se introdujo por un callejoncito que lo conectaba con su casa, Gu Hai dejó el taxi. Se trataba de calles verdaderamente ruinosas, tan en contraste con los rascacielos de los alrededores. Gu Hai hubiera creído que todo ello estaba a punto de ser demolido. Que todos los que vivían en ese barrio estaban a punto de perder su hogar allí, porque las subvenciones estatales no les alcanzarían de ningún modo para adquirir ninguna otra propiedad en Beijing. 

Mientras recorría el callejón, Gu Hai vio a Bai Luo Yin introducirse por un patio. Observó su reloj: cincuenta minutos. Desde luego que Bai Luo Yin iba a llegar siempre tarde a la escuela. De lo que veía dedujo además que probablemente no tuviera siquiera una bicicleta.

Bai Luo Yin entró a su cuarto y arrojó la mochila en medio del desorden que yacía sobre su cama. Se sacó el uniforme, y sin ponerse otra remera fue hasta la cocina. Abrió la tapa de una olla, se quedó desconcertado por unos instantes y luego comenzó a los gritos contra su padre que estaba en el patio:

- ¿No habías dicho que comeríamos avena de arroz? ¿Cómo es que se convirtió en sólo... arroz?

Bai Han Qi se golpeó la frente y esbozó un gesto de remordimiento.

- Es que salí a lavar la ropa y al volver olvidé que debía hacer avena con el arroz, así que le agregué solamente un poco de agua y al absorberla terminó siendo simplemente arroz.

Gu Hai se había allegado hasta la puerta principal, mientras Bai Luo Yin le agregaba, ahora sí, bastante agua al arroz y se disponía a mezclarlo para hacer avena. Luego, acompañándolos sólo con pepinillos, comió un plato tras otro, los lavó y salió al patio. 

Su padre colgaba la ropa

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Su padre colgaba la ropa. Otra vez se llenó de furia: retirando unos calzoncillos de la soga, le preguntó de un tono glacial:

- ¿Esto no estaba ya limpio? ¿Por qué lo lavaste de nuevo? Sólo tengo tres: Uno está mojado, el segundo está sucio. Y el tercero estaba limpio, pero ahora lo lavaste. ¿Qué me pongo mañana?

Bai Han Qi quedó sumido en la perplejidad. Luego se secó las manos con su propia ropa y sugirió con suavidad:

- ¿Querés que te vaya a comprar otro?

- No hace falta. Uso éste. Puede que para mañana esté seco.

Gu Hai estaba entretenidísimo con este espectáculo de padre e hijo. 

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Ya a la vuelta, no tomó un taxi sino que llegó trotando hasta su casa para ahorrar un poco de dinero y hacer otro poco de ejercicio

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Ya a la vuelta, no tomó un taxi sino que llegó trotando hasta su casa para ahorrar un poco de dinero y hacer otro poco de ejercicio.

En su cabeza la escena de hacía un rato se le representaba una y otra vez. Esa desordenada convivencia entre el padre y el hijo, cuanto más pensaba sobre ella más divertida le resultaba.

Pero no era con todo la razón principal de la felicidad que ahora sentía. En principio, había hecho su expedición con tres propósitos: quería saber por qué Bai Luo Yin llegaba siempre tarde a clases, quería saber en qué condiciones de vida estaba su familia. En fin, no tenía nada más que hacer. Ahora que había ya obtenido lo que con esos propósitos pretendía, había sin embargo obtenido también una agradable sorpresa. Había descubierto que ambos eran pobres. Por mor de la complementariedad, de un contrabalanceamiento, debía hacerse amigo de esa persona.

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⏰ Última actualización: Jun 03, 2016 ⏰

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¿Eres adicto? (traducción)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora