El hotel al cual llegamos esta mañana en Goa, se encontraba frente al mar. Tenía una estructura grande y espaciosa de muros teñidos todos de color blanco con una cantidad impresionante de balcones que daban hacia una piscina enorme bordeada con algunas palmeras.Nos adentramos en nuestra suite con la mayor discreción posible y una vez allí, Lindblad y yo abrimos nuestras lap tops para recapitular, con ayuda de los planos, el modus operandi al anochecer. Ordenamos unos emparedados y dos margaritas grandes antes de comenzar. Una vez que el servicio llegó a la habitación almorzamos a prisa sin hablar. Noté que Alessandro sudaba a pesar de haber encendido el aire acondicionado.
-Detesto los climas tropicales.-comentó él cuando ya habíamos abierto los planos del hotel y nos disponíamos a comenzar. Parecía realmente irritado.
-¿Por qué no te cambias por ropa más ligera?-pregunté casualmente.-No creo que pase nada si en vez de Givenchy te pones bermudas y unas sandalias, por lo menos mientras estamos en la habitación.
Alessandro me lanzó una mirada y después de un minuto se fue a cambiar. Regresó mucho más tranquilo, con los pies descalzos, una camiseta y bermudas blancos. Pasamos unas tres horas afinando los últimos detalles. Cuando la tarde comenzó a caer la temperatura aumentó y los rayos del sol brillaron con más vigor. Ordenamos más bebidas sin alcohol con mucho hielo y nos recostamos un rato cada quien en su cama. Yo, por mi parte, sólo leía una recopilación de novelas de Dostoievsky, mientras que Alessandro se la pasaba mandándose mensajes de texto con Sophy. De vez en cuando, cuando ella dejaba de responderle él simplemente se me quedaba mirando. Yo me pegaba más el libro a la cara para tratar de ignorarlo.
-¿En serio vas a salir con Tim?-preguntó él en una de esas.
-¿Cómo es que te enteras de todo?-pregunté quitándome el libro de la cara.
-Ya lo ves, soy un profesional.-curveó los labios y bebió de su pajilla un sorbo de margarita de mango.-Así que no te salgas por la tangente y responde.
-Pues es sólo una salida.-contesté y le cambié de página al libro.
-Yo sabía que le gustabas a Tim.-siguió diciendo él.-Lo noté desde los primeros días que entrenamos juntos, pero la verdad no creí que se fuera a atrever a pedirte que salieran. No le digas que yo te dije, pero creo que no tiene una cita formal desde que salimos del instituto. De vez en cuando lo sacaba de su mansión, como a ti ese día que conociste a Jordan, y se acababa acostando con alguna chica. ¡Ja! Muchas veces incluso resultaban ser profesionales y les tenía que pagar. En fin, que la vida amorosa de mi amigo nunca ha sido muy buena que digamos.
-Creí escucharte decir muchas veces que tú no ibas a contarme la vida de Bergling ni aunque te rogara.
-Pues hoy me siento benévolo.-respondió en seguida y luego hizo otra pausa para revisar sus mensajes. Sophy seguía sin responder así que volvió a mirarme.-¿Ya pensaste que le vas a romper el corazón a Julian?
-No lo creo. Además, (repito) es sólo una salida.
-¿Y si te pidiera que fueras su novia?-Lindblad entrecerró los ojos hablando con voz misteriosa.-Tim es imprevisible, pero concreto en su forma de pensar. Si te invitó a salir es porque realmente le interesas y la cosa va en serio.
-Gracias por decírmelo después de decirle que sí.
Alessandro soltó una risilla burlona y en ese momento volvió a los asuntos en su móvil alegremente. Sophy acababa de responderle.
En punto de las ocho estuvimos listos para salir otra vez. En esta ocasión Lindblad y yo nos vestimos como turistas comunes y corrientes. Afuera la música ya sonaba estrepitosamente y es que, el motivo por el cual a Bergling le había costado tanto trabajo conseguirnos una suites, era que ese día se llevaría a cabo una fiesta masiva alrededor de la piscina con varios invitados famosos tanto locales como internacionales que tocarían a altas horas de a noche. La verdad es que no conocía el nombre de ninguno, pero tampoco importaba en absoluto. El hecho de que hubiera tanta gente en los alrededores y tanto ruido podía resultar incluso ventajoso. Por último, revisamos que nuestras armas estuvieran cargadas y echamos a andar rumbo a la habitación donde sabíamos que se hospedaba Nick.
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Quema las páginas
General FictionHan transcurrido diez años desde que Mara decidió aislarse en un apartamento en los suburbios de Los Ángeles para llevar una vida de pequeños trabajos y modestos placeres. Sin embargo, al correr ya los últimos días de primavera llegará a su puerta u...