21 de agosto 2016 (parte 1)

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HOLA! El siguiente capítulo lo he dividido en tres partes debido a que está muy largo S: y para que sea más digerible, por supuesto. Avísoles de una vez que es bastante "R rated", pero bueno, la otra vez que iba en el metro me encontré a una señora leyendo 50 Shades of Grey bien quitada de la pena, así que ya no le temo a nada en esta vida.

Gracias por seguir leyendo. Un beso y dejen estreshita porque sé que les gusta el porno en wattpad. C:


Eran aproximadamente las tres de la tarde cuando llegué a la dirección que Martijn me había proporcionado. Bajé de la camioneta y le dije al chofer que podía marcharse ya que quizás tardaría unas cuantas horas. Él asintió y lo vi desaparecer al doblar en una esquina a la derecha. Una vez que estuve sola de nuevo le eché un vistazo a la callejuela donde me encontraba. Había muchas casas del mismo estilo frente a la playa, todas muy coloridas y de un sólo piso, nada ostentosas, era como si las hubiese dibujado un niño de primer grado de primaria. Recordé pues el número que Martijn me había dado y sin más preámbulos caminé hacia la última casa de esa calle. Una vez frente a la puerta me retiré las gafas para el sol y llamé dos veces con los nudillos. Escuché unos fuertes paso adentro, como si alguien corriera de un lado a otro. Mientras esperaba miré los dedos de mis pies que se asomaban por afuera de mis sandalias. A esas alturas ya no estaba tan nerviosa. Estaba segura de que la peor parte ya había pasado (pero me equivoqué).Un minuto después escuché un pasador correrse y luego un clic al abrirse la puerta.

Alcé la vista. Al igual que yo, Martijn también me contempló por unos segundos sobre el umbral de la puerta. Ahora que había mucha más luz podía ver con claridad que estaba notoriamente más bronceado lo cual hacía resaltar el brillante gris de sus ojos. Llevaba puesta una camisa azul marina y unos bermudas negros, por lo demás, iba descalzo y llevaba el cabello acomodado sin mucho esmero de un lado. 

-Bienvenida.-dijo amablemente y abrió más la puerta para dejarme pasar.

Le di las gracias y entré a la casa. Por dentro tampoco era nada lujosa. Casi todos los muebles eran de madera y había algunas telas de colores que decoraban la sala. Martijn me condujo hacia la mesa donde había ya un par de copas y una botella de vino. Tomé asiento en una silla y serví el vino mientras él entraba a la cocina otra vez. En menos de un minuto volvió a salir con dos platos grandes. Me extendió uno y luego él tomó asiento en la silla frente a mi con el suyo. Antes de comenzar me dio las gracias por haber servido el vino y me explicó brevemente qué había cocinado. Se trataba de una especie de arroz condimentado conocido como biryani y pollo tandori.

-Pues te ha quedado sabroso.-mencioné tras probarlo.

-Gracias. La verdad es que me gusta mucho la comida de por aquí. Tiene muchas especias y siempre resulta una explosión al paladar.-comentó él con formalidad.-Quizás después pueda enseñarte a cocinar alguna que otra cosa.

Nos lanzamos una mirada amigable, pero no asentí ni agregué nada más. En cambio, guardamos silencio para dedicarnos enteramente a comer con la vista sobre los platos en todo momento, como si estuviéramos solos cada uno en diferentes dimensiones. Yo, por mi parte, no pensé en nada fuera de ligeras cavilaciones acerca de los olores de cada alimento, el sabor dulzón y fresco del vino y el calor húmedo que nos envolvía aquella tarde.

Cuando terminamos, Martijn recogió de nuevo los platos y los cubiertos y entró a la cocina por varios minutos. Me serví un poco más de vino y mientras lo esperaba me puse de pie para darme una vuelta por los alrededores. Caminé por la sala mirando los detalles indios en la madera de los muebles, luego abrí una puerta silenciosamente y miré adentro. Era una pequeña recámara con una cama mediana sin tender, un enorme baúl pegado a la pared, un tocador con una lamparita, y una sola ventana cubierta por un par de telas anaranjadas y amarillas como cortinas.

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