Capítulo 30

206 14 2
                                    


Nick y yo paseamos por la calle. Es de noche y quiere llevarme a pasear como si fuéramos normales, y no es así. Yo soy una suicida, y por mi culpa nada de esto es como Nick quería. Esto no es la típica historia de amor que comen perdices y son felices. Esta es una historia de amor macabra, una burla de Dios, un destino cruel. Esta es una historia de amor real, y no de cuento de hadas. La vida no es un final feliz. La vida se trata de hacer feliz la historia, no el final. Y mientras la historia es feliz, el final no lo va a ser. ¿Quién quiere que acabe algo tan hermoso?

Un final feliz existe si la historia es aburrimiento y sufrimiento. Si la historia no es así, nunca puede haber final feliz.

- Judy, mira que buena noche hace (dice Nick sonriendo)

Desde que salí del hospital no es como antes. Ahora me trata como una niña pequeña, algo delicado, o algo demasiado inocente para acortar distancias.


Me muerdo el labio viendo para Nick, pero Nick se retiene, como si tuviera miedo de besarme y romperme o hacerme daño. Como si quisiera volver a guardarme en el envoltorio y verme desde el escaparate, siempre lista para estrenar, reluciente, con sonrisa, sin nada roto ni estropeado.

Me indigno, me enfado. Suelto a Nick de la mano y ando a un paso más apurado.

Nick me sigue y me agarra de la mano, deteniéndome.

-¿Qué es lo que te pasa, Judy? (pregunta Nick, agarrándome la mano con cuidado)

Me miro la mano que está sujetando Nick.

-Ésto. Ésto me pasa. (me suelto de la mano de Nick) Me tratas como una niña pequeña. Como si fuera a escaparme y cruzar el paso de peatones sin ver a ambos lados. Me tratas como algo frágil e inocente. Te retienes de besarme, ¿por qué? No me voy a suicidar por eso. Al contrario, ¿sabes? Si me besas no lo haré. (Hago una pausa) Porque si tuviera deseos de suicidarme y llegaras tú y me besaras, aunque sea un beso a distancia, con un soplo, que viniera el beso por el aire... sólo con eso me detendrías. Un beso tuyo es mi paz interior. Y te retienes de besarme por miedo a que me suicide, cuando es lo contrario lo que debes hacer para que no lo haga.


Nick pone sus manos en mi cara y me besa. Siento sus labios suaves sobre los mios, y luego siento como se deslizan sobre mi mejilla, hasta llegar a mi cuello.

Me muerdo el labio mientras lo hace y se me pone la piel de gallina. Los pelos de punta.

Un beso suyo hace que se me erice la piel, y ésa es una de las siete maravillas del mundo.

Me separo de Nick y él me ve, mordiéndose el labio.

- Te haría mía en éste momento (dice Nick soltando aire mientras lo dice)

Me muerdo el labio

- Ya lo soy. (digo sonriendo)


Nick me agarra de la cintura y acerca mi cuerpo al suyo. Me besa con ganas, y siento su cuerpo tenso. Y he de confesar que ahora noto el porqué Nick decía eso. Sí, lo noto. Literalmente. Noto porqué Nick decía que me haría suya. Y quiero que lo haga.

Pongo mi mano en su pectoral, y bajo lentamente hasta su cintura. Nick se separa y me besa con el cejo fruncido, mordiéndose el labio.

- Judy, no hagas eso. (dice Nick, y noto que si continúo va a perder los estribos)


Sonrío con picardía y me muerdo el labio, poniendo mi mano otra vez sobre su abdomen.

Nick suspira fuertemente y me besa con más ganas todavía. Se separa de mí y me agarra las manos.

- Vamos a casa, por favor. (dice Nick bajando la mirada, sonrojado)


Sonrío, y en cuanto lo hago, Nick me coje en brazos y camina a paso ligero. Entramos en el apartamento y se cierra la puerta del ascensor.

Nick me deja en el suelo y me besa. Vuelvo a poner mi mano en su abdomen y meto mi mano bajo su camisa.

Nick me aparta de un empujón y pulsa un botón que hay en la pared del ascensor. El ascensor se para, y dice una voz por los altavoces: mantenga la calma, el ascensor se pondrá en marcha entre unos minutos y una hora.

Sólo consigo escuchar eso, porque Nick me empuja sobre la pared, poniendo sus manos sobre la pared, con mi cabeza entre ellas, impidiéndome que me mueva. Su cuerpo está a unos centímetros del mío, y su boca pegada a mis labios.

Nick me besa con ganas y me muerde el labio. Noto sus manos en mis caderas, bajando hasta mis nalgas. Me pongo colorada y le muerdo el labio.

Nick gime, frunciendo el entrecejo y me quita el vestido.

Fue ahí cuando me di cuenta de que pulsó el botón de emergencia a propósito para que el ascensor se parase. Y fue ahí cuando comprendí que los ascensores no tienen nada en especial, sino la persona.


ZootopiaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora