Había sido la mañana de un lunes. Harry se dirigía un día más a la universidad. Detestaba levantarse más temprano que a la hora a la que entraba a estudiar. Y más si su tiempo era desperdiciado por estar esperando casi media hora a que su novia estuviera lista para salir "decente" de su casa.

Por otra parte, Louis comenzaría en busca de un empleo. Había llegado a Holmes Chapel hace apenas un mes y el dinero que sus padres le habían dado estaba por terminarse. El querer ser "independiente" implicaba vivir bajo sus propias reglas y cuidados, osea que para ello debía tener dinero y por ende, trabajar.

  

  
Harry sostenía la mano de la rubia mientras caminaba a prisa hacia las puertas del tren. La chica se quejaba porque según su novio la lastimaba, haciendo demasiado drama.

Se despidió de ella besando su mejilla y volteandose al instante para dirigirse al otro extremo del tren hacia el vagón de los hombres. Dejando a la chica en el que le correspondía, bastante confundida e indignada.

Louis corría al lado de aquella pequeña morena. La luz roja al lado de las puertas del tren se había encendido ya y el ojiazul solo tenía menos de diez segundos para entrar. Besó a su chica en los labios rápidamente y entró al vagón que señalaba el de hombres.

Ya estando dentro se asomó por una de las ventanas y se despidió de la joven que estaba afuera sacudiendo una mano hacia los lados repetidas veces.

Se dio la vuelta en busca de algún lugar vacío y al momento conectó si mirada con unos brillantes ojos verdes, de los cuales el dueño se encontraba sentado en un lugar, al lado de otro vacío.

El Vagón Del TrenWhere stories live. Discover now