-- ¿Por dónde empiezo?
Desvié la mirada, repasando mentalmente todos los temas de los que teníamos que hablar. Quizás este asunto tuviera sentido y todo si juntábamos todas las piezas.
-- Creo que desde que yo creí que estabas muerto pero de repente estabas vivo. -- asentí al decirlo, entrelazando mis manos mientras le miraba.
-- Sí... un buen tema ese. -- se restregó la mano por el pelo, tirándose de ciertas partes. -- Bueno... resulta que cuando me llevaron al laguito ese, ya sabes, el que estaba al lado de la casa hace unos cuantos años...
-- Sí.
Ese lago terminó por desaparecer y al principio creímos que era una señal extraña. Fue una época un tanto oscura para nosotros.
-- Pues, me llevaron, se supone -- abrí los ojos más, mirándome un momento --, para acabar conmigo. Insinuar que harás lo posible por acabar con ellos para terminar con la maldición no fue algo que les sentó muy bien que digamos. -- se encogió de hombros. -- Ni siquiera sé en qué estaba pensando. -- asintió. -- Entonces, a pesar de que yo me veía más que muerto, lo que me hicieron nunca llegó a matarme, como puedes comprobar. -- la sonrisa de triunfo me confundió todavía más.
-- ¿Por qué? -- fue lo que pregunté.
-- Es algo a lo que le he dado vueltas tantas veces que al final he conseguido una merecida respuesta. -- sonrió. -- A diferencia de ti, yo no corté los hilos en ningún momento. Ni siquiera llegué a verlos. -- se encogió de hombros. -- Por lo que no llegué a perder las fuerzas o poderes, según los llamas tú, que me hicieron sobrevivir. Seguía teniendo la habilidad de autocurarme en un instante, y al estar en la casa esa fuerza era más intensa que en cualquier otro lugar. -- tomó aire. -- Con el tiempo, he descubierto que lo más cerca que estés de la naturaleza y alejado de las industrias y fábricas, más te conservas en tu estado.
Me aclaré la garganta para poder hablar. Lo cierto era que casi me atraganté al oir eso último. Uno de mis mayores miedos había sido librarme de la maldición y ganar todos esos años en los que había estado atrapado en el tiempo.
-- ¿Te conservas?
-- Exacto. Por lo que me has contado, aunque espero que me des más detalles, tú te estás volviendo más humano cada vez. -- extendió sus brazos y me recordó a un profesor. -- Apuesto a que sentías más fuerza o intensidad de esta cuando estabas cerca de la casa, pero, ¿has pensado alguna vez que está en medio de la nada, rodeado de naturaleza? ¿Totalmente preservado? No tiene industria, y la contaminación en esa zona es exageradamente excasa.
Pestañeé varias veces, sin poder creer que una teoría tan absurda y simple tuviera tanto sentido, y cuadrara exactamente con muchas de las cosas que habían sucedido.
-- Envejeces, por decirlo de alguna manera, al estar rodeado por algo no-natural. -- hizo gestos con sus manos, al parecer malentendiendo mi expresión. Tenía el ceño fruncido porque todo estaba teniendo demasiado sentido. -- Supongo que porque nuestros comienzos se dieron aquí, en medio de un bosque, o porque la Parca no es un ser muy sociable. -- rio ante eso último, pero yo todavía pensaba.
Finalmente asentí, apartando la uña de mi boca para poder hablar y que se me entendiese.
-- Yo... -- me aclaré la garganta, haciendo una mueca. Sacudí mi cabeza, vacilando varias veces antes de pronunciar algo coherente. -- Creo que eres un genio. -- alcé la cabeza, mirándole.
Él sonrió, sintiéndose realmente complacido puesto que no solía decir estas cosas. De hecho, era la primera vez que se lo decía a alguien.
-- Esa teoría es brillante. Es un nuevo guión en la historia que es mi vida, y me quita ciertos miedos que tenía en mente. -- di unos pasos, asomándome a la ventana que me había retenido cautivo. -- Sin embargo, todavía no sé qué ocurrirá ahora que hemos acabado con... -- cogí aire. -- el creador.
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No confies en los fantasmas || Luke Hemmings
FanficSolo una chica normal, en una casa no tan normal.