Chapter 7: Como la cigarra

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-Y ponemos play... listo. Saluda a la cámara, vida

-Un día vas a despertar y esa cámara no va a estar más -Vanina jamás mira y sigue concentrada en su asunto.

-Que mala que eres. Público, os presento a mi novia, la persona con el peor humor del mundo -pero ella ríe mientras cose una media.

-Sabes que no me gusta que me filmen, Juan

-Sabes que me gusta molestarte -y la enfoca de más cerca para que se noten bien sus rasgos. Su pelo moreno, largo hasta la cintura. Sus ojos grandes y oscuros. La nariz diminuta y unos labios finos. Intenta taparse el rostro pero es en vano porque él las quita del medio y la lucecita roja enceguece uno de los ojos de ella- saluda, porfi

-¿Para qué? no entiendo

-Porque me gusta. Aparte para que, en el día de mañana, nuestros hijos vean que guapos eran sus padres -Juan siempre tiene algo que contestar

-¡Que creído que eres! -le golpea el brazo y ríen.

-Ey, di algo

-Algo -pero a él no le causa gracia y ella entra en un ataque de risa- ¡Hola! -y es tan exagerada cuando quiere- ¿Contento?

-Muy -la sonrisa lo hace notar- y ahora, para cerrar, un besito

-No, basta. No me gusta

-¿No te gusta darme besos? Ah, genial, confesión de último momento. Está filmado, eh -se hace el ofendido y le sale muy bien.

-No, tontito. Una cosa es besarte en privado y otra exhibiéndome en una cámara

-A ti te encanta lo íntimo -pero solo lo fulmina con la mirada- es un besito, así pequeñito -gesticula con una mano (porque con la otra sostiene la camara y no deja de enfocarla)- vamos -es imposible que Vanina se niegue a un puchero de Juan.

-Pero pequeñito, eh -él sonríe victorioso. Se agacha a su altura, ya que ella está sentada y hace una maniobra con la cámara para que los dos salgan bien. Y se besan. Pero él agranda el beso y ella le muerde el labio porque se enfada.

Ahí se corta el video y Luz saca el VHS.

Todos los sábados, los primos se reunían para pasar la tarde juntos. A comer algunas pizzas elaboradas por la mismísima Perrie y las cervezas que Zayn siempre lleva consigo. Camila es la niñera, la que cuida a la hija de Luz de apenas meses. Maira es su todo. Luz era la que se había encargado de varios videos de sus tíos. Y, como estuviste invitado a esa pequeña reunión te mostró todos y cada uno de ellos. Había muchos porque, según te contó, a tu papá le gustaba grabar. Tu mamá odiaba aquello pero se divertía molestándolo. Pero a él le gustaba más molestarla a ella. Te diste cuenta. Varias veces pudiste reírte de algunos de las bromas de tu padre y te recuerda a ti, a tu manera de hablar, de sonreír. Y se te dibujaban las lágrimas, pero no las sueltas. Te hubiese encantado el tenerlos contigo, ahora mismo. Pero, como te dijo una vez tu cuñada, ellos estarían muy orgullosos del hijo que dejaron para que cambie el mundo.

-¡No, Maira! -Perrie la regaña cuando la bebota de once meses le saca las aceitunas a su porción de pizza y las revolea por el aire- eso no se hace -frunce el ceño y su sobrina la imita.

-Dejala, tiene razón. Las aceitunas son horribles -porque a Zayn no le gustan. Ni las verdes ni las negras.

-Pero tampoco para que las tire, sabes. Las compré yo, nene -a Perrie supiste descifrarla con el paso del tiempo. Tú te ríes y masticas mientras los observas. Es en un momento cuando Maira se acerca a tu lado, gateando, y se sostiene de tu pierna para poder ponerse de pie con más facilidad. Le sonríes y ella te estira los brazos. Luz y Germán se casaron hace cinco años atrás y, éste último, no estaba presente en casa. Se juntó con su grupo de amigos para ir a pescar al muelle.

Incógnita | Jarry | {Adaptación}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora