Chapter 10: La marcha del enfado

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19 de agosto del 2003.

-¡No, papá! -y Juan se ríe alocado, revolviéndose sobre la cama, ante tus cosquillas en su tripa. Estas sobre su cuerpo y, con sus pequeñas manos, intenta quitarte la cabeza de su cuello- ¡Papá! -y tiene la misma carcajada que su mamá.

-Eres un loco, eh -y ya te posicionas correctamente.

-Tú eres un loco -y sonríe. Todavía sigue acostado sobre el colchón, con la cabeza en la almohada y te mira desde ahí. Sus casi dos años lo convirtieron en un ser más vivo y divertido. Josefina, su tía y madrina, es la encargada de enseñarle a contestar ante ataques.

-Sí, también -y le das, siempre, la razón- y mamá, también. Pero sh -te llevas el dedo índice a la boca, provocando el silencio- no le digas nada, eh -y Juan se tapa la boca mientras se le achinan los ojos porque, detrás de sus manos, está escondiendo una sonrisa.

-¿Y mamá?

-Mamá se fue con la tía Jóse a hacer un par de compras -exactamente, hace hora y media que habían salido. Se iban a adelantar a los regalos del día del niño. Tenías claro que la casa se repletaría de juguetes- en un ratito viene. ¿La echas de menos? -y le peinas el pelo rubio, que le cae sobre la cara. Asiente con la cabeza y sonreís porque Juan siempre extraña a su mamá- eres un niño de mamá -vuelves a ocasionarle un poquito más de cosquillas sobre su tripa y él ríe, mostrando todos sus dientes- ¿Le das un abrazo a papá?

-¿Gande, gande? -y extiende los brazos hacia los lados para verificar la amplitud.

-Más grande

-¿Así? -y los abre un poquito más, hasta donde le da.

-Sí, así sí -entonces Juan se pone de pie y camina, torpemente, por encima de la cama, para llegar a tu lado y abrazarte, enrollando sus brazos en tu cuello. Tú lo retienes de la espalda y le besas el cuello. Tienes una debilidad por el cuello de las personas. Y cuando os separais, él te besa la mejilla izquierda y mueres de amor, ahí mismo. Tu hijo es lo más importante que tienes en la vida.

-Mira -se apoya de tu hombro (continúa de pie) y te señala un muñeco de madera que está sentado sobre el primer estante del escritorio.

-¿Lo quieres? -y asiente moviendo la cabeza. Te levantas con él colgado de tu cuerpo y se lo alcanzas. Vuelves a sentarlo sobre la cama y os quedais un rato ahí, hasta que Javier toca la puerta y pide permiso para entrometerse entre los dos.

-¿Molesto? -se sienta sobre la silla de mimbre, enfrentándote.

-No, nada que ver. Estábamos jugando -y Juan mira a su abuelo, sonriendo.

-¿Te puedo hacer una pregunta, Harry? -porque tu suegro también ya aprendió a llamarte por el nombre que te corresponde. Siempre le costó y siempre te llamó Emanuel Harry, como para ir acostumbrándose poco a poco. Asientes mientras, con una mano, juegas con tu hijo- ¿Qué tal el tema de la casa de tus papás? ¿Al final os vais a ir a vivir ahí? -y lo miras por unos segundos. Te quedas en silencio.

-No sé, ni idea. Me... me cuesta mucho el ir ahí. No sé si entiendes

-Claro que entiendo, no hace falta que me lo expliques -porque Javier era un hombre repleto de vida- necesitas un tiempo, a pesar de que ya pasó bastante, para poder ir -asientes observando a tu hijo- lo sé y es muy jodido.

-Yo siento que te debo muchas, Javier. Hace dos años y medio que estoy viviendo aquí, con vosotros, y no sé... yo no tengo que estar aquí. Yo formé mi familia y tendría que estar teniendo mi propia casa.

-No, Harry, no es así. Yo estoy feliz que estés aquí. Cuando Jade me contó todo, no dudé ni un segundo en decirle que te vengas con nosotros -todavía recuerdas aquella noche. Por suerte, te habían tocado unos buenos suegros- Cecilia y yo te tenemos un cariño enorme. A pesar de que me hayas embarazado a la nena -y ríes- eres un buen chico. Veo lo feliz que está Jade contigo y me dan ganas de agradecerte por eso. Y también por el hermoso nieto que me trajeron al mundo -y lo mira a Juan, con brillo en sus ojos- tratemos de que sea el último ¿okey? -y es imposible el no reír con Javier.

Incógnita | Jarry | {Adaptación}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora