Ella, una chica aplicada, ordenada y respetuosa.
¡WTF! Para, para, para. Eso es mentira.
Riley ¿ordenada, aplicada y respetuosa? Es todo lo contrario.
Entra en las aventuras de Riley y no querrás salir de allí.
~
†Kylie.
–¡Pero Riley!– me regañaba mi madre– ¡45 min para tu vuelo y no has hecho tu maleta!
–No iré.–dije sacando toda la ropa que metia mamá en la maleta– ¿crees que por enviarme a un internado de señoritas y caballeros seré Riley, una niña encantadora?–
Estoy segura que lo leyeron como auspicio de comercial, pues yo si lo hice.
–Riley, sólo quiero lo mejor para ti. Tu no sabes lo duro que es para mi, para tu padre y tu hermano que te vallas– dijo mi madre.
–¡Entonces si es duro no dejes que vaya, madre!– dije tirando mi maleta al suelo– ¿sabes cuantos chicos estarán allá?, si tu quieres que tu hija llege virgen al matrimonio, no lo lograrás.
Oh vamos Riley, sabes bien que tu flor ya no es virgen. ¡Silencio pequeña Riley!
–Hija, tu sabes bien que esto no es fácil para todos nosotros–mi madre acariciaba mi cabello– pero sólo quiero el bien para ti.
–¿El bien?– dije ya enfadada safandome de ella–alejarme de lo que más quiero para ti es el bien, no madre. No dejaré que me envíes a un puto internado de chicas rubias y ya sin dignidad para no poder acostarse con el primer chico que se les cruze.
–¡Riley, vocabulario! –dijo mi madre indignada.
–El vocabulario para ti, ya se fue a la mierda madre. Si esque quieres que me valla, pues así será. Pero no pienses que volvere así de fácil.– acomode mi ropa que ya estaba tirada en el suelo.
. . . . . . .
–Cuidate ¿si?– dijo papá dándome un abrazo y apunto de estallar en lágrimas.
–Lo haré pa.–dije limpiando una lágrima de mi ojo.
–Oh mi estúpida Abby, te extrañare.– le di un abrazo de oso.
–Y yo a ti Riley Collins. Y por favor no regreses con actitud de rubia hueca ¿si?– asenti.
–Riley, te tengo un regalo– dijo mi pequeño hermano, Danny.
Nada más y nada menos que el típico dibujo de niños que está toda la familia en una casita.
–Oh Danny, es hermoso. –bese su cabeza.– te cuidas ¿si? Yo volveré dentro de muy poco, te lo prometo.
–¿Por la garrita?– me estiro su dedo meñique.
–Claro, garrita de hermanos – correspondi con promesa de hermanos.
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¡Por la garrita! ☝☝ . . . . . .
–"Pasajeros de vuelo B-11 con destino a Washington, Estados Unidos por favor abordar por puerta 9"– se escuchaba una voz femenina por unos parlantes de-quien-sabe-donde.
–Empieza el juego.– hable para mi misma.
Aquí empieza, lo que toda madre quiere para sus hijos: El Bien.
Ya arriba del avión, pienso una y otra vez como bajarme de esta puta cosa que vuela.
–¿Riley?– me dijo un chico castaño pasado a Rubio.– ¿Riley Collins eres tu?
–Depende.. ¿Quien eres tu?–dije sacando un pote de Nutella.
– Oh mucho gusto, soy Alex Husein. Éramos compañeros de la cafetería de witneh
¿Witneh? ¿Cafeteria? ¡Oh si. Era mi trabajo hace unos meses, allí conocí a Spencer!
–¿El del señor Gordulon?–dije con gran asombro y una sonrisa.
–Pues claro, tu ni siquiera me hablabas. Te pedía el azúcar y me pasabas la mantequilla. Eras muy despistada.–dijo con una sonrisa.
¡Oh por Dios! Es una sonrisa hermosa, pues claro era un chico extremadamente guapo.
Y blablablabla... sólo miraba su sonisa y ojos verdes agua que destacaban en su carita.
¡Mierda Riley despierta!
–¿Riley, me estas escuchando?– dijo chasquiando sus dedos.
–Por Dios, Riley estas equivo.. ¡madre Santa si es un pene!– dijo con gran asombro.
Nos pasamos riendo por la mayor parte del vuelo, confundiendo nubes con partes del aparato reproductor femenino y masculino. Era un buen chico, bastante amigable.