Capítulo 1

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Comencé a cargar mis maletas fuera del auto. Sofía, la secretaria de mi padre, nos había llevado al aeropuerto. Yessenia decidió acompañarla, no podía ocultar que estaba triste.

—Yessy, te voy a extrañar mucho —dije mientras la abrazaba. Ella era mi única amiga, y para mi mala suerte, ahora me tocaría encontrar otra amiga, y para ser sincera, soy muy mala con las relaciones interpersonales.

—Yo también te extrañare mucho. Recuerda llamarme, escribirme o lo que sea, pero no me abandones —rego un poco mi cabello y yo hice lo mismo. Teníamos esa costumbre cuando alguna de las dos estaba triste.

—Lo haré. Te traeré conmigo en el verano, aunque tus padres no quieran —afirmo y me abrazo a ella.

No sabía cómo iba a poder vivir sin ella. Ella no era solo mi amiga, ella era mi hermana. Ella me presto a su padre cuando mi bicicleta se rompió. Ella me presto a su madre cuando tenía hambre. Ella y su familia, eran lo más cercano a un hogar.

Me aleje de ella y le sonreí. Tome mis maletas y pase a seguridad. El viaje a Japón, no solo fue largo, fue horrible. Demasiada turbulencia, me sentía mareada, enferma, con nauseas.

***Horas después***

—La próxima vez, encárgate de elegir una mejor aerolínea —me queje con papá al bajar del avión.

—Es la mejor —lo mire sorprendida.

—¿Bromeas? No quiero imaginarme como sería viajar con la peor —susurre para subir al taxi. La vista era bonita. Las calles estaban iluminadas y los edificios eran altos y brillantes.

El camino al hotel nos hubiese tomado veinte minutos con tráfico normal, pero el tráfico en Tokio estaba en su apogeo a esa hora de la noche.

—Sube a tu habitación, come algo y duérmete. El viaje ha sido largo y muy malo —el maletero tomo nuestras maletas.

—¿Qué no harás lo mismo? —Le pregunte. Por un momento pensé que las cosas cambiarían ahora que solo estábamos nosotros dos.

—Surgió una emergencia en la compañía de Corea, debo arreglarlo. Tengo una video conferencia en 30 minutos —menciono y mi ánimo decayó aún más. Las pocas esperanzas que tenía de que la relación con mi padre mejorara, se habían esfumado.

—Oh, bien. No trabajes hasta tarde —tome la llave de la habitación y el maletero me llevo a ella. Pedí un poco de fruta y luego de comer me fui a la cama. Estaba demasiado cansada como para darme un baño.

Me desperté temprano en la mañana, me fui a la ducha y me arregle para bajar a desayunar.

—¡Buenos días, Señorita! ¿Qué desea ordenar? —El joven asiático que me acompaño hasta la mesa, me hablo en un fluido inglés.

—Dos servicios de tostadas, huevos revueltos, un poco de jamón y algunas frutas. Gracias —le respondí en un fluido japonés. Él no pudo evitar reír, pero acepto mi pedido y se fue.

Me aburría desayunar sola, así que tome mi bolso y saque mi teléfono celular para marcarle a mi padre.

—¿Dónde estás? —Le pregunte tan pronto escuche su voz al otro lado del teléfono.

—Estoy terminando de arreglarme —no pude evitar reír fuerte.

—Ni que hubiese mucho que hacer. Baja ya, te estoy esperando. No tardan en traer el desayuno y no te gusta la comida fría —me queje mientras jugaba con una servilleta que estaba sobre la mesa.

—Estaré allí en menos de 5 minutos —dijimos algunas cosas más y termine la llamada. A los pocos minutos papá llego y también el mesero—. Debo hablar contigo, es algo realmente importante Chris —cuando lo escuche decir eso, mis entrañas se contrajeron. Algo lucía mal.

—Es mejor si desayunamos antes, creo que lo que me dirás me quitara el apetito —afirmo y procedimos a degustar la comida. El mesero me trajo un jugo de naranja y en esa servilleta me anoto su número.  Voltee a verlo y le sonreí.

Para ser sincera, en Japón hacen un rico desayuno americano. Los huevos y las tostadas estaban deliciosos y ni hablar de las fresas y el kiwi, estaban jugosos. Estaba segura de que tendría algo de diversión si me quedase en este lugar.

—¿De qué deseas hablar? —Pregunte mientras recogían los platos de nuestra mesa.

—Chris, ha surgido un imprevisto.

—¿Volvemos a América? —Pregunte casi en un grito un poco emocionada.

—No —dijo severamente. Algo estaba realmente mal y lo podía notar por la forma en la que su rostro lucía. Así que decidí callarme y no decir nada más al respecto—. Una de nuestras compañías no está pasando un buen momento. Necesitamos levantarla o tendremos que cerrar y eso involucra el despido de muchos empleados —ahora entendía su expresión. Mi padre nunca ha sido un hombre al que le guste despedir empleados o recortar personal. Siempre hace lo posible por mantener una cantidad de empleados fija, pero en este momento parecía estar pasándola muy mal—. Viajaremos nuevamente.

—¿Es una broma? Me gusta aquí. Aprendí a hablar japonés, porque así me lo pediste. ¿A dónde iremos ahora? ¿Qué idioma debo aprender?

—No es necesario que aprendas un idioma tan rápido como aprendiste japonés. Me ofrecieron tu educación en inglés, y en caso de que no tengan personal que te eduque en inglés, lo harán en japonés, pero deberás tomar las clases para aprender el idioma también.

—¿A dónde iremos? —Pregunte en un tono de voz bastante alto.

—Corea.

—¿Corea? ¿Dónde queda eso? —Pregunte mientras hacia un berrinche. No quería irme de aquí, Japón parecía ser un buen lugar.

—No quieras hacerte la tonta. Sabes exactamente donde está porque tienes sangre coreana en las venas. Que tu madre se haya opuesto a que aprendieras el idioma, es un tema completamente diferente, y demás está decirte que nos vamos a Corea esta noche —me moleste tanto que prácticamente me sacaron del hotel a gritos y obligada.

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⏰ Última actualización: Aug 13, 2016 ⏰

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