Capítulo I - Quiero que Estés Conmigo
Hiroki Durante éste tiempo se había mantenido en sentado en el suelo de la habitación, observando y escuchando las indicaciones que su padre le daba a su compañero gatuno.
Pensaba que, algún día, él también tendría que aprender todo eso de como protegerse con una espada y pelear... Aunque la verdad, a él no le gustaba demasiado ésa idea.
Haiiro se tomaba lo del entrenamiento muy en serio. Estaba convencido de que de ésa manera podría protegerlo siempre.
Así comenzaron los entrenamientos diarios, Haiiro y Sorata pasaban horas y horas entrenando sin parar.
Al joven e inexperto príncipe de cierta manera le parecía algo interesante, a pesar de a él no agradarle tanto la idea de aprender a utilizar una espada en su defensa, le parecía algo entretenido admirar como Haiiro entrenaba hasta agotar sus energías.. Había algo en él que lo resultaba... Encantador.
Por su parte, Haiiro se sentía comprometido a dar lo mejor y a ser el mejor. La idea de perderlo lo atormentaba ¿Qué sería de él sin su príncipe de cabellos color chocolate?. Aún no definía que era ése sentimiento, ha pesar de tener conocimientos sobre la vida humana seguía siendo mitad gato... Pero no le resultaba un sentimiento desagradable, en cambio, era algo que lo llenaba y lo hacía sentir feliz.
Los entrenamientos se hacían cada vez más largos y agotadores, por lo cual Hiroki y Haiiro ya no jugaban tan a menudo.
—¡Haii! ¿Podemos ir a jugar? — El pequeño caminaba hacia su compañero.
— Lo siento, príncipe, pero debo ir a entrenar. — Haiiro se estaba colocando su camiseta en ése momento.
El príncipe suspiró, en tono de molestia y haciendo un puchero dijo — Oww... ¿Cuándo terminarán ésos entrenamientos tuyos? Ya casi nunca jugamos juntos... Te extraño. —
Al acabar de vestirse giró sus orbes dorados hacia su compañero.
— Príncipe... —
— ¡Ya te he dicho que no me llames así! ¡Dime "Hiro"! —
— Pero... Príncipe... —
— ¡No! ¡Cállate! — Le gritó el joven ya molesto — ¡No es justo! ¡Ya no juegas conmigo! ¡Siempre son "Los entrenamientos ésto, los entrenamientos aquello"! ¡¿Por qué ya nunca tienes tiempo para mi?! —
De los ojos color castaño de Hiroki brotaban lágrimas, ya no soportaba la falta de su mejor amigo.
— ¡Yo lo único que quiero es que estés conmigo! —
— Pero tengo que entrenar para poder protegerle... —
— ¡No quiero que me protejas Haii! —
— Pero si algo le llegase a pasar... Yo... —
— ¡Tú estarás ahí conmigo! ¡Es lo único que necesito! —
Haiiro miró hacia el suelo.
— Lo siento. — Fue lo único que dijo.
— Si lo haces... Te juro que no te lo perdonaré... — Ya su voz sonaba quebrada y débil, pero firme a pesar de eso.
El peligris dio unos pasos hacia la puerta de la habitación.
— Te juro que si cruzas esa puerta no te lo perdonaré, Haii... —
Hubo un silencio por unos segundos, un sonido en seco. Cerró la puerta tras él y seguido de ello, unas palabras que retumbaron en su cabeza.
— ¡TE ODIO, HAIIRO! —
No pudo evitar sentir una terrible puñalada en el pecho y como se formaba un nudo en su garganta. Sus ojos se humedecieron al escuchar el llanto detrás de ésa puerta.
No quiso escucharlo, le dolía hacerlo, así que corrió para alejarse de ahí.
Él nunca quiso hacerle daño, sólo quería cuidar de él.
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My Little Prince
RomanceHace mucho, realmente mucho tiempo, existieron Reinos cuyos habitantes tanto de la realeza como del pueblo pasaron por muchas situaciones y sus vidas fueron extraordinarias, dignas de leer o escuchar. Aquí encontrarán sus historias, contadas tanto p...