Do I wanna know - Artics Monkeys

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"¿Quién sabe lo que me aguarda a la vuelta de la siguiente esquina? Tal vez haya una ventana en algún lugar, más adelante. Y puede que dé a un campo de girasoles.".

- Fue un excelente partido, señor.- le dije al padre de Marcus.

- Llámame Jad, por favor, me hace sentir viejo que me digas así. – me contesto apretando mi mano a modo de saludo. – me alegra que todos ustedes hayan venido.

- No me lo perdería jamás, padre. – dijo mi hermano.

Marcus y su padre hablaban sin parar mientras caminaban tomados de la mano, pocas veces se le podía ver a mi hermano tan animado y feliz. EL padre de Marcus nos llevó a los vestidores donde mis hermanos consiguieron un montón de autógrafos, abrazos, fotografías y regalos de los jugadores de Hockey. Yo no era muy fanática de ese deporte así que me senté en un lugar cerca de la puerta porque después de todo estaba en el vestidor de los hombres y había machos por ahí con solo unos bóxer cubriendo sus partes.

Iuhg.

Mi jodido Smartphone empezó a sonar, vibrar y prender luces como loco. Maldito cacharro. En la enorme pantalla aparecía la imagen de un joven con muchos tatuajes haciendo una seña grosera a la cámara. Billy.

- ¿Es cierto que tenemos boleto para las series mundiales? – decimos al unísono.

- Demonios, Al, tu madre acaba de llamarme y maldición, me puse muy duro –yo hice una mueca de asco- y dice que tú y el bastardo vendrán de vacaciones, lo siento por ti.

- Si, la muy perra quiere enviarme a Oulu con su bastardo. – el río.

- Creo que serás la única que ira a rastras allá, bebé.

- ¿de qué hablas?- le respondí alejándome del ruido.

- Al parecer mi lindo trasero también ira a la universidad. – casi se me cae el teléfono de la sorpresa.

- ¿qué te hace pensar eso, Billy? – exigí saber.

- Pues, hay una carta con el sello de la universidad de Oulu diciendo que estoy inscrito en su facultad de Educación. – no puedo creerlo, mi madre está haciendo todo lo posible para que vaya a Finlandia.

- ¿entonces irás también? – le pregunté.

- Lo siento, Alec, pero ella se ofreció a pagarlo todo, comida, estudios, útiles e incluso dijo que ya tenía una casa allá para nosotros. Sabes que siempre quise ir a la Universidad.

- No dejes que mi madre te compre, Billy. – le chillé.

- Lo que no entiendo es el porqué de haber escogido una universidad tan lejos.- dijo pensativo.- ¿sabes por qué quieren sacarnos del país?

- Bill, quieren sacarnos del maldito continente – le grité por el celular. Mi primo se quedó en silencio por unos minutos. – y eso significa que tienes que volar. – más silencio. – tendrás que treparte en un avión por horas. – ni siquiera podía oír si seguía respirando.

Billy Blake era el único hijo del hermano de mi padre, vivía en Nueva York y le tiene un horror a los aviones.

- ¿Billy? – no respondía - ¡¿BILLY?! – seguía en silencio. Mire la pantalla de mi celular y note que había cortado la llamada. – Maldito cobarde.- ladré.

Después de pasar todo el día con el padre de mi hermano casi beso el piso de la entrada de mi casa, parecía que Jad era otro niño más que cuidar, tuve que sacarlo dos veces de la piscina de pelotas, desatorarlo de un tobogán y comprarle una cajita feliz también. Jodido dios. No pude evitar soltar un gemido cuando quite el calzado de mis pies.

Gira al sol.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora