No podía moverme, y parece que Azusa tampoco. Aún no me atrevía a mirarla a la cara y mi corazón latía cada vez más rápido. Hasta que por fin su voz lo calmó, al menos un poco.
- ¿Y p-porqué quieres escuchar mi corazón?
¿Qué iba a responderle? ¿Lo que de verdad sentía? No me atrevo a decírselo tan directamente, y menos si es un gusto tan fuera de lo común.
- Este... - apenas balbuceaba - Pues... porque m-me pareció lindo escucharlo cuando te abracé.
- ¿L-lindo? - al fin pude mirarla a la cara y noté que estaba un poco desconcertada -. Pero si solo es un corazón igual que todos.
- Y-yo... no sé, me sentí bien cuando lo escuché y... me gustaría volverlo a escuchar... - le dije casi susurrando.
- ¡Yui! ¡Azusa! ¿Ya vienen? - gritaba Mio desde el piso de abajo.
- ¡Ya vamos! - respondió Azusa, y ahora se dirigió a mi - Tenemos que irnos - y salió por la puerta rápidamente para evadir el tema. No tuve más opción que seguirla.
Una vez junto a las demás fuera de la escuela, no supe qué decir.
- Disculpen la demora, me tardé en guardar a Gitah... - traté de justificarme.
- Como siempre - respondía Ritsu.
El cielo estaba rojizo por el atardecer y las cinco caminábamos a paso lento. Me sentía confundida y desganada, ni siquiera miraba hacia el frente. El piso estaba más interesante.
- Mañana no permitiré que sigamos perdiendo el tiempo. El Festival Escolar no tardará en llegar y la nueva canción nos tiene que salir perfecta - A pesar de ser la menor del grupo, Azusa siempre ponía la cuota de madurez.
La pequeña iba al frente del grupo junto con Mio, detrás las seguían Tsumugi y Ritsu, y a la cola, sin atreverme a estar cerca de la pequeña, estaba yo.
- Yo digo que después del Festival Escolar vayamos a mi casa de veraneo - proponía Tsumugi, y Azusa giraba sus ojos con una expresión de resignación.
- ¡Sería fantástico! - Ritsu fue la primera en acceder - Hace tiempo no vamos allá a descansar en lugar de ensayar.
- ¡Pero si lo que menos hacemos es ensayar! - protestó Azusa.
- Es cierto - la apoyó Mio -. Cuando de verdad vayamos allá de campamento de banda será cuando nos dediquemos a ensayar más que a jugar.
- Entonces esta vez vayamos a jugar más que a ensayar - sentenció la líder Ritsu.
- ¡Que eso es lo que hacemos siempre! - volvió a protestar Azusa.
Hubo un instante de silencio. Azusa miró a la cola del grupo, donde yo estaba sin decir ni una sola palabra. La miré y apartó su vista de inmediato. ¿La habré incomodado con mi petición? ¿Se habrá molestado conmigo? ¿Me volverá a hablar?
Me desplomé en mi cama. Quedé boca abajo y abracé mi almohada.
- ¿Hermana, quieres takoyaki de cenar? - Ui siempre tan atenta, y yo siempre tan floja.
- No me quiero levantar, mi cuerpo me pesa...
Quería que mi hermana pensara que era por flojera, como siempre, pero en realidad no podía sacarme de la cabeza que no debí pedirle eso a Azusa.
- No es bueno dormir con el estómago vacío, hermana - Ui me trajo unos takoyaki a la cama. No tenía ganas de comer, pero su rostro siempre alegre me hizo cambiar de opinión y no querer hacerla sentir mal.
Un nuevo viernes. Es mi día favorito, el día anterior al fin de semana, pero no por eso sin sueño. Bostezando crucé el pasillo hasta el salón, atrasada como siempre, y pasando frente al salón de música escuché dentro una melodía. Alguien tocaba el piano, y creí saber de quién se trataba. Me detuve, dudé por un momento, cerré mis ojos, respiré profundo y abrí lentamente la puerta
Azusa tocaba concentradamente el piano y entré al salón de música tratando de no distraerla. Me acerqué a ella tratando de que no me notara y me puse a su espalda.
- ¿Tú no deberías estar en clase? Atrasada como siempre - por alguna razón se dio cuenta que había llegado.
- E-este... tú también deberías estar en clase...
- Tengo clase de música, la profesora me deja practicar con el piano de la Escuela - aún no se volteaba a mirarme ni había dejado de tocar.
No me atrevía a hablarle, pero a la vez necesitaba asegurarme que nuestra amistad no estuviera dañada.
- E-este... Azu-nyan... Sobre lo de ayer...
De repente Azusa dejó de tocar.
- ¿Porqué me pediste algo así? - aún no se volteaba a mirarme.
- Y-ya te dije, es lindo para mí escuchar...
- ¿Y qué tiene de especial?
- Pues... solo lo encuentro lindo y ya...
- Todo el mundo tiene corazón, Yui.
No podía discutirle eso. Me había ganado. Hubo un denso silencio por un momento, hasta que finalmente se volteó a mirarme. Su seria expresión no me gustaba para nada.
- Si tanto te gusta escuchar latidos, pídeselo a cualquier persona - prosiguió. Cada palabra que decía, por alguna razón, me afectaba más -. Todos los corazones laten igual y todos hacen el mismo sonido, al menos los corazones sanos. Además no tiene nada de especial, es un órgano del cuerpo como cualquier otro, es sangriento y a veces golpea fuerte y molesta. Y si falla te mueres. Ya sabes, si es tan lindo para tí escucharlo, pídeselo a otra persona, todos suenan igual...
- ¡Pero solo me gusta escuchar el tuyo, Azu-nyan! - la interrumpí con una lágrima en la mejilla.
Ante su rostro sorprendido y sonrojado me arrodillé, la miré hacia arriba y finalmente me atreví a confesarle.
- Azu-nyan... Ayer cuando escuché tus latidos, sentí una tranquilidad muy agradable que nunca antes había sentido - mi voz comenzó a quebrarse y bajé mi rostro -, y ahora me siento mal, como una adicta sin control. De verdad, lo siento mucho, no quise incomodarte. Discúlpame si te pedí algo así, pero por favor, no acabemos nuestra amistad. Entiendo que estés molesta conmigo, pero te prometo no volver a pedirte más que...
Sus suaves manos tomaron mi cabeza y la apoyaron de costado sobre su pecho. Sus latidos, ahora fuertes y rápidos, me volvieron a tranquilizar. Mi cuerpo se congeló, pero a la vez estaba sumida en la calidez que me provocaba escuchar su corazón. Mi mejilla sentía que su pecho golpeaba con fuerza, y cada latido me estremecía más y más. Su corazón siguió latiendo muy fuerte y rápido. Quise poder no alejarme nunca de ahí.
#HoukagoHeartTime
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Houkago Heart Time, a けいおん!! K-ON!! Fanfiction
FanfictionNo sólo por provocarme ternura era que la abrazaba tanto. Había algo más, algo que descubrí que me encantaba y que me dejaría atada a ella, quizás por siempre. No todo era té después de clases. En plena adolescencia sentimientos nacían, e involucrab...