Lila

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La semana había sido una locura. Zack no pudo encontrarse conmigo porqué tenía que entregar un proyecto hoy en la mañana pero había aceptado ir con nosotros al bar de Diego. Sabía que era probable que me encontrará con Rubia-ligueros pero ya no me afectaba como antes.

Megan se habia quedado esperándome fuera de la clase que tenía con Jake una tarde y me halo del brazo. No me habló sólo me miro. Le devolví la mirada y me solté. Esa chica estaba loca. No necesitaba más de esos en mi vida.

Cuando llegué a casa Noah estaba en mi cuarto leyendo El perfume. Alzó la mirada y sonrió al verme.

-¿Me recomiendas éste libro?- Lo Alzó para que pudiera verlo. Pero desde lejos sabía cual era, su portada era lila y era de las pocas que tenía tapa dura.

-Si, es excelente.- Me acerqué y me arrodille junto a él- Me encanta que todo esta relacionado con el olfato.

-Desde que te conozco siempre haz olido a... vainilla. No se con que más relacionarlo- Puso su nariz en mi mejilla y luego bajó lentamente hasta mi cuello.

Ese contacto era sumamente íntimo de alguna manera. Nunca lo había compartido con él, en toda mi vida. Pero no pude alejarlo, no se si fue por la impresión o porque de cierta forma... me gustaba.

Lo miré y él tenía los ojos ampliados a un doscientos por ciento. La tensión era palpable pero no tenía ninguna objeción ni nada que decir.

-No se que es esto flaca-Posó sus labios en mi mejilla. Continuó hablando- Pero me está volviendo loco. No se que paso dar. No estoy acostumbrado a esto, a tu alrededor siempre estoy seguro y soy yo mismo. Ahora dudó de todo flaca. No quiero volver a pasar por eso y tampoco quiero confundirte.

-Noah no te entiendo- Bajé la mirada.

-Flaca quiero contarte muchas cosas pero no se como- Agachó su cabeza. Mientras pasaba las manos por su cabello- Te he mentido muchísimo. Te he dicho las cosas a medias. Sigo siendo el mismo idiota que te hizo daño en el pasado.

Se levantó y murmuró para si mismo. Yo me quedé mirando el piso hasta que escuché el fuerte portazo, que me estremeció. No sabía que había pasado ahí pero me había dejado la cabeza con mil preguntas. Mi cabeza era tal súbito caos que me comenzó a doler la cabeza y me recoste hasta que un sueño profundo me alcanzó.

-Viv. Despierta. Zack está llamando como un loco- Abrí mis ojos a una Lulú adormilada también.- Miralo y callalo. No puedo creer que yo lo escuchará y tú no.

Tomé el celular y la llamada estaba activa. Hablé y un suspiro atravesó la linea.

-¿Vivianne?- Bufo- Chica me tenías preocupado. Casi voy y pateo tu puerta. Pero medite y te llame de nuevo. Estoy afuera.

Estaba aún con el sedante natural del sueño y me demore en procesar la información.

Estaba preocupado. Eso era tierno.

Menos mal no pateo la puerta, mi mamá le halaria las orejas.

Estaba afuera...¡Maldita sea! Estaba afuera. Y yo con la peor cara posible, no me he cambiado y mi cabello era un caos. Zack llamó mi atención por el celular.

-Lo siento. Estaba dormida. Sube y no tienes necesidad de patear la puerta, yo te abro.- Se rió y colgó.

Yo salí despavorida hacia mi armario. No tenía tiempo ni de pensar. Tomé el vestido lila de Julianne que guardaba en mi armario y los zapatos que combinaban. Me cambié en menos de cinco minutos. El timbre sonó y yo grité.

Me solté el cabello y los Ángeles celestiales escucharon mis lamentos porque mi largo cabello negro tenía ondas definidas y no demostraba mi pequeña siesta. Salí corriendo hacia la habitación de Julianne.

Simple ColorsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora