Mira ese copito de nieve, sí ese, el que va cayendo. Que bonito. Son de esos especiales, de los que si no pones atención y tienes buena vista eres incapaz de ver que tiene esa forma tan bonita como de mosaico. Es tan bello que lo quieres coger.
Hermoso, te quedas sin palabras. Mierda, es verdad, no has tenido tiempo de apreciarlo ya que con tu calor se ha derretido. Adiós copito de nieve, ahora sólo eres una lágrima.Hace frío. Coge leña, carbón y una cerilla. Vamos ha hacer una hoguera. Listo, enciendo la cerilla y la tiro al montón de madera.
Pum! Todos los troncos y trozos de madera empezaron a arder.
De poco en poco la llama se hacía más grande. Que bonita. Tan brillante, tiene varios preciosos colores; rojo, naranja, amarillo, blanco si le echas imaginación y un poco de azul.
El que más me gusta es el azul, tan pequeño pero tan mortífero. Por lo visto cuando el fuego es azul (no se si también verde, incluso blanco) es el que más quema.
Siempre me quedo embobada.
Esto tarda menos en consumirse por la madera, pero como todo al cabo del tiempo se irá apagando hasta desaparecer, dejando sus restos, ceniza.Más fuego. Encender una vela. Tachan! Ya está. Da poca luz, maldita vela.
Bueno al principio la vela esta intacta, recta, lisa, perfecta aunque al estar encendida ya se nota que se está derritiendo. Tic, tac, tic, tac... primera lágrima cae. La bomba va a detonar. Dos, tres, cuatro, cinco... pobre vela, no para de llorar. Le debe de doler mucho tocar el fuego, demasiadas lágrimas, como se nota que ha nadie le gusta morir. Al rato ya no hay fuego, ni vela, sólo un charco de cera.

ESTÁS LEYENDO
Días Lúcidos
EspiritualPensamientos en días que me aburro. Básicamente escribiré cosas que se me vengan a la mente.