Capitulo XI

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"Crees que sabes todas tus posibilidades. Entonces, otras personas llegan a tu vida y de repente hay muchas más.-El reino de la posibilidad de David Levithan."

Valentina:

Habían pasado dos días desde la última vez que había visto a Ian y no podía dejarme de preguntar ¿cómo era él en realidad? ¿Enserio es así, frío y calculador? No lo sabía, era algo que pensaba mucho últimamente y la razón por la cual tengo que ir a casa de una amiga del instituto a terminar de copiar la tarea de Biología. No estaba prestando atención, no podía dejar de pensar en Ian e inventar teorías sobre el porqué de su carácter. Mis pensamientos cambiaron de escenario drásticamente dejándome desorientada por unos minutos.

Cuando tenía 6 años y mis padres no dejaban de pelear, me escondía debajo de la cama con la esperanza que el monstruo debajo de la cama me acompañara y me dijera que todo iba a estar bien, claro, esperaba que fuera un monstruo amigable como James Sullivan de monster inc., pero no fue así. Ese monstruo nunca apareció y yo me quedaba sola llorando debajo de la cama, mi vida desde pequeña fue miserable, recordaba pequeños momentos de felicidad, pero solo era eso. Pequeños momentos.

Después que mis padres se divorciaran creí, verdaderamente creí que mi vida no sería mala, creía que mejoraría pero obviamente no fue así. No puedo creer lo ilusa que fui. Pero era una niña, una niña llena de esperanza. Y todavía lo era, tenía esperanza en que algún día todo mejorara, que la paz por fin seria parte de mi vida.

Robert era un idiota desde el principio solo que un poco más moderado, después se comenzó a poner agresivo, comenzó a recaer en el alcohol, a veces creo que mi madre se sentía sola y por eso soporta ese idiota. Odiaba que se portara como estúpida sumisa, ¿En realidad la soledad era tan fuerte que te hacía soportar tantas cosas solo para no volver a estar solo?, No lo creo. Definitivamente nunca iba a perdonar a mí mamá por esto.

Mi celular vibraba sobre la mesita de noche, y de no haber sido Natasha la verdad no hubiese contestado. Hoy era ese día.

-¿Qué hay? –Conteste.

-¿Que dices sobre pasarte la noche aquí?-Casi me convence si no fuera por ese tono de preocupación, Sabía perfectamente a que se debía.

-Natasha, enserio sabes que lo siento pero no creo que me vayan a dejar.

-Val, tienes 17 años claro que puedes, solo...ven por favor.

-Está bien, solo dame 30 minutos.

-Habrá palomitas, nutella y mucho Nicholas Sparks.-Me río por su último comentario.

-Tentador.-Cuelgo.

Llamó al hospital para avisar que pasaré la noche con Natasha, me dio rabia escuchar el alivio en su voz cuando le avise que no iba a estar en casa.

Mi mamá y yo últimamente no nos veíamos, mucho siempre estaba trabajando para costear los gastos que el imbécil de su esposo se encarga de gastar.

Vacío la mochila llena de libros y en cambio la ocupo con ropa suficiente para pasar una noche, solo llevo lo esencial. Una camiseta, unos viejos shorts, cepillo dental y ropa interior, tomó el libro que estaba leyendo y lo entró en la mochila también, uno nunca sabe para qué se puede necesitar un buen libro.

Me di una ducha rápida, me puse un suéter y unos jeans negros tome mis converse y salí de casa.

El aire frio impacto contra mi rostro en cuanto salí de casa, la casa de Natasha no estaba tan lejos de la mía así que no tenía ningún problema con caminar hacia allá. Mientras, me dedique a observar a mí alrededor, Seattle era una ciudad hermosa y la verdad me encantaba bastante.

Dark HeartDonde viven las historias. Descúbrelo ahora