Dos años y medio antes del suceso originario.
—No disponen de mucho tiempo, la tormenta de arena magnetizada alcanzará su posición en unos minutos —escuchó a través de los trasmisores el equipo enviado a investigar la señal.
—Entendido, nos daremos prisa y revisaremos el origen de la huella energética antes de que nos alcance la tormenta. —El capitán Therish sujetó el fusil de asalto con las dos manos y se dirigió a sus hombres—: Ya habéis oído. Hay que acelerar la marcha, no podemos regresar sin haber recuperar el cuerpo. —Se giró, centró la mirada en el punto luminoso que vibraba en la pantalla interior del casco, empezó a moverse con rapidez y ordenó—: Vamos.
La unidad del capitán Therish pertenecía a las fuerzas conocidas como Los Soldados de Impacto. Los hombres que servían en esa rama del ejército eran llevados al límite en entrenamientos que los agotaban física y mentalmente. No todos sobrevivían, muchos quedaban impedidos o perdían el juicio, pero los que completaban la instrucción llegaban a convertirse en la elite de las fuerzas de choque de La Corporación.
Aunque Los Soldados de Impacto nacieron para erradicar toda huella de vida extraterrestre, al haber exterminado miles de civilizaciones alterando el espacio-tiempo y haber convertido el multiverso en un lugar donde en apariencia los humanos eran los únicos seres inteligentes, en ese momento las tareas que llevaban a cabo tenían otra finalidad. El alto mando recurría a ellos cuando creía que ni siquiera las mejores unidades del ejército regular podrían llevar a cabo las misiones.
Los trajes acorazados que cubrían los cuerpos de Therish y sus hombres, aunque en apariencia parecían pesados, gracias a un bombardeo continuo de gravitones que provenía de la parte trasera de la armadura —de una pieza rectangular que se fundía con el grueso metal y hundía afiladas puntas en las columnas vertebrales de los soldados—, resultaban sumamente ligeros sin que la densidad de la aleación se viera reducida ni que la capacidad de blindaje quedara mermada.
Cuando Therish escuchó un tenue pitido en el sistema de comunicación de la armadura, activó la visión de ondas Gáonicas y pudo ver que se estaba adentrando en un terreno cubierto por esferas de energía atemporal. A pocos metros delante de él, empezaba una zona donde el tejido de la realidad padecía una fuerte ruptura que obligaba a las diminutas piezas que lo unían a retorcerse y expandirse.
El capitán se paró, elevó el puño y sus hombres se detuvieron detrás de él. Movió la cabeza y observó que, aunque la mayoría lo hacían a un ritmo lento, algunas esferas vibraban y se contraían con celeridad.
—Activad los escudos y evitadlas —dijo, a la vez que pulsaba un botón en la parte alta del antebrazo y una pieza metálica dejaba al descubierto un pequeño panel de control—. Tenemos menos de cinco minutos antes de que el tejido espacio-temporal empiece a colapsarse. —Tecleó una combinación, redirigió parte de la energía de la armadura al escudo y cerró el panel—. Así que movámonos rápido.
Therish corrió y sus hombres hicieron lo mismo. El grupo avanzaba evitando los rayos invisibles que emergían de las esferas, desplazándose a gran velocidad por el terreno horadado, serpenteando los estrechos pasillos libres de energía Gaónica que separaban las bolas energéticas.
Sin detenerse, Therish pudo observar cómo el cielo y la tierra cambiaban su tonalidad. La arena empezó a brillar con un rojo apagado y la capa de nubes resplandecía con un verde oscuro.
Al ver que faltaba poco para alcanzar su objetivo, el capitán incrementó la densidad del escudo y aumentó la velocidad. Al mismo tiempo que la respiración jadeante resonaba en el interior del casco, Therish contempló cómo, en medio de un claro libre de esferas Gaónicas, varios rayos rojos caían del cielo e impactaban contra una estructura que hasta ese momento se había mantenido invisible.
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Entropía: El Reino de Dhagmarkal
Science FictionWoklan despierta sobre un charco de sangre dentro de una nave de La Corporación: la entidad encargada de explorar las líneas temporales. No recuerda nada, no sabe cuál ha sido el destino de sus compañeros y tampoco es consciente de que ha caído en l...