N/A: Muchas gracias a todos por leer y comentar... Creo que esta historia tendrá unos 30 capítulos...
CAPÍTULO 22: UN PASO ATRÁS
Blaine y Sam eran realmente felices. Los últimos días del curso habían estado algo distantes porque necesitaban estudiar para pasar sus exámenes pero cuando terminaron ese momento, volvieron a verse todos los días. Los Anderson estaban contentos porque era lo que ellos querían para su hijo y se mostraban muy comprensivos con la pareja.
Habían puesto ciertas normas, las mismas que Cooper había sufrido en su adolescencia, pero el joven creía que era otra forma que tenía su padre de limitar su homosexualidad, por lo que provocó que se distanciaran aun más si eso era posible.
Sam apoyaba y escuchaba a su novio en sus problemas con su padre y éste hacía lo mismo con respecto a los problemas económicos. Los dos eran el principal apoyo para el otro, esa persona con la que siempre podían contar, ese que siempre estaba ahí para comprenderlos.
Además, su relación había avanzado un paso más. La parte pasional iba tomando protagonismo y buscaban cualquier momento para demostrarse su amor de la mejor manera posible. Aunque ellos no se lo habían contado a sus padres, los de ambos lo sospechaban porque no habían sido capaces de disimular algunas marcas en el cuello, alguna ligera molestia habitual en esas situaciones. Sin embargo, no les habían dicho nada a sus hijos para que no se sintieran avergonzados.
Blaine al principio había tenido dudas de compartir esa información con Kurt, pero éste insistió hasta que acabó contándolo. Su amigo se convirtió en un gran confidente y podía contarle cosas sin sentirse raro, algo que agradecía.
Por su parte, Sam no tuvo muchos problemas en el McKinley. Parecía que a nadie le interesaba si salía con una chica o con un chico. Incluso sus compañeros del equipo de fútbol parecían no darle importancia, lo que le hizo creer que el caso de Hummel no sólo era porque era gay.
Ya habían acabado las clases y Evans volvía a casa después de pasar toda la tarde en el parque con Anderson. Habían encontrado un rincón tranquilo y poco frecuentado en el que podían pasar tiempo juntos sin miradas reprobatorias o insultos. No era ideal, pero no siempre tenían la casa de uno de ellos vacías para poder tener unos minutos de intimidad.
Enseguida notó que sus padres parecían algo nerviosos y que lo miraban con tristeza. Un escalofrío le recorrió el cuerpo, la última vez que había visto a sus padres así fue cuando le comunicaron que iban a mudarse por trabajo.
– ¿Va todo bien? – El adolescente preguntó.
– Tenemos que hablar... Por favor, siéntate. – Dwight pidió y su hijo obedeció.
– Hay algo muy importante que tenemos que contarte... – Mary relevó a su marido porque notaba que le costaba hablar...
Sam llegó a casa de Blaine porque sus padres accedieron a llevarlo. Ellos esperarían en una cafetería que había cerca de allí a que su hijo terminara lo que quería hacer. El adolescente estaba muy triste y sus ojos estaban rojos.
Se bajó del coche y caminó lentamente, como si esperase que algo ocurriese en ese camino que cambiase lo que estaba a punto de pasar. Llamó al timbre y esperó a que Pam abriese la puerta. Ella sonrió al verlo pero pronto su sonrisa desapareció al darse cuenta de la tristeza del joven.
– ¿Qué haces aquí tan tarde? ¿Saben tus padres que has venido? – La mujer preguntó preocupada y lo dejó pasar.
– Ellos me han traído, tengo que hablar con Blaine. – El menor respondió evitando mirarla. Se sentía tan mal por lo que estaba pasando que era incapaz de mirarla sabiendo que iba a romper el corazón de su hijo.
– Está en su habitación. – Ella respondió y dejó que el chico subiera las escaleras.
Sam llamó a la puerta y esperó a que Blaine le dijera que podía pasar. Cuando el moreno lo vio, sonrió ampliamente.
– No te esperaba... – El ojimiel confesó antes de levantarse de su cama, abrazar a su novio y besarlo. Pronto notó que los brazos de su pareja lo apretaban con más fuerza de la habitual y que sus labios parecían desesperados.
– Tenemos que hablar. – La voz del rubio tembló y apoyó su frente en la del otro, cerrando los ojos y dejando que su cuerpo sintiera al otro, su calidez, su dulzura, su amor.
– Estás empezando a preocuparme. – El Warbler confesó nervioso.
– Lo siento... Lo siento tanto... – El ojiverde se agarró con más fuerza a su novio y comenzó a llorar.
– ¿Qué es lo que pasa? – Anderson pasó sus manos por el pelo del otro mientras lo abrazaba con fuerza, esperando a que se calmara.
Evans se separó un poco, agarró con dulzura las manos de su amado, y se sentó en la cama, invitando al otro a hacer lo mismo. Estuvieron unos minutos en silencio, con Blaine acariciando sus manos con sus dedos y mirándolo con todo el amor del mundo.
– Nos mudamos. – Sam por fin pudo contarle lo que le tenía que decir.
– ¿Qué? – El moreno preguntó casi sin aliento.
– Mi padre ha conseguido una gran oportunidad de trabajo en Kentucky. Eso nos va a permitir volver a la vida que teníamos antes... Pero yo no me quiero ir... No quiero alejarme de ti...
Esa vez los dos acabaron llorando, abrazándose con fuerza, maldiciendo su mala suerte porque parecía que el destino no quería que estuvieran juntos porque cada vez que conseguían ser pareja, ocurría algo que los separaba.
– Sam... – Blaine agarró con dulzura las mejillas de su novio y lo obligó a que lo mirase. – Tranquilo, pase lo que pase, vamos a superarlo.
– No quiero una relación a distancia, no sería capaz de soportarlo... Pero tampoco creo que pueda soportar alejarme de ti... Yo... No...
– ¿Confías en mí? – El moreno decidió que tenía que ser el fuerte en ese momento porque derrumbarse no beneficiaría a ninguno.
– Claro. – El rubio lo miró a los ojos, perdiéndose nuevamente en ese color dorado que tanto le gustaba.
– Nos quedan dos cursos en el instituto y no vamos a poder vernos durante esos dos años. Eso es inevitable pero podemos intentar pasar algo de tiempo juntos si es necesario. Estoy seguro de que a mis padres no les importará que vengas unos días el próximo verano. Y el siguiente, comenzaremos la universidad por lo que, si tenemos suerte, estaremos en la misma ciudad. Vamos a encontrar nuestro camino, de eso estoy seguro. – Esas palabras consiguieron que Evans sonriera por primera vez en lo que parecían años.
– No creo que pueda ir a la universidad, mis notas no son muy buenas. Pero puedo buscar algo en lo que trabajar en donde tú estés estudiando. – Sam se animó un poco, pero volvió a sentir el peso de lo que iba a decir sobre sus hombros. – No quiero una relación a distancia. No estoy seguro de que funcionen y no quiero correr el riesgo de que al intentarlo acabemos destrozando lo que tenemos. Prefiero que hagamos nuestra vida hasta que llegue el momento de reencontrarnos.
– Te amo, no lo olvides. Si crees que no vamos a poder mantener una relación a distancia, no seremos novios... ¿Cuándo os vais? – Blaine intentó ser fuerte y obtener toda la información de lo que iba a pasar.
– Dos semanas. – El rubio respondió conteniendo nuevas lágrimas que amenazaban por salir.
– ¿Te parece bien si disfrutamos de los últimos momentos que nos quedan juntos? – El moreno preguntó algo tímido, temía que su ¿novio? lo rechazara.
– Sí, por favor.
Evans besó con pasión a Anderson, como si la despedida fuera en ese preciso momento. La puerta estaba abierta, normas de los padres de Blaine, pero no les importaba que los vieran en ese momento. Era su "despedida" y la necesitaban, querían sacar todos esos sentimientos para disfrutar de esas dos semanas hasta que llegara el momento de despedirse de verdad.
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Amor Adolescente (Blam boyxboy)
FanfictionBlaine y Sam... Sam y Blaine... ¿Será posible que su relación sea algo más que el primer amor, un Amor Adolescente?