Capitulo 16 - "Vuelve la paz"

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En esos momentos pasaron varias cosas a la vez, pero vamos primero de vuelta con el Sumo Monarca y el Rey Edmund, que persiguieron al resto del ejercito calormeno de vuelta a las montañas, fue un espectáculo horrible, porque por esa zona había barrancos y sendas peligrosas con rocas afiladas, los calormenos que huían a prisa, si bien caían por el abismo, o sino tropezaban con las rocas afiladas, el terreno desigual ayudaba en tan poco, tanto a los narnianos como a los enemigos. Pero finalmente los narnianos vencieron. Aun si no todo había acabado.

Un ejército numeroso y sin fatiga marchaba sobre el rió que había a los pies del Monte Pire, los calormenos planeaban llegar desde dos puntos distintos, tomando por sorpresa al enemigo, les llegarían por la espaldas y empujarían a los reyes y a su ejército al interior de las montañas donde el Sumo Monarca no podía desplegar batallones, y así planeaban conseguir la victoria. Pero no contaban con otro detalle.

Un General de Calormen un tarkaan muy joven que marchaba a la cabeza de las filas, escucho de pronto un batir de alas, volvió la cabeza para ver el cielo pero no vio nada, y luego creyó escuchar de nuevo el mismo ruido, pero ya no era un batir de alas eran varios, no parecían ser aves pequeñas ni si quiera águilas, que por esos lares eran comunes, y entonces el cielo se ensombreció, figuras oscuras surcaban el cielo, el ejercito se quedo inmóvil y en seguida tomaron sus armas.

Los grifos bajaron volando, liderados por Silverlow y el Rey Lune, los calormenos se aterraron al ver lo que ellos llamaban bestias endemoniadas, alzaron sus lanzas hacia arriba tratando de asustarles como si no fueran más que palomas, y los arqueros tensaron cuerdas. Entonces los grifos entraron al taque.

Cogían a los humanos uno por uno estrellándolos contra las rocas, tenían que esquivar las flechas que les disparaban y una que otra lanza también, el hijo del Tisroc, a quien su padre le había encargado esa tarea, era cubierto por su guardia y huía sin preocuparse por sus hombres.

Lune lo alcanzo antes de que huyese.

-Rindase y le perdonare la vida.

-Mi padre el Tisroc que viva eternamente, lo aplastara un día- escupió el hijo del Tisroc enfadado.

Lune le persiguió y en realidad no tuvo que hacer mucho, porque el hijo del Tisroc que viva eternamente (eso siempre me ha parecido gracioso, pero pues así hablan los calormenos) bueno el hijo del Tisroc tuvo un infortunio cuando tropezó con uno de sus propios hombres, y cayó de bruces contra una lanza que le atravesó el cuerpo.

Aslan apareció entonces, y los calormenos que ya estaban aterrados se horrorizaron más y llevaron al joven príncipe a cuestas para entregárselo a su padre, el león que estaba muy molesto los persiguió hasta el desierto.

Jack volvió al campo de batalla donde estaban los reyes de Narnia. Lucy y Lily eran quienes trabajaban ahora cuidando de los heridos tanto narnianos como enemigos, quienes estaban en condiciones de prisioneros, pero más tarde fueron liberados; Susan les ayudaba en esa tarea.

Peter y Edmund revisaban tropas, felicitaban a sus hombres y les explicaban la siguiente tarea recuperar Anvard. Pero mientras hacían eso vislumbraron a Jack en el firmamento que estaba teñido del naranja del atardecer.

Emily fue atendida pronto, Jack les platico lo acontecido, y todos festejaron la victoria, y cuando más felices estaban llego el Rey Lune con su ejército de grifos y la alegría de los narnainos y archenlandeses se volvió euforia.

La princesa Emily despertó días después, se encontraba en una cama endoselada en lo que parecía ser una habitación de Cair Parvel, cobijada por muchas mantas, en la mesita de noche había una bandeja con trapos mojados, y a los pies de su cama Jack dormía agotado con medio cuerpo en el suelo y medio en el lecho, había pasado varias noches en vela.

La Doncella y El ReyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora