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—Su esposa ya esta aquí. —Nos dijo la señorita que me trajo hasta aquí, mientras abría toda la puerta.

¡Maldición! Mi anillo se atoró en el mantel de la mesa, escuché los tacones de su esposa, y unas voces, pero no podía verlos, primero tenia que desatorar mi dedo, hasta que por fin salió.
Elevé mi vista y justo en ese momento, lo único que deseaba era salir corriendo y perderme por siempre.

Y como no reconocerlos...

—Ella es mi esposa, la señora Smith, mi hijo Aaron Smith y su prometida, Katherine.

Ellos me sonrieron sin despreocupación y les di la mano a cada uno. En seguida, cada uno tomó asiento, me sentía tan incomoda.

—Vamos a pedir la cena y comenzaremos con lo que nos tiene preparado la señorita Scarlett.

Nos tomaron la orden, no tenia ganas de comer, aunque cualquier platillo es bueno, entre más caro sea, más pequeño será.

—¿Y vienes sola? —La señora Smith me preguntó.

Negué. —Vengo con un par de persona. —Traté de sonreír.

—Bueno, ¿Cúantas personas son?

Bajé la mirada. —Tres.

Ella sacó su celular y comenzó a teclear en el rápidamente.

Aaron comenzó a hablar. —Tengo que irme temprano, la familia de Katherine van a darnos datos sobre la boda.

—Si, estoy emocionada. —Ella dijo alegremente.

Miré a Aaron quien se quedó mirando un punto fijo. —Entonces, es mejor comenzar ahora.

La señora Smith asintió. —Si, esto también es importante, pero nacimos para hacer negocios.

Saqué mis papeles, una pluma y una libreta.
Comencé explicando el porque queríamos cerrar el trato con su empresa, sinceramente es la más grande y la más importante mundialmente.
Al principio, estaba nerviosa, pues necesariamente tenia que dirigir mi mirada hacia Aaron, quien es el que tendrá la ultima palabra en este tema, pero poco a poco, me olvidé de los nervios, y pude hablar claramente, se veían satisfechos con lo que escucharon esta noche.

—Muchas gracias por todo. —Me despedí de ellos.

El señor Smith sonrió. —Gracias a ti, lo hablaremos y pronto te llamaremos.

Asentí y le dediqué una sonrisa.
—Hasta luego.

La señora Smith apenas y tocó mi mano, mientras que Aaron y su prometida se mostraron educados y se despidieron normal.

Ellos se fueron en su carro con chofer, yo tenia que tomar un taxi, pero sinceramente aun no quería llegar al hotel, así que caminé un par de cuadras hasta llegar a un parque, muy bonito por cierto, me senté en una banca, y sin darme cuenta, mi mente se inundó de pensamientos pasados...

—¡Scar! —Carla gritó y corrió hacia mi.

Limpié muy rápido mis lágrimas y le Sonreí. —¿Qué hacen aquí?

Daniel me miró. —Ibamos hacia el hotel, pero habla.

Carla rio y las chocó con Daniel. —Ambos sabemos que estabas llorando.

Sonreí y bajé la mirada. —Me doble el pie gracias al tacón, dolió más que nada en este mundo. —Dije mientras me tocaba el pie.

Daniel estallo de risa. —Vamos, eres tan dura contigo misma, sabes que pasa algo.

Carla se sentó a mi lado y comencé a llorar, cubrí mi rostro en su hombro. —Él esta aquí, nuevamente.

—¿Él? —Carla preguntó confundida.

Me separé de ella. —Aaron.

El rostro de ambos cambio repentinamente, y los comprendía, yo estoy igual...

—¿Pero cuál es el problema? ¡Se han encontrado de nuevo! —Daniel me dijo.

Reí. —Si tan sólo no estuviera comprometido.

Carla se levantó de golpe. —¿Está comprometido?

Asentí. —Sus padres son con los que debo firmar el contrato, bueno, más con Aaron quien ahora es el que tiene la ultima palabra.

Me tomó del hombro. —Amiga, no se que decir.

Negué. —Voy en un rato al hotel, quiero quedarme un rato aquí, le avisan a Omi que llegaré más noche.

Daniel también me tomó del hombro. —Se que necesitas tiempo, te vemos mañana.

Yo asentí y los vi mientras se alejaban.
Me acomodé nuevamente en la banca, no era tan noche, así que podía ir a algún otro lugar, me levanté y comencé a caminar, me sentía muy mal, me da gusto que Aaron este bien, ahora se que le ha ido muy bien.

¡Haha! Ni yo misma me la creo, ¿A quién deseo engañar? Me siento tonta, por haber esperado tanto, por haber creído que lo iba a volver a ver y él iba a seguir con la misma mentalidad de hace 5 años.

Caminé aproximadamente una hora, sin rumbo alguno, realmente no disfrute en donde estaba, mi mente estaba perdida.

Cuando dieron las 11:30 pm, ya me encontraba en el elevador del hotel. Entré lentamente a la habitación, Omi ya estaba dormida, o eso pensaba yo, hasta que salí del baño después de haberme cambiado de ropa.

Ella se encontraba sentada, mirándome fijamente.

—Creí que ya estabas dormida. —Sonreí y la fui a saludar.

Antes de que me separara por completo, me detuvo con sus brazos, me dio un gran abrazo y cerré los ojos para no llorar.

—¿Crees que iba a poder dormir sabiendo lo que paso?

Negué. —No pensé en esto, nunca me paso por la cabeza que me lo encontraría aquí.

—Es el destino. —Me susurró.

Sonreí. —Él ya esta comprometido, y se ve muy feliz, ella es un buen partido para él.

—Vamos, linda, tienes que ser más ingenua.

—¿Sobre qué?

Ella suspiró. —Lo sabrás por tu cuenta. —¿Cómo te fue en la junta? —Me preguntó cambiando de tema.

—Bien, el señor me dijo que le encanto la propuesta, se veía convencido, pero. —Hice una mueca. —Su hijo es quien tiene la ultima palabra.

—Vamos, se que lo va a aceptar.

—Eso espero.

Me tomé un té antes de entrar a la cama, me ayudó llorar, después de todo, aun seguía ilusionada, a pesar de que ya habían pasado un par de años y mi mentalidad no era la misma, sin embargo, creí en su palabra, creo que la vida es un poco irónica.

Omi al poco rato, quedó completamente dormida. Miré miles de veces el anillo, me alegro de no haber llevado nada de eso puesto, hubiera sido incomodo para ambos, él tampoco llevaba nada, ahora tengo que superar todo...

I Hate You But I Love You Donde viven las historias. Descúbrelo ahora