El lunes, a primera hora, en clase de ingles con Miss Bulnes, comenzaron a correr desde todos los puntos del salón papelitos con recados que habrían de parar en la primera fila, justo enfrente del escritorio de Miss Bulnes, en la mesa banco de Mónica.
"Yo si voy a ir al viaje " decía el primer papelito meticulosamente doblado y firmado por Jorge.
A Mónica le dio mucho gusto que el gordo fuera a ir con ellos, pues de esa manera habría un cómodo blanco para que Leonardo dirigiera sus bromas. Mónica sentía mucho temor de Leonardo, le aterrorizaba su ironía y estaba al tanto de lo muy hiriente que podía llegar a ser ai decidía burlarse de autor voz hombruna.
Por eso, desde el primero de secundaria, cuando algún maestro le pedía a Mónica que anotara el nombre de Leonardo en la libreta de reportes de mala conducta, ella trataba se hacerse tonta y solo ai el maestro se le paraba junto entonces si lo apuntaba. Y tras escribir el nombre de leonardo volteaba a mirarlo con un gesto entre la resignación y la culpa, al que el, allá en el fondo del salón de clase, respondía con una sonrisa tranquilizadora.
Leonardo, por su parte, sentia un profundo respeto por Mónica y si bien es cierto que cuando ella no estaba presente el siempre se burlaba de autor vozarrón, cierto es también que con ella delante modificaba su rudeza para tratarla con una amabilidad un tanto cursi y fuera se lugar, porque Leonardo, salvo con ella y con Humberto, era tosco w implacable.
"Convence a Anabell de que venga con nosotros y apúntame en la lista " decía el segundo papelito.
Aunque no iba firmado, Mónica reconoció la letra y la desesperación de Juan, porque desde el primer día de clases, cuando iniciaron la secundaria, Juan le habia pedido a Anabell que fuera su novia, entonces ella le dijo que no y Juan lo volvió a intentar unas treinta veces durante los dos primeros años, recibiendo en todas ellas la misma negativa. Anabell parecía no interesarse por nadie del grupo hasta que Marco Antonio entro a la escuela, cuando comenzaron al tercer año, y a las dos semanas ya era novio de Anabell; pese a su insoportable y petulante altanería o quizá gracias a ella.
"Yo sí quiero ir pero no es seguro, es que tal vez ni me dejen mis padres, ayer les pregunte y dijeron que si pero ......"
Mónica ya no siguió leyendo aquel tercer recado que utilizaba una hoja completa ¡Por los dos lados ! Tampoco era preciso ver quien la firmaba ; Mónica doblo la hoja y puso el nombre de Adolfo en la lista de los que si irían. Adolfo era así, por todo se hacia líos, si alguien lo llamaba una hora antes de la partida, iba a decir que ni estaba seguro de poder ir, estaría dudando aunque tuviera en las manos la maleta lista.
El cuarto papelito le arranco una sonrisa a Mónica "no me dieron permiso".
Era lo único que decía e iba firmado por Liliana.
Después los papeles quinto y sexto llegaron juntos a la mesa de Mónica.
"No me lo perdería por nada "-decía Anabell en uno.
"¿tu casa tiene alberca ?" -preguntaba José Luis en el otro.
Para finalizar su clase, Miss Bulnes hizo un pequeño examen de compresión de lectura. Y para cuando Mónica entregó la hoja con las respuestas completas, ya tenia la tableta del mesa banco llena de recados:
"¿De cuántas recamaras disponemos ?"-preguntaba Rebeca.
"Mis papás están de viaje pero tú anotame"- decía Daniel.
"No me dejaron ir, no sabes el coraje que me da" - comentaba Irma.
"Preferiría no ir a Miami " -escribió lacónico Marco Antonio, entre afectado y petulante.
"Los viajes unen " - decía el papelito escrito por Humberto.
Mónica se asomó hacia el fondo del salón y miro la figura extensa y desgarbada de Humberto, que jugueteaba con las manos de dedos larguísimos mientras respondía aún el cuestionario de Miss Bulnes. Los del grupo decían que Humberto estaba secretamente enamorado de ella y justo cuando por su mente pasaba una posibilidad, le llego al mesa banco el último papel:
"Si me dejaron, pero mis papás insisten en hablar con los tuyos,¿se podría?- preguntaba Arminda.
Arminda nunca había uso con ellos a ningún lado, ni siquiera a las fiestas o a los torneos de boliche. Y aunque Mónica le veía como se ve a una enemiga, pues estaba con su nueve punto siete a tan solo dos décimas se alcanzarla en el mejor seria lograr que fuera al viaje, para así no preocuparse de que mientras ellos se divertían, Arminda estudiaría para los exámenes finales, que empezarían a poco menos de un mes después de terminadas estas vacaciones.
Mientras el resto del grupo acababa de responder a las preguntas de Miss Bulnes, Mónica paso en limpio la lista de quienes en once días estarían rumbo a Montepío y, acto seguido, de entre todos los recados, contesto solo uno :
"Claro que pueden hablar tus papás con los míos, que bueno que vienes con nosotros Arminda".----------_-__-_---_--_-+++-----------_-_-__-
Imagen bella
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Iba a ser solo una broma - David Jorajuria
Teen FictionEsta historia no es mía es de David Jorajuria (A mi me gusto mucho por eso la publique) Iba a ser solo una broma es una medicina ( como suele serlo cualquier lectura ) y esta medicina tenia como objeto curar un recuerdo, al parecer es medi...